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viernes, 6 de marzo de 2020

Enfoque Global / Expansión del coronavirus, peor que la guerra comercial de Trump

José Luis Ortiz Santillán

El contexto económico mundial es adverso para estimular el crecimiento de la economía mexicana. No se trata de buscar excusas para explicar el lento crecimiento que ha experimentado la economía nacional en los primeros 15 meses del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, sino de exponer como la política del presidente Donald Trump en contra del libre comercio, su guerra comercial desatada contra china y ahora el coronavirus, han afectado le recuperación de una economía mundial maltrecha, luego de la crisis de los créditos basura en los Estados Unidos de 2008 y de la crisis de la deuda soberana en los países desarrollados de 2010.

En esta columna hemos señalado como las perspectivas de crecimiento de la economía china se han reducido de 6% a sólo 4%, después de la aparición del coronavirus. China ha sido la locomotora del crecimiento mundial en las últimas décadas, sorprendiendo al mundo con sus tasas de más del 11%, del 9%, del 7% y del 6.5%, cuando los países desarrollados apenas podían crecer a tasas de entre 1.5% y 3%; lo cual permitió que la demanda mundial de materias primas fluyera hacia ese país asiático, ávido de insumos para producir muchas de las manufacturas que hoy se venden en el planeta; con lo cual se estimuló el crecimiento de las economías en desarrollo y de los países pobres, productores de insumos.

Hoy, con la aparición del coronavirus, no sólo el Fondo Monetario Internacional (FMI), sino también la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), lanzan sus voces de alarma por los riesgos de estancamiento de la economía mundial. La OCDE, ha proyectado un crecimiento global de solo 2.4% para este año, pero sólo si la crisis del coronavirus no se expande por el planeta.

Lo cierto es que, si el virus del coronavirus sale de control y rompe con el cerco tendido en china, Corea del Sur e Italia, y algunos países asiáticos como Irán, la crisis sanitaria podría paralizar la economía de muchos países y provocar el hundimiento de las economías de Japón, Europa, Estados Unidos, principalmente.

Si ya de por sí, el crecimiento de la economía mundial era efímero al concluir 2019, ahora, con el coronavirus su recuperación se ve seriamente comprometido con el coronavirus. Es por esa razón que, al presentar sus nuevas proyecciones sobre el crecimiento mundial este lunes pasado en París, la OCDE en tono pesimista, señaló los posibles efectos negativos que tendrá esta nueva crisis sanitaria mundial sobre el crecimiento.

De acuerdo a Laurence Boone, economista jefe de la OCDE, los datos disponibles permiten presagiar una reducción sustancial de los intercambios comerciales y del crecimiento de las economías nacionales, por lo que la economía mexicana, que forma parte de este club de países ricos, no estará exenta de este choque. El comportamiento de los mercados financieros en los últimos días nos ha dado cuenta del nerviosismo de los inversionistas adversos al riesgo y la caída de los precios de las materias primas indican que se ha detenido la producción mundial.

Cada día surgen nuevos datos que muestran la gravedad de una epidemia que ya no se puede ocultar, tal como ocurrió a principios de diciembre pasado. La información que surge es preocupante y la epidemia parece estar extendiéndose cada vez a más países, ya sea porque han fallados los controles a la salida de China o porque lo han hecho a la entrada en los países receptores de ciudadanos provenientes de ese país; de tal forma que los casos se van multiplicando.

En este sentido, la OCDE ha considerado en sus proyecciones que, el crecimiento mundial alcanzará un 2.4% este año y no el 2.9% previsto inicialmente en noviembre pasado. Mientras que, China sólo podría crecer en un 4.9%, producto de la contracción de la producción en China, que ha cerrado muchas de sus fábricas y empresas a causa de la epidemia del coronavirus; lo cual ha tenido efectos negativos en la economía mundial, afectando las cadenas de suministro y los mercados de productos básicos, tal como lo ha señalado la OCDE.

Algunos de los datos presentados por la OCDE, precisan que China consume más de la mitad del cobre y aluminio del mundo, por lo que, de acuerdo a Laurence Boone, cuando China tose el mundo puede resfriarse. De aquí que, la zona del euro podría crecer solo en un 0.8%, Alemania en un 0.3%, Francia en un 0.9% y los Estados Unidos, de quien dependen el 80% de las exportaciones mexicanas, solo un 1.9%. Pero la OCDE ha sido determinante, al señalar que, si se extiende la crisis sanitaria el crecimiento global podría ser del 1.5%.

De aquí que, la OCDE señale que, si la epidemia se extendiera a toda la zona de Asia y el Pacífico y al hemisferio norte, donde se encuentra México, el crecimiento mundial solo alcanzaría el 1.5% en 2020, lo que provocaría una recesión en Japón y la zona euro; un estancamiento en los Estados Unidos y, por lo tanto, un desplome del crecimiento en muchos de sus socios comerciales; sin embargo, el economista de la OCDE, Laurence Boone, precisó el lunes que, en el peor de los escenario sería una extensión concomitante en los hemisferios sur y norte, lo que provocaría una reducción mayor en sus pronóstico; de aquí que se hiciera un llamado a los gobiernos a actuar para contener el coronavirus.

En México, hasta ahora, en los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón, la economía apenas pudo crecer a un ritmo promedio anual del 2% y 1.8%, respectivamente; en tanto que, en el gobierno de Enrique Peña, lo hizo en 2.4%. Bajo las actuales condiciones del contexto económico mundial, al menos que este cambie en los próximos años, la economía podría estar resintiendo los actuales estragos y postergarse su crecimiento a tasas superiores al 5%; al menos que se implementes medidas de política económica que estimulen el consumo interno y se blinde el sistema de salud para evitar los efectos del coronavirus.

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