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viernes, 27 de noviembre de 2020

Economía y Política / Apoyo del pueblo y enojo de la derecha

 


Miguel Ángel Ferrer

Las más recientes encuestas de opinión sobre el gobierno de López Obrador y sobre el propio Presidente rondan el 70 por ciento de aprobación. Pero esto ha sido así desde los primeros días del sexenio.

Los voceros y ex beneficiarios del régimen neoliberal califican esos estudios demoscópicos como fraudulentos y amañados. Pero dónde están, fraudulentas o no, las encuestas que miden las preferencias y simpatías por los partidos y  las políticas del neoliberalismo.

La falsificación o cuchareo de las encuestas para favorecer a una entidad o persona sólo puede darse cuando el resultado así obtenido no choca con la percepción social. Y en el caso del gobierno de López Obrador los resultados de las encuestas empatan claramente con la percepción social.

Y esto es así a pesar de la desmesurada y permanente campaña mediática para descalificar y desprestigiar al Presidente y a su gobierno. Estos hechos resultan incomprensibles para el conservadurismo. Y sólo se los explican como producto de la ignorancia y carencia de lucidez de la plebe, del populacho. En tiempos pasados se habría dicho de la indiada. 

Pero plebe y populacho, con todo y su carga despectiva, son sinónimos de pueblo. De modo que, finalmente, queda claro que es el pueblo el que muestra y demuestra su respaldo, simpatía, aprobación y fervor por el Presidente y su obra de gobierno. Y arropados con este fervor los candidatos del obradorismo se presentarán a la encuesta definitiva e inapelable que serán los comicios de julio de 2021. 

Este respaldo, evidentemente, no es sólo una cuestión subjetiva. Tiene sólidas bases materiales. Primeramente una colosal redistribución de la riqueza social, representada por la pensión universal para mayores de 68 años, las becas para estudiantes y los auxilios monetarios para madres solteras y personas discapacitadas, ayudas que en conjunto llegan permanentemente a millones de individuos y familias.

También contribuye a este fervor obradorista el fin del permiso presidencial para robar, y el fin de las privatizaciones, es decir, de la apropiación privada de la riqueza que es de todos los mexicanos, prácticas que hasta hace dos años eran toleradas y promovidas por la mismísima Presidencia de la República.

Estas y muchas otras medidas de beneficio popular generan el resultado  favorable al obradorismo que revelan las encuestas. Y también producen el enojo de los voceros y ex beneficiarios del antiguo régimen. Una cosa por la otra. No se puede dar gusto a todos.

www.economiaypoliticahoy.wordpress.com

mentorferrer@gmail.com    

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