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jueves, 9 de julio de 2020

Reapertura en la nueva normalidad: ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde?

Gerardo Barrios Espinosa

¿Cuándo regresar a nuestras actividades cotidianas? ¿Cómo se debe de regresar a la escuela, al trabajo, a las fábricas? ¿Qué comunidades, regiones o Estados pueden reabrir antes que otros, cuáles serán semáforo verde antes que otros? Estás y muchas más son las preguntas que se hacen los gobiernos de todos los niveles, los dueños y directores de empresas, los pequeños empresarios y la población en general en nuestro país.

Ante una situación tan cambiante y compleja como la que nos ha presentado la pandemia, Brookings, desde mi punto de vista, ha sido la institución que capaz de identificar, ordenar e integrar de manera coherente y clara las respuestas a estas preguntas, en su documento “ReOpening America; how to save lives and livelihoods” (Re aperturando América, cómo salvar vidas y calidad de vida); el cuál representa una extraordinaria guía para México en su esfuerzo por tener algo semejante a un plan en el “regreso a la nueva normalidad”.

El análisis de este documento a la luz de los esfuerzos y resultados en nuestro país nos aportan reflexiones muy importantes y prácticas sobre acciones que pueden ser fácilmente tropicalizadas a la circunstancia mexicana y generar mejores resultados.

EMPRESAS Y ESCUELAS

Como lo comenté en la entrega anterior, uno de los elementos más importantes para considerar en la elaboración de políticas públicas que hagan frente a los efectos negativos de la pandemia es la confianza entre sector público y sector privado. La experiencia norteamericana reconoce la participación del sector privado y las organizaciones sociales a nivel estatal y municipal en la elaboración de los protocolos y planes de reapertura que garanticen la salud y el empleo de la gente.

En el caso de los restaurantes y las escuelas, esta confianza debe extenderse a los clientes, estudiantes, padres de familia y profesores, a partir de la seguridad de que se están tomando las medidas para garantizar la nula propagación del virus al interior del campus o de las instalaciones.

Esta nueva realidad, obliga a estos sectores a adaptarse e innovar y en el caso de los restaurantes – los cuales operan con bajos márgenes lo que los hace sumamente vulnerables a las reacciones de sus clientes—a buscar nuevas fuentes de ingresos debido a que no existen argumentos para pensar que se regresará a niveles de consumo previos a la pandemia en el mediano plazo.

“Reabrir los restaurantes (y sector turístico agregaría) en este punto no se trata de ‘la nueva normalidad’, se trata de adaptarse y sobrevivir en un estado de permanente incertidumbre” Tracy Loh & Anneleis Goger

Esto obliga a los gobiernos de todos los niveles, a ser mucho más flexibles en el otorgamiento de permisos y en verificación de cumplimiento de normas, ya que por primera vez nos enfrentamos a un problema para el cual – mientras no exista vacuna—aun no se tiene solución y el cual se encuentra en constante cambio.

En Estados Unidos se ha reconocido que ninguna medida puede ser definitiva y que todos los protocolos y checklists deberán de ser sometidos a permanentes revisiones y correcciones a partir de los resultados en campo. Entre los manuales, medidas, normativas, directrices y protocolos elaborados podemos encontrar un gran rango de calidades y seriedad de los mismos (en México, la mayoría de los publicados por el gobierno han causado gran confusión). El documento de Brookings menciona varios casos que son meritorios de réplica o tomar como guía, además de anotar la gran contribución del sector privado a través de grandes corporaciones o cámaras y asociaciones en la elaboración de dichos protocolos.

La CANIRAC, el CNET, la CONCAMIN, entre muchos otros, llegan ya desfasados al establecimiento de mesas o comisiones permanentes de elaboración y revisión de protocolos y checklists para la reapertura de industrias; mismos que deberán de tomar en cuentas las condiciones específicas de cada comunidad y considerar el objetivo de la salud y el bienestar de las personas como prioridad, haciendo de esta manera contrapeso a los gobiernos que han  priorizado el aspecto político y la presión social.

Para el caso de las escuelas, la implementación de un modelo Híbrido y Flexible (HyFlex model) es la recomendación de los expertos. Un modelo de estas características reconoce diferentes estrategias para evitar que los salones se saturen de alumnos propiciando el contagio pero sobre todo, que se profundicen las desigualdades entre los alumnos que pueden continuar con la educación desde su casa y aquellos que deberán asistir a la escuela presencial – debido a que no tienen quién los cuide en casa o acceso a educación en línea, etc--.

En este sentido, Michael Hansen, propone una serie de estrategias que incluyen: dividir a los estudiantes en 4 segmentos y mantener en clase a 3 de estos segmentos de manera permanente durante todo el año, lo que incrementa la capacidad instalada de las escuelas; el permitir la “opción” de continuar en línea a quienes tengan la posibilidad (en un estudio en USA se considera que 48% de los alumnos podrían continuar con las clases en su casa), la habilitación de camiones aula en las escuelas para incrementar la capacidad, entre las más destacadas.

Es en este contexto que el elemento fundamental de la confianza y la unión entre gobierno y sociedad vuelve a cobrar relevancia en la creación e implementación de políticas públicas viables y efectivas.  Sólo un esfuerzo de gran coordinación, fluida comunicación y constante revisión y ajuste entre los ordenes del gobierno, el sector privado y la sociedad organizados, permitirán un “regreso a la nueva normalidad” que sea sustentable en el mediano plazo.

EL GOBIERNO DEBE HACER SU PARTE

El gobierno de México ha enfrentado en el pasado reciente, grandes retos derivados de desastres naturales y ahora el de la pandemia. Nunca antes una situación como esta había puesto a los gobiernos del mundo en todos los niveles bajo el microscopio de un escrutinio social.

El gobierno federal, así como los gobiernos de los estados y los municipios deben de responder con empatía, sensibilidad, rapidez y efectividad a sus ciudadanos. La rendición de cuentas, sobre los equipos adquiridos y los apoyos otorgados ante la emergencia son de primordial relevancia para abonar en la tan importante confianza y unidad de la que hemos hablado a lo largo del presente documento.

De la misma manera, es momento de que los gobiernos re planteen su operación ante las nuevas circunstancias que llegaron para quedarse. Las sesiones en línea de los parlamentos o los cabildos, las audiencias en línea en el poder judicial dan muestra de las adaptaciones que han sufrido los aparatos del poder.

De cara a la sociedad, los gobiernos deberán de hacer más fáciles, amigables y en línea, los trámites para los ciudadanos, el ciudadano digital es una nueva realidad y los gobiernos deben responder a ella para garantizar la salud y bienestar de sus gobernados.

Las Inteligencias Artificiales cobran gran relevancia en este entorno, distintos gobiernos, como el de la ciudad de México han desarrollado programas de vanguardia en la atención y canalización de enfermos o posibles enfermos de COVID. Ahora, la telemedicina, educación en línea y el gobierno digital deberán de desarrollarse rápidamente.

El reto que tienen nuestro líderes es mayúsculo, sin embargo, si aprendemos de las experiencias de otros países y hacemos uso de la capacidad y habilidad de los mexicanos podremos remontar en breve los efectos negativos de la pandemia y estar mejor preparados para los que inevitablemente seguirán.

“Si pudiésemos mantener en pausa a la economía y la sociedad por otros seis meses, mientras tenemos una movilización del tipo de tiempos de guerra, estaríamos cerca de llegar a los criterios de los epidemiólogos para acabar con la pandemia. Pero no tenemos el privilegio del tiempo” William A. Glaston

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