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viernes, 1 de mayo de 2020

México en el concierto internacional contra la pandemia del COVID-19 (I de III)

Fabián Medina
Jefe de Oficina del Canciller
@gfabianmedina

Cuando el “yo” se reemplaza por el “nosotros”, 
aun la enfermedad se transforma en bienestar. 
Malcolm X

La pandemia del COVID-19 trajo a nuestro país  retos sin precedentes. El principal, atentar contra la vida en contagios invisibles y múltiples, donde ha quedado de manifiesto la interdependencia de unos y otros, personas y países, para salir adelante. En esta batalla, la SRE bajo el liderazgo del canciller Marcelo Ebrard, se ha vuelto un brazo central, tanto en el plano multilateral como regional y bilateral. La respalda una honrosa trayectoria de diplomacia en salud, a la que se suma hoy su firme compromiso en ayudar a los más vulnerables, ya sea mexicanos varados en el exterior, o personas afectadas por el virus .

Confiamos en que la cooperación internacional y mejores prácticas identificadas por nuestras representaciones en el exterior nos permitirán contribuir a la invaluable entrega de nuestros médicos y enfermeras —de diversas dependencias, sector privado y voluntariado—, que todos debemos apoyar con respeto, solidaridad y, sobre todo, con nuestro aislamiento.

La diplomacia de México en salud ante la ONU

A raíz de la participación del presidente Andrés Manuel López Obrador en la cumbre virtual del G20 el pasado 26 de marzo, la Misión Permanente de México ante la ONU elaboró y circuló entre sus 193 miembros el proyecto de resolución “Cooperación Internacional para asegurar el acceso global a los medicamentos, vacunas y equipo médico necesario para enfrentar la pandemia de COVID-19”, para ser presentado ante la Asamblea General (AGONU).

Esta resolución, resultado de un amplio e incluyente proceso de consultas, obtuvo, el 20 de abril, 179 copatrocinios de países de los 5 continentes. Se trata sin duda de un hecho histórico: en la trayectoria multilateral de México, hasta ahora no se había logrado un respaldo del 93% de los miembros de la ONU a una resolución promovida por nuestro país.

El texto retoma la coyuntura actual: parte del informe del secretario general sobre los impactos económicos y sociales de la pandemia, de la Agenda 2030  y de la declaración del G20, que llama a evitar el acaparamiento de medicinas e insumos. Pero va más allá: solicita ponerlos a disposición de quienes los necesiten, bajo principios de una justa distribución, eficacia, seguridad, equidad y asequibilidad, al reconocer que los pobres y los más vulnerables son los más afectados por el contagio; y, en particular, reconoce el papel de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para ampliar con rapidez las cadenas de suministros médicos, diagnósticos y vacunas. Esto último ante al anuncio el pasado 14 de abril del retiro de Estados Unidos, su principal donante, por lo que solicita al secretario general crear un equipo de trabajo contra el virus, respaldado por otras agencias de la ONU.

Esta victoria reafirma sin duda el prestigio que México ha construido en el concierto internacional frente a retos globales contra la salud, como llevar en 2016 la resistencia microbiana a los antibióticos a la AGONU —con el apoyo de la OMS, las organizaciones mundiales de Sanidad Animal (OIE), para la alimentación (FAO) y el Medio Ambiente (PNUMA)—, que desembocó en un diálogo entre jefes de Estado, empresas farmacéuticas y ONGs. Otro ejemplo fue la adopción por unanimidad en 2011 del marco para la preparación a la pandemia de la influenza (PIP-H1N1) en la OMS. O  el papel de nuestro país como sede de la Conferencia Internacional sobre SIDA/HIV, en 2008 y 2019.

Grandes diplomáticos mexicanos como el Dr. Juan Ramón de la Fuente y el Emb. Juan José Gómez Camacho impulsaron con visión estas iniciativas, a favor de nuestros ciudadanos y del mundo, en temas complejos que impactan la vida y el desarrollo económico de millones de personas. Donde se requiere conciliar diversos intereses, activar recursos humanos, financieros e investigación científica, pero, sobre todo, una voluntad política para reconocer que el acceso a los insumos médicos, diagnósticos y tratamiento, es un derecho de todos.

El asedio al multilateralismo y a la OMS ante el COVID-19

En reconocimiento de la gran aportación que la OMS ha dado al mundo desde 1948, México ha sido un miembro activo y comprometido con su labor, tanto contra las enfermedades transmisibles (tuberculosis, polio, malaria y ébola, entre otras) como las no transmisibles (diabetes, enfermedades cardiovasculares o cáncer).

Por ello, frente al retiro de los fondos estadounidenses a la OMS -casi 10% de 5 mmd de su presupuesto 2018-2019- por su supuesta mala gestión de la pandemia y complicidad con China para ocultar la gravedad y origen del brote –y sus daños colaterales económicos, psicológicos y a los derechos humanos—, México mantuvo el reconocimiento de esta organización en la resolución.

En medio de este ataque a la OMS y a China por la propagación del COVID-19, ha sido notorio el positivo manejo de la pandemia por esta potencia emergente y, principalmente, su cooperación con el resto de los países del mundo –donativos, envío de expertos y venta de equipos médicos. Entre ellos se encuentra México, tras el establecimiento de un puente aéreo por parte de la SRE para obtener insumos sanitarios; pero también ha recibido donaciones de empresas chinas en el país, como son tomógrafos para el virus.

El reciente anuncio de China, de que donará 30 mmdd adicionales a los 20 mmdd que otorgó en marzo a la OMS –como 2º contribuyente después de EUA–, busca fortalecer los sistemas de salud de países en desarrollo. Consciente de que los foros multilaterales le permiten aumentar su influencia sin ser la amenaza que otros ven, China ha asumido un papel protagónico en esta crisis global, que sin duda redundará en su reposicionamiento geopolítico en un mundo post-COVID-19.

Por su parte, Rusia, en respuesta al anuncio de EUA, dio su respaldo a la OMS como coordinadora de la lucha contra la pandemia, y llamó a unir esfuerzos e iniciativas constructivas para resolver retos comunes. Calificó la decisión de egoísta y alarmante –frente al apoyo que en marzo brindó todo el G20 a la OMS–, al dañar a la organización y su apoyo a muchos países que cuentan con ella para enfrentar el virus. No obstante, por ahora no se espera que este país anuncie una aportación financiera, como lo hizo China. (Continuará…).

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