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jueves, 26 de marzo de 2020

Coronavirus: una guerra silenciosa

Dra. Aribel Contreras Suárez*

Después de tres meses álgidos, China finalmente ha logrado combatir a su gran enemigo público e invisible: el coronavirus. Sin embargo, esto ha sido el fin sólo de una batalla ya que la guerra aún no se acaba.

Más de 400 mil contagiados en 162 países, ha puesto al mundo a temblar. Veo esta situación con dos grandes aristas: i) una geopolítica y ii) otra geoeconómica.

Para la primera, es importante entender que, Rusia ocupará los espacios dejados por China y Estados Unidos (EU). Mientras estos dos gigantes se han venido confrontando, Rusia se mueve sigilosamente para tener presencia en zonas donde anteriormente no tenía gran influencia. Por lo que veremos un reacomodo de poder dentro de esta segunda guerra fría que ya he mencionado antes donde Rusia saldrá fortalecida.

Para la segunda arista, la geoeconómica, debemos considerar que si bien es cierto que durante el año 2019 la tensión comercial Estados Unidos-China generó un impacto negativo para el crecimiento de la economía global y del comercio mundial, también lo es que esto propició que el Fondo Monetario Internacional estimara un crecimiento económico del 3.3% para el 2020 si y sólo sí China creciera a una tasa del 6%. Obviamente sabemos que esto no sucederá, la misma Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico ya anunció que ni su peor escenario consideraba la crisis financiera global que se avecina. Por lo que vemos las siguientes consecuencias.

1) El precio del petróleo ha bajado a  niveles inimaginables cuando todavía en septiembre pasado - como consecuencia del atentado petrolero en una de las refinerías de Arabia Saudita- se había dado la necesidad de reducir a la mitad su producción de petróleo. Por lo que mientras esto volvía a su normalidad, la oferta se redujo y como consecuencia vimos dos efectos de impacto inmediato: a) los precios del barril se habían disparado en los mercados internacionales llegando a niveles hasta casi de 72 dólares por barril del tipo Brent y b) la compra de futuros del petróleo se ubicó alrededor de los 65 dólares por barril. Esto es ocasionado por dos factores clave:
a) Menor demanda de petróleo por parte de China al quedar paralizada su fabricación de todo tipo de productos de consumo.
b) Menor demanda de combustible por parte de las aerolíneas debido a la cancelación de vuelos alrededor del mundo.
2) Los mercados bursátiles también se han visto afectados ya que las acciones de las aerolíneas han bajado, por la incertidumbre del precio del oro negro, y por el efecto dominó que el coronavirus ha generado.
3) El precio del dólar ha rebasado el techo de los 25 pesos por unidad.

Para todos es interesante ver cómo reaccionará América del Norte ante esta situación. Actualmente no hay claridad sobre la afectación del coronavirus en las cadenas de suministro. Recordemos que México importa componentes electrónicos para el sector automotriz provenientes de: Corea del Sur, China, y Japón. Y estos componentes se requieren para cumplir con las reglas de origen establecidas en los compromisos adquiridos dentro del T-MEC. Esto, por mencionar sólo algunos componentes de un solo sector. Pero la globalización de la producción ha permitido tal desfragmentación de los procesos productivos que justo ahora, vemos que se ha convertido en un tema. Porque, aunque haya analistas que argumenten que habrá desviación del comercio mundial, yo estoy convencida de que esto no sucederá en un plazo inmediato ni corto. China retomará su camino y reactivará su economía para poder reconstruirse después de esta pandemia. Mientras dicho país libra esta batalla silenciosa, otros países apenas comienzan.

Considero que México, Canadá y EU deberían postergar la entrada en vigor del T-MEC, el cual está contemplado para el 1 de junio próximo, en virtud de que en este mes ya se formalizó la aprobación y la ratificación por parte de Canadá. Tal y como lo establece el propio tratado, entra en vigor el primer día del tercer mes después de que los tres países hayan notificado que cumplieron con sus procesos legislativos. Ninguno de los tres países está listo para la implementación del T-MEC ya que su prioridad es y debe ser el combatir al coronavirus, contener su impacto y tener listas las leyes de implementación. Lo necesario es que se aplace la entrada del vigor para el 1° de enero del 2021. Ya que, en año electoral en EU, la situación política se complicará más aún. Además de lo anterior, las cadenas globales de valor se han visto afectadas por la parálisis de la producción china por lo que la región de América del Norte no estará lista para cumplir con los compromisos adquiridos en cuanto al contenido regional establecidos dentro del T-MEC.

La guerra silenciosa tiene como epicentro al coronavirus, el cual generará un reordenamiento en el escenario global.

* Coordinadora 
Licenciatura en Negocios Globales
Universidad Iberoamericana  
                                                        
aribel.contreras@ibero.mx
Twitter: @Aribel007

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