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martes, 24 de agosto de 2021

TOUCHÉ / AMLO debería saberlo

 

Alejandro Cacho

Dicen el refrán que nadie aprende en cabeza ajena, pero extraña que sea Andrés Manuel López Obrador quien parece que no lo sabe.

Me cuesta trabajo creer que no se dé cuenta que está poniendo el primer nombre en la boleta de la elección presidencial de 2024 y no es de su partido, sino de la oposición.

Hasta el pasado sábado, Ricardo Anaya no tenía ninguna posibilidad de ser candidato presidencial. Su reaparición pública, tras dos años en la sombra, no causó ningún impacto importante. Ninguno de sus videos semanales, publicados en redes sociales, se convirtió en tendencia o en tema de conversación en el círculo rojo. Muchos parecían falsos, actuados. Sus baños de pueblo, su lenguaje populachero y su indignación por la pobreza, simplemente, no eran creíbles. Pero sus críticas, cargadas de veneno, al presidente López Obrador y su gobierno dieron en el blanco. Provocaron urticaria en las delicadas pieles de la 4T y vino la reacción irreflexiva.

Emprender una cacería jurídica contra Ricardo Anaya sólo lo engrandece y le da una talla que no tiene por sí mismo en este momento. Cierto, hoy es el posible candidato presidencial mejor posicionado en las encuestas, porque es el único que levantó la mano en una oposición empequeñecida. Anaya se apropió -a la mala- de la candidatura presidencial panista. En 2018, Fue candidato presidencial por la coalición Por México al Frente, del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano. Fue el segundo en las preferencias electorales e hizo ver muy mal en los debates a López Obrador.

Ricardo Anaya viene arrastrando antipatías y traiciones dentro y fuera del Partido Acción Nacional. Muchos panistas no lo quieren de regreso. Consideran que dañó mucho al partido y hay otros panistas que reclaman el derecho de ser candidatos en 2024.

Sus aliados en 2018 lo consideran un malagradecido. Después de la derrota electoral, simplemente se escondió. Jamás agradeció el apoyo del Partido de la Revolución Democrática y de Movimiento Ciudadano. Ni siquiera les mandó un mensaje en redes sociales. Escondió la cabeza como avestruz. En el PRI, los agravios de Anaya son sencillamente imperdonables.

PAN, PRI y PRD saben que su supervivencia depende de mantener su alianza. Y saben que si quieren evitar la continuidad de la 4T en 2024, deben llegar unidos a la elección presidencial. Ahí no hay lugar para Ricardo Anaya.

En 2005, Vicente Fox hizo lo mismo con López Obrador. Cuando quiso destruirlo con un desafuero absurdo, sólo lo fortaleció. Si López Obrador sigue poniendo en la agenda diaria a Ricardo Anaya se convertirá en su coordinador de campaña.

¿O será que quiere posicionar a Anaya para fracturar a la alianza opositora del PAN, PRI y PRD?

BON APPÉTIT

Andrés Manuel López Obrador se jacta de que no es igual que los de antes. Fox usó el poder para perseguirlo; Peña Nieto uso el poder para perseguir a Ricardo Anaya. AMLO está haciendo lo mismo.

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