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lunes, 13 de julio de 2020

Comentando / Sumisión, olvido y pequeñez resultado de la visita a Trump

* Hasta la pluma robó

Luis Repper Jaramillo*
lrepperjaramillo@yahoo.com

Según “sus datos”, de los chairos, uno que otro integrante del gabinetazo, de un despistado líder de la cúpula empresarial (a quienes ignoró), de su egolatría, soberbia, arrogancia, fue todo un éxito la visita express que realizó a la Casa de Blanca, Andrés Manuel López Obrador a su amigooouuu Donald Trump, a “platicar” en secreto sobre temas que sólo ellos conocen (así como los encuentros con Enrique Peña Nieto, días antes de que concluyera su fallido sexenio, y éste entrase al relevo, en algún sitio seguro de Palacio Nacional), pero de acuerdo a reportes de la prensa gringa y de enviados a Washington de medios nacionales, el desaire y la poca cortesía a su invitado, fue el común denominador de esta corta reunión en la capital de EE UU.

Desde luego no se esperaba una recepción extraordinaria, pues el propio Peje minimizó la cita, por ello el multimillonario neoyorkino lo trató como se merecía: un mandatario común; no como estadista (porque no lo es), menos como líder de un país (porque el tipo sólo gobierna para sus chairos, amlovers, fanáticos, pejesombies, acarreados, pagados y su círculo cercano), pues ha desairado, ignorado, a más de 125 millones de mexicanos que habitan en el territorio.

Desconocemos la razón por qué no fue una recepción protocolaria para un Jefe de Estado, por ser la primera vez, en 1 año 8 meses de gobierno de la Transformación de 4ª, en que López Obrador hacía su primera salida internacional en visita –para hacer un corte de caja de las órdenes recibidas de Trump- a la capital norteamericana y platicar con el todavía hombre más poderoso del orbe.

Andrés Manuel no le dio el peso específico ni la trascendencia al encuentro, Donald acusó de recibido y le reviró con displicencia, indiferencia y trato común, como si fuese  interpósita persona del inquilino de Palacio Nacional, y no el mismísimo coordinador de la República Mexicana. Una falla protocolaria (cómo todo lo que hace Marcelo Ebrard, Canciller –jajajajaja- y el Jefe de Gabinete de la T4a, Alfonso Romo) pues no se programó una agenda presidencial, sino un periplo insignificante en el cual –dicho por ellos- sólo revisarían el T-MEC, que está funcionando ya desde el 1 de julio, y no los temas urgentes, necesarios y prioritarios (indocumentados, tráfico de armas, de allá para acá; de drogas, de acá para allá, el Muro de la ignominia, la violación de derechos humanos de migrantes mexicanos, entre otros), de suyo el Tratado comercial tripartita caminará solo.

Lo que se vio en los actos oficiales, fue muestra de la ausencia de una agenda bien estructurada, con objetivos, destinatarios, temas indispensables; un documento coherente que colocara a López Obrador en papel de Presidente, no como invitado a hacerle el “caldo gordo” electoral a Trump, que anda en campaña para reelegirse 4 años más al frente de la Casa Blanca, en noviembre próximo.
El neoyorkino utilizó al tabasqueño para demostrar a Joe Biden, candidato demócrata, al mismo sueño que Trump, que tiene sometido, controlado al mandatario mexicano para los intereses mezquinos de las barras y las estrellas. Sabe que nuestro país es un punto geoestratégico y geopolítico para centro, Sudamérica, el caribe y muro de contención para cualquier actividad que venga del hemisferio hacia Estados Unidos, ya por indocumentados, terroristas, armas, drogas, sicarios, Cárteles, etc.

“Hablar” del T-MEC (motivo de la visita, según El Peje) cita a la que declinó participar el Primer Ministro Canadiense, Justin Trudeau, no se justificaba. La T4a (léase López Obrador) hubiese enviado a su testaferro Marcelo Ebrard, Canciller –jajajajaja- o a la desalineada y gris, Secretaria de Economía, Graciela Márquez, para conocer qué quería Donald. Lo que lleva a considerar que para él tener en The White House, a Andrés Manuel para atraer votos latinos y mexicoamericanos era meramente político. De suyo, en nada ayudaría el tabasqueño pues tiene al país en el caos por COVID 19, recesión económica, inseguridad, desempleo, esto desalienta a cualquier extranjero ya sea político, empresario, inversionista, turistas, etc.

Para Trump fue importante demostrar a propios y extraños que con la Transformación de 4ª, México volvió a convertirse en el “patio trasero” de Estados Unidos, creíamos superado. Qué mantiene el poder de un gobierno sumiso, un mandatario controlado, una política bilateral a capricho e interés de Washington, como está demostrado en la frontera mexicana con Guatemala (entrada de Centroamérica y Sudamérica hacia Estados Unidos) que a una orden de Trump de blindar el cruce fronterizo para impedir el paso de desplazados, Ipso facto, el señor López dispuso más de 3 mil efectivos de la Guardia Nacional, del Ejército, agentes del Instituto Nacional de Migración y policías estatales, para taponar el acceso. Si se cuelan y evaden la vigilancia aplicar la persecución, el acoso (como el ICE contra mexicanos en EEUU) capturar para extraditarlos a su país de origen.

Le resultó al multimillonario, pero Biden le lleva enorme distancia en la preferencia electoral y la presencia de López Obrador en la Casa Blanca, se convertirá en petardo para las pretensiones de su inquilino.

El desdén del “güero” al tabasqueño fue premeditado, tal parece que tenía un programa de desaires (en Washington sí hicieron su tarea) en contra del visitante. Pues en el primer acercamiento, al llegar el mexicano al umbral de la casona de la Calle Pensilvania, al descender del auto Andrés Manuel, el saludo fue a distancia (por el COVID) posaron  para los medios para tomarles la fotografía obligada.

Tras moverse hacia atrás el vehículo que llevó al visitante, una vez más sonrieron para las cámaras, muy alegres “como buenos amigooouuus”. Pasado el momento, era tiempo de pasar al interior. Un buen anfitrión, amigo, hace la señal de “adelante” extendiendo su brazo derecho para indicar “por favor”, quien llega entra primero, seguido del dueño… pero, no fue así. El indecente gringo giro a su derecha y caminó al interior, tras él, como chacho, Andrés Manuel, quien encorvado, desganado y desalineado caminó tras la robusta, enorme  y patronal figura de Trump. Un primer detalle (intencional) inmoral o el mensaje subliminal para indicar “aquí mando yo”, se hace lo que quiero y para marcar las condiciones de la visita.

En el colectivo social, los chairos, amlovers, pejesombies, primer círculo de la T4a, paleros y pagados, no quisieron ver y aceptar la minúscula figura de su mesías, pequeña,  insignificante que llegó a la orden de acudir a la casa presidencial de Gringolandia y   soportar el ridículo, la humillación (según el guion entregado por el Servicio Secreto) pero con humildad y sumisión. Si no fue así, así pareció, decía mi abuelito.

Luego vino la cena y los discursos. El orden del uso de la palabra incluía que el spich del visitante debería ser moderado, cauto, sin tocar temas que incomodara o acusara al anfitrión. López siguió ciegamente el plan. Desbordó miel, alabanzas, pero olvido, tomar una postura firme, soberana. No retomó las frases de Trump que tanto han insultado a los mexicanos, cuando en su campaña presidencial en 2015, acusaba “cuando México envía su gente, no envía a los mejores o manda gente que tiene muchos problemas, que trae drogas, crimen, son violadores, y supongo sólo algunos son buenos”.

A esta acusación de hace 5 años, quien alharaqueó, también como candidato presidencial en México, que de llegar a la presidencia “podré en su lugar a Trump”, En la Casa Blanca (5 años después) y frente a Donald, le temblaron las corvas, obedeció la orden y guardó su amenaza. Por el contario, sumiso y obediente, escupió “Trump nunca ha buscado imponernos nada que viole nuestra soberanía” ¿Y la Guardia Nacional, Andrés, acantonada en la frontera común México/Guatemala, convertida en Border Patrol, qué? Así te lo ordenó tu amigou y acataste.

Más aún. En otro párrafo de su diatriba, López condescendió “la actitud del Presidente Trump hacia mi persona (el egocéntrico, vanidoso, yoyista) en vez de agravios hacia México he recibido comprensión y respeto” El divo aplicó amnesia o “que le Virgen le habla” pues en reiteradas ocasiones como candidato y presidente, Trump amenaza con construir un muro en la línea fronteriza “que pagarán los mexicanos”, nada dijo. Fue condescendiente, se enredó de candidez, torpeza, miedo y sumisión.

Endiosó al anfitrión, lo subió (hipotéticamente) a un pedestal, como el Monumento a Abraham Lincoln, al señalar “Trump es cada vez más respetuoso con los mexicanos que viven en Estados Unidos”… olvidó el acoso, persecución, hostigamiento del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, el temido ICE, que caza, literalmente, a mexicanos, legales e ilegales, y que hace un año capturó a familias completas separándolas, mientras deportaba a los padres o tutores de niños menores de edad, fueron y/o son enjaulados, tratados como animales, en tanto sus padres arreglan papeles para conseguir la nacionalidad norteamericana. Fueron inhumanas estas acciones ordenas por Trump.

Y para no dejar pasar, lo que medios afines a la T4a enviaron a la visita o corresponsales, hubo un incidente que involucró a López Obrador: en la ceremonia de firma de Acuerdos,  como marca el Protocolo, se dispuso de dos mesas, una para cada quien, con  la carpeta de coincidencias y un bolígrafo para la rúbrica. Andrés Manuel firmó y volteo a ver si alguien lo miraba, creyó que nadie; en vez de dejar la pluma en donde la tomó, nada, se la guardó en el bolsillo interior del saco. Era un bolígrafo propiedad de la Casa Blanca.

Se levantaron para mostrar a asistentes, fotógrafos y camarógrafos las carpetas, Trump, quién sí vio que su invitado “robó” la pluma, con gesto de burla, exhibida o mala leche, tomó con la que él firmó y se la obsequió, gesticulando una sonrisa malévola.

Seguro El Peje se quedó con la suya como suvenir, recuerdo, artesanía, para presumir, o qué diablos lo orilló a hurtar ese artefacto –no es de oro-  A menos que traiga impreso Casa Blanca u Oficina del Presidente de los Estados Unidos de América. ¡Vaya ridículo!

Ese detalle lo captaron fotógrafos, camarógrafos, la televisión local e internacional, las redes sociales y hasta los celulares de las comitivas de ambos países.

* Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de Latitud Megalópolis  (LM).

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