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lunes, 15 de junio de 2020

Concatenaciones / Nueva anormalidad

Fernando Irala

Antes de que tenga lugar el tantas veces anunciado pico en la pandemia que azota el mundo y nuestro país, se han puesto en marcha los planes gubernamentales para que el país se reincorpore a sus actividades, de acuerdo con un semáforo tetracromático.

Por lo pronto, medio país ha abandonado la tonalidad roja para ubicarse en la naranja, la primera en que se intenta el retorno hacia algo que se ha llamado “nueva normalidad”.

A todas luces al término se le ha caído una letra, pues todo lo que se planea ocurre en escenarios que nada tienen de normal, son bastante anormales.

Pero así ha sido todo en México en el tratamiento de la amenazante epidemia. Las primeras víctimas del virus han resultado las palabras y su significado.

Cuando el virus se desplazaba desde Asia a Europa, y los primeros brotes ocurrían en Estados Unidos, aquí se nos decía que no pasaba nada, y se nos incitaba a seguir con nuestra vida cotidiana, en vez de aprovechar el tiempo que la geografía nos regalaba para concientizar a la población y capacitarla en la prevención del contagio.

Luego, cuando empezó a pasar en México, igualmente se minimizó el riesgo, con lo cual se potencializó el daño y se obstaculizó la disciplina social.

Más tarde se nos engañó con la supuesta pronta ocurrencia del pico epidémico, e incluso se adelantaron fechas en la predicción.

Ese pico, nos dicen ahora, en realidad está por venir, pero ya terminamos la llamada Jornada de “sana distancia”, aunque ello no signifique que ya no haya que mantener ésta. Por el contrario.

Como en el cuento de “Pedro y el lobo”, ya no se sabe cuándo creer en las alarmas y qué creer de ellas.

Entretanto, circulan versiones que no son consejas, sino teorías de científicos prestigiados, que calculan un ocultamiento de las cifras reales de contagios y muertes, pese a lo cual nuestro país empieza a tener récords negros: de duración de la pandemia, de letalidad del virus, de víctimas en edades tempranas.

Todo ello mientras nos encaminamos a la nueva anormalidad. De sus implicaciones hablaremos en otra ocasión.

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