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viernes, 18 de junio de 2021

Economía y Política / La derecha y su techo electoral

 

Miguel Ángel Ferrer

En las elecciones intermedias del 6 de junio de 2021 la derecha refrendó los guarismos de su techo electoral: un tercio del electorado. Para llegar a ese punto echó mano de todos sus recursos. Primeramente una alianza formal de los tres partidos políticos que la representan: PRI, PAN y PRD.

Como segundo factor de ese esfuerzo electoral el conservadurismo se valió del concurso de los medios de información: periódicos, revistas, radio, televisión. Y también, por supuesto, de su nada despreciable fuerza propagandística en las modernas redes sociales.
 
Pero, curiosamente, ni la alianza tripartita ni las acciones mediáticas de la derecha pudieron ofrecer alguna propuesta atractiva al electorado, salvo una agresiva crítica a los actos del gobierno de López Obrador, lo que, indudablemente, le dio buenos frutos entre la tercera parte de la sociedad en la que ya es dominante, pero que no pudo granjearle sufragios adicionales entre los dos tercios restantes.
 
Por contrapartida, el gobierno de López Obrador pudo exhibir una interminable lista de actos y obras de amplio beneficio popular. Y una amplia oferta de más y mayores acciones de este tipo.
 
De modo que mientras no cambien estas condiciones el panorama electoral no podrá variar: dos tercios para el obradorismo y un tercio para la derecha. Y así se vislumbra que será en los próximos procesos de consulta popular: juicio a los cinco expresidentes neoliberales y revocación de mandato. Y lo mismo puede decirse de la elección presidencial de 2024. 
 
¿Podrán la derecha y sus tres partidos de aquí a entonces hacer algo para ganar más adeptos y más votos? No se ve fácil. Ni en los hechos ni en el discurso.

¿Van a ofrecer más y mejor salud pública? ¿Van a ofrecer más y mejor educación pública gratuita y para todos? ¿Van a sumarse al clamor nacional por el juicio a los cinco expresidentes neoliberales y ultra corruptos? ¿Van a sumarse a las demandas de aborto legal y gratuito? ¿Van a hacer suya la demanda juvenil de la despenalización generalizada de la mariguana y otros estupefacientes?
 
¿Los tres corruptos partidos de la derecha van a prometer combatir la histórica corrupción del Poder Judicial? ¿Y van a ofrecer combatir los sueldos millonarios y otros insultantes abusos de los jefazos del Instituto Nacional Electoral? 
 
El conservadurismo está en una encrucijada: o se resigna a su techo electoral de un tercio o cambia de banderas. Lo primero es el estancamiento. Lo segundo, la renuncia a su razón de ser.
 

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