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lunes, 1 de marzo de 2021

Concatenaciones / Inexplicable caos en las vacunas

 

Fernando Irala

Muchos meses, al menos ocho, tuvo el gobierno para preparar la titánica tarea de vacunar a más de ciento veintiséis millones de mexicanos contra el COVID.

A principios de año, incluso se levantó un registro de los adultos mayores que deseaban inmunizarse.

Previamente, antes de la Navidad pasada, un jubiloso grupo de funcionarios recibió en el aeropuerto un primer cargamento de vacunas.

El canciller exclamó entonces en lenguaje militarizado –ya ve usted que son los tiempos— “misión cumplida”. Suponemos que se lo dijo al piloto de ese vuelo, porque en materia de inoculaciones, más de dos meses después, las dosis que han llegado no han alcanzado para proteger ni al personal médico en su totalidad, menos aún a los ancianos, primer grupo poblacional a atender, pero del que aún falta la mayor parte.

Luego de la “misión cumplida”, se cayó en la cuenta de que faltaban las vacunas, por lo cual se pasó a la protesta ante los organismos internacionales debido a que los países más ricos han acaparado los fármacos.

La ONU es un florero, se dijo, aunque a la ONU hemos recurrido como opción ante los monopolios farmacéuticos nacionales e internacionales, opción que, por cierto, no ha impedido el desabasto de medicamentos que de manera recurrente se presenta en el sistema de salud pública y se traslada al mercado del ramo, a las farmacias.

A cuentagotas, se vacuna en municipios y alcaldías seleccionadas, unos dicen que arbitrariamente, otros acusan una valoración política.

Pero ni las vacunas alcanzan ni los operativos son eficientes. En la ciudad de México, la joya del sistema político, el asunto está más cuidado, pero de Ecatepec hacia el interior todo es un desastre.

Muchas dependencias públicas, desde el SAT hasta el INE, pasando por las oficinas de pasaportes e incluso las instituciones de salud, han desarrollado sistemas de citas para evitar el caos y las filas interminables.

Pero ésos eran métodos conservadores que había que eliminar en un operativo tan vital.

Caos aparte, al iniciarse marzo no llevamos ni el uno por ciento de la población a inmunizar, y aun acelerando el paso que se lleva, terminaremos con la tarea en algún momento del año próximo.

Mientras, la danza de las cifras macabras continúa. En dos o tres semanas rebasaremos las 200 mil muertes por COVID. ¿Hasta dónde llegaremos?

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