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lunes, 12 de octubre de 2020

Una crisis electoral dentro de la crisis mundial

 


Dra. Aribel Contreras Suárez

Ante el parteaguas de la pandemia, he venido diciendo que se ha venido construyendo una Segunda Guerra Fría 2.0 por la confrontación diplomática entre Estados Unidos (EU) y China. Una confrontación que tiene diferentes frentes en distintos escenarios y donde no se sabe, cuándo acabará.

También he venido comentando que EU se enfrenta a tres pandemias: i) por la COVID19, ii) la social por el tema de la discriminación racial que venía estando conteniendo pero que estalló por el asesinato de George Floyd, y iii) la de la confrontación diplomática con otros países e inclusive organismos multilaterales. No hablo de una pandemia económica porque la afectación económica la veo como una terrible consecuencia derivada por la pandemia de la COVID19. 

Esta crisis sanitaria mundial, de la cual tenemos más de 37 millones de casos confirmados a la fecha y más de un millón de muertos, deja muchas interrogantes aún sin ser respondidas por parte de la Organización Mundial de la Salud, pero finalmente, es lo que tenemos. Y ya no podemos seguir en pausa intentando saber la verdad sobre el origen. Ahora lo que queda es avanzar con las vacunas y con la implementación de estrategias para la concientización del uso de medidas sanitarias como: a) cubrebocas, b) gel antibacterial, c) lavado de manos, d) distanciamiento social, entre otras. Los científicos siguen comentándonos que aún con la vacuna, la pandemia no acabará y que el uso del cubrebocas será indefinido. Así que esta historia va para largo.

Cabe destacar que EU, que es el país con mayor número de casos a nivel mundial con más de 8 millones de personas contagiadas, presenta elecciones presidenciales en tres semanas. Y si pensábamos que serían complejas por  darse en la ‘Era Trump’, nadie imaginaba lo que sería tener un proceso electoral en ese país, en medio de esta crisis mundial. He sostenido y lo sigo haciendo que Trump tiene probabilidades de ganar, a pesar de que pierda el voto popular (derivado de su complicado sistema electoral). Lo vimos en el 2016, cuando creíamos que Hillary Clinton ganaría y no fue así por el resultado del Colegio Electoral. Aunque las encuestas le auguraban el triunfo a Hillary, perdió. Así que aunque ahora las encuestas digan que Joe Biden está por encima de los 10 puntos en comparación con el actual mandatario, eso no es garantía de nada. Si a esto le sumamos la presión política, económica y social que EU vive; por un lado, por las consecuencias del efecto Trump, y por otro lado, por las tres pandemias que he venido comentando a lo largo de estos últimos meses; podremos dimensionar que es una crisis electoral dentro de la crisis mundial. ¡Peor fórmula…imposible! Además, subrayo la amenaza de Trump de no querer aceptar los resultados en caso de que no le favorezcan pues agudizará la crisis al interior de la Unión Americana pero ahora con tintes jurídicos ya que seguramente ya tiene la estrategia perfecta para impugnar los resultados de los estados péndulo (bisagra, morados, o como les queramos llamar) a través de la Corte Suprema de EU. De aquí la importancia de que pudiera quedar lista la ratificación del Senado de la candidata Amy Barrett antes de las elecciones.

Aunque los medios y la opinión pública internacional critiquen y cuestionen las acciones del inquilino de la Casa Blanca por  salir aún en etapa de contagio de COVID19, por auto darse de alta del hospital, y por toda una infinidad de situaciones, recordemos que su base electoral no piensa precisamente como nosotros creemos. No nos habla a nosotros y nosotros no somos quienes votaremos. Votará gente que cree en su ideología basada en todo menos en un planteamiento político lógico, pero… ¿quién dice que la lógica debe prevalecer en la intención del voto? Quienes voten por él serán quienes creen en ese planteamiento superficial de un America First, Again, un lema tan utópico como lo que es el American Dream. El sueño americano no existe pero cuántos millones de migrantes van a EU creyendo que lo encontrarán. Lo mismo sucede con el America First, Again. La esencia de este sentimiento se remonta desde 1940 cuando el senador republicano Alexando Wiley usó un matiz para mover el espíritu de América. El slogan como tal lo usó Ronald Reagan en 1980. Ahora bien, mi reflexión es que en 1940 era la Segunda Guerra Mundial, en 1980 era la Guerra Fría, ahora vivimos en una Segunda Guerra Fría 2.0 (así identificada por mí)….. la reflexión se cuenta por sí sola.

No estoy diciendo que es un hecho que Trump gane, no. Sólo digo que no se debe descartar este escenario. Hace dos semanas leí sobre un modelo matemático que ha logrado predecir el resultado de varias elecciones y que en éstas, Trump pierde. Así que veamos si la razón prevalece por encima de la emoción, o si la emoción (en tiempos de crisis nacional y además mundial) da el knock out a esta elección.

Coordinadora 

Lic. Negocios Globales Universidad Iberoamericana.

Twitter y Linkedin: @AribelContreras

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