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sábado, 3 de abril de 2021

La Democracia y el INE

 

Alejandro Moreno*

“Tan importante es la meta como el camino”:

Jesús Reyes Heroles, en el centenario de su natalicio.

Institución fundamental del régimen democrático en México, la autoridad nacional electoral ha demostrado desde su creación la independencia e imparcialidad que caracterizan su actuar, haciendo respetar la voluntad popular manifestada en votos. Su existencia ha sido piedra angular para alcanzar la democracia procedimental de la que habla Norberto Bobbio, pero el actual partido político en el poder no está cumpliendo con su parte.

El politólogo argentino Guillermo O´Donell sostiene que “La democracia puede verse en dos tiempos: como el acceso al poder político y la renovación del poder con la participación de los ciudadanos, y también como el ejercicio del poder o el desempeño de los gobernantes y los legisladores…”.

México tiene en el INE su mayor garantía para conservar la democracia instrumental, pero no así a Morena como partido gobernante para conservar el régimen de libertades y derechos que nos ha caracterizado desde hace décadas.

Y es que desde 2018 los guardarraíles de la democracia (Levitsky y Ziblatt, 2018) se debilitan de manera acelerada y con ello cobra mayor riesgo de que la locomotora de la democracia mexicana se descarrile y con ella el régimen que ha hecho posible alcanzar grandes conquistas ciudadanas y dejar atrás la autocracia.

En los recientes 27 meses nuestra democracia se encuentra presa de constantes ataques por parte de quienes tuvieron la capacidad de dar voz a la desafección social y alzarse con el triunfo en 2018, sin buscar, ya desde el poder, atemperar esa inconformidad sino alimentarla y acrecentarla en su aparente beneficio.

No es un aspecto menor sostener que la división de poderes se está debilitando y es objeto de una constante intromisión por parte del Ejecutivo, que también tiene la habilidad de encontrar culpables de cuanto problema se presenta en el ejercicio del gobierno, así como simplificar la complejidad de los problemas que laceran a la sociedad, vendiendo soluciones inmediatas e irrisibles.

Se trata de acciones que están erosionando rápidamente la democracia, al tiempo que resulta poco claro para amplios sectores sociales, que se encuentran confundidos por los numerosos temas que están en la agenda pública (reformas inconstitucionales) y que han sido colocados intencionalmente por el grupo en el poder para crear confusión.

El rechazo de Morena a las reglas democráticas (amenazas de impugnar resultados electorales y “desaparecer” al INE), negación de la legitimidad de los adversarios políticos (que son tratados como enemigos), fomento de linchamientos públicos y mediáticos, predisposición a restringir libertades de la oposición y de los medios de comunicación (calificándolos de pasquín y de conservadores) y debilitamiento de las defensas institucionales de la democracia (por austeridad, porque “son corruptos” o “se callaron como momias”) son los indicadores de un comportamiento que va en contra de la democracia (Levitsky y Ziblatt, 2018).

Ante ello se advierte que la descomposición no es inevitable ni irreversible, sino que es posible la resiliencia democrática en México (José Woldenberg, 2019), teniendo como punta de lanza la defensa y respeto de la Constitución y el activismo de los partidos políticos de oposición, pero sobre todo la participación decidida de la ciudadanía, la cual reconoce y apoya al INE como la institución pública civil mejor evaluada.

Las y los mexicanos no podemos permitir que Morena menoscabe nuestros derechos y el régimen democrático que hemos ideado como el mejor medio para salir adelante.

*Presidente Nacional del PRI.

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