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martes, 17 de marzo de 2020

En las Nubes / Desde Barcelona, un testimonio

Carlos Ravelo Galindo

En conferencia telefónica a Barcelona, España, con nuestros nietos, el médico Jorge Alberto Ravelo Barba y Mariana, para saber cómo estaban, nos adelantaron, “Bien, pero te amplio la situación por escrito”.

Apenas acabamos de recibirlo y no tiene desperdicio. Con algún punto o coma que añadimos o quitamos, lo transcribimos tal cual.

Jorge Ravelo Barba, R1 de la especialidad de medicina Intensiva, Hospital del Mar Barcelona

“Hola Abo como estas???

Mira yo te cuento cómo está la situación que vivimos.

Te explico:

Como ya es sabido hay un nuevo tipo de coronavirus, el del año 2019, primer caso, fue detectado el 1 de diciembre.

En fin, es un tipo de microorganismo que se conoce y afortunadamente ya se tiene identificado y con pruebas para su detección. Así como medicamentos para combatirlo.

Estos se dan solo a los más graves que ingresan a las unidades de cuidados intensivos, UCI, donde chambeo, jeje.

Bueno con esta introducción te comento que en Barcelona desde hace 1 semana y media ya habíamos detectado algunos casos confirmados.

Pero qué sucede. El virus contagia, y puedes estar casi 15 días asintomático, y contagia a otras personas.

El problema más grande es que mientras unos no se enteran que están infectados, contagian a otros y sucede una cadena que ahora se traduce en detección de casos de manera exponencial.

Esto significa que el número de ingresos hospitalarios cada 4 días se multiplica por 4.

Hasta llegar el contagio a la mayoría de la población.

Es verdad que es un virus con poca mortalidad en relación a otros que es entre el 2 y 4% y en algunos países un poco más.

Sucede con la mayoría que pasa con pocos síntomas, pero la neumonía es muy muy dura y evoluciona muy rápidamente.

A mí, que estaba en mi rotación para aprender de infectología justamente, me cancelaron y me enviaron como soldado raso, sin derecho a réplica y con toda voluntad, pasión, respeto y vocación, estar directamente en mi servicio en la especialidad que elegí, en la UCI del hospital del Mar, a pie de ventilador para tratar a todos los que haga falta y sobre todo mostrarme tranquilo con las urgencias que puedan venir.

Eso me toca, se aprende y se sale con una buena anécdota, pero no se podrá contar sin olvidar que el pueblo también tiene culpa y mérito.

Lo digo porque al haber entrado en estado de Alerta a todo el estado español, que dicto el cese de toda actividad social, de guardarnos en casa. Aun así, hay gente en la calle, turistas de paseo. Vaya, gente local incrédula juntándose en bares.

La pandemia no es de un virus con poca letalidad, es de una humanidad muy poco solidaria, con poco de humildad, de mucho egocentrismo, si a mí me da me ira bien, será una tos, será un día de fiebre, si me envían a  casa mejor me voy a Valle de Bravo, me voy Acapulco, me voy a conciertos multitudinarios, y el organizador de esos eventos confiesa, sin vergüenza, qué HUEVOS,  que me paguen la entrada y si la pandemia crece, ya saque la lana de mi concierto, las cervezas.

Al humano lo va a extinguir el propio humano.

En mi última guardia de urgencias, vimos muchos casos.

Dentro de las Urgencias de mi hospital tenemos dividido normalmente 3 áreas para hacerlo más fácil. Cada una cuenta con aproximadamente 15-20 camas, que ya estaban ocupadas por gente con síntomas, y en espera de resultados.

De esos 20, 3 fueron ingresados en la UCI.

Esto corresponde justo al 10% que se considera que sean graves.

Esto en uno de los días iniciales de la pandemia en Barcelona. Para no hacer el cuento más largo, imagínate que esto apenas empieza, y que si el 10% son graves y un hospital promedio de Barcelona, capital de una comunidad autónoma, la ciudad grande con recursos, tiene entre 20-30 camas de UCI en hospital y que son apoyo 4-5 hospitales grandes son 150 camas de UCI para una ciudad grande calculado con generosidad.

Al ritmo que vamos en mi hospital las camas de UCI se van a saturar para este jueves o viernes. Eso sin contar el borracho de turno, el intoxicado, el infarto, el diabético, el que tiene una infección leve, que también hay que tratar de primer nivel.

En fin, lo que pasa es el colapso de la sanidad, de las capacidades de los equipos sanitarios por falta de recursos, materiales, económicos y humanos porque los médicos también van a fatigarse uno tras otro.

Mariana, Teo y yo estamos bien y tranquilos.

Déjame añadir que hay seres muy unidos, el otro día de guardia nos enviaron pizzas a Urgencias, como agradecimiento de una pizzería.

Y así como los catalanes a las 20:00 horas salían a sonar cacerolazos en contra del rey cuando pasa por aquí o cuando saca a la policía a golpear votantes.

Estos días salen al balcón a aplaudir, a cantar y a darle las gracias a los equipos sanitarios, administrativos, camilleros, enfermeras, médicos, técnicos de ambulancias, con gente que trabaja horas extras, para cubrir a colegas de baja, por intentar aguantar la pandemia.

Se siente en la piel y directo al alma, cuando te aplauden sin saber tu nombre ni puesto.

Hoy toca cuidar de gente en el hospital aun con el riesgo de infectarse, como algún día tocara sacar algún montañero en aprietos, con el riesgo de meterte a la cueva del lobo.

Hoy toca organizar las guardias, cambiar unas de Urgencias porque tengo que cubrir las de UCI.

Y unidos como gremio sanitario, desde el hospital les mando fuerza, ánimo y mucho coraje a mis colegas que están en los hospitales de cada parte del mundo donde llegara el virus y harán lo mejor que pueda con lo mejor que tengan.

Uno para todos y todos para uno. Hasta la victoria Siempre. Jorge Alberto Ravelo Barba”.
Nuestro nieto, añadimos.

craveloygalindo@gmail.com

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