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miércoles, 3 de marzo de 2021

Urge corregir la estrategia anti pandemia

 


Jesús Zambrano Grijalva

@Jesus_ZambranoG

El pasado 28 de febrero se cumplieron doce meses de la detección del primer caso positivo de Covid-19 en México. El saldo de este terrible aniversario es de más de 185 mil familias que han perdido a un ser querido y más de 2 millones de contagiados, según números oficiales.

La pandemia estremeció al mundo entero y ha tenido consecuencias negativas para todas las naciones. No obstante, hubo gobiernos que a través de una estrategia responsable lograron reducir notablemente sus efectos. Lamentablemente éste no fue el caso de nuestro país. 

Según el ranking de Bloomberg, México es el país con el peor manejo de la pandemia. De acuerdo con los análisis comparativos de la Universidad Johns Hopkins, México ocupa el primer lugar de letalidad por Covid en el mundo (mueren 9 de cada 100 contagios registrados). Desgraciadamente, también ocupamos el primer lugar en decesos de trabajadores de salud (en promedio mueren ocho por día). Además, somos el tercer lugar en el mundo con más decesos por la pandemia y el décimo tercer lugar en número de contagios.

Este escenario catastrófico obligó a la OMS a solicitarle públicamente al gobierno mexicano “tomar en serio” la pandemia de Covid-19. 

Lastimosamente, este gobierno nunca tuvo la intención de aceptar y corregir sus errores, los cuales fueron:

1. Lentitud en su actuación: el gobierno de López Obrador tuvo casi tres meses para preparar una verdadera estrategia contra la pandemia y no lo hizo. Cuando se detectó el virus no se tenía ni siquiera equipo de protección básico para el personal de salud y se tuvo que comprar de urgencia a China. Meses antes nosotros habíamos surtido a ese país y según los datos les compramos el material 6 veces más caro de lo que se los vendimos.

2. Minimizar los riesgos del Covid: el día que se confirmó el primer contagio en México, el presidente López Obrador declaró que “el virus ni siquiera es equivalente a la influenza”. No es mera coincidencia que los mandatarios de los tres países que actualmente cuentan con mayor número de muertes hayan minimizado la situación: Trump (EU), Bolsonaro (Brasil) y López Obrador (México).   

3. Comunicación errática: hubo mensajes contradictorios desde el gobierno federal. Por un lado, el presidente de la República convocaba a salir y a comer en restaurantes, mientras que la SSA nos llamaba al distanciamiento social.

4. Falta de transparencia en la información oficial: Los datos que daba y sigue dando la SSA nunca han sido consistentes. Los especialistas nos alertaban de un subconteo en las muertes, lo cual ya fue corroborado por el INEGI. Además, las cifras se manipularon para influir en el semáforo epidemiológico, tal y como lo demostró el reportaje del NYT, el cual hasta ahora no ha sido desmentido por el gobierno federal ni por el de la CDMX.

5. El fracaso de enfocar la estrategia de salud en impedir la saturación hospitalaria y no en impedir el contagio: el gobierno siempre se negó a hacer pruebas masivas y a ubicar posibles brotes; nunca aceptó la evidencia científica que demostraba la eficiencia del uso de cubrebocas; llamó a quedarse en casa si se tenían síntomas y mucha gente murió en su casa. La estrategia fue un rotundo fracaso, en los últimos meses hemos sido testigos de la saturación de la red hospitalaria, de personas muriendo en las ambulancias o afuera de los hospitales porque no había camas.   

6.  El uso electoral y oportunista: el presidente López Obrador quedará marcado por aquella miserable declaración de que el Covid le “vino como anillo al dedo”. Durante toda la pandemia el gobierno enfocó sus esfuerzos en hacer de la crisis una oportunidad para ellos. El cinismo llegó a tal grado que el mandatario decidió incorporar a las brigadas de vacunación a su ejército electoral, los mal llamados “siervos de la nación” y hoy l campaña de vacunación, sin vacunas suficientes, tiene un uso electoral.

A un año de pandemia en México, hay evidencia suficiente para sostener que otro destino era posible. Hoy nos queda claro que la negligencia de un gobierno cuesta vidas. No podemos permitir que el plan de vacunación siga la misma ruta de fracaso que la estrategia contra la pandemia. Lamentablemente los primeros signos no son nada alentadores. A dos meses de haber comenzado el plan de vacunación, no se ha podido vacunar ni al 2% de la población. Es urgente corregir el rumbo. 

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