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miércoles, 19 de febrero de 2020

En defensa del INE

José Fernández Santillán
Twitter: @jfsantillan
Email: jfsantillan@tec.mx

El pleito ya es abierto, público, entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y la mayoría de los consejeros del Instituto Nacional Electoral. De hecho, en una gira de trabajo por Chilapa, Guerrero, AMLO se refirió a esos consejeros de la siguiente manera: “Ahí se están quejando los que estaban mal acostumbrados, los del INE ganaban 200 mil y 300 mil mensuales, ya eso se terminó, lo quieran o no lo quieran esa burocracia dorada va para afuera.” (El Universal, 23/11/2019) Pero, los consejeros del INE continúan percibiendo los mismos ingresos.

En la querella entró la Cámara de Diputados: preparó una controversia constitucional contra el Manual de Remuneraciones del Instituto Nacional Electoral. Ese Manual permite que los consejeros y altos funcionarios ganen más que el presidente de la República.

Durante la sesión del martes 11 de febrero, la Junta de Coordinación Política (Jucopo) presentó un acuerdo para impulsar la susodicha controversia. Allí se argumenta que se están violando las facultades exclusivas de la Cámara de Diputados en materia presupuestal. Incluso, existe la posibilidad de que se genere un daño patrimonial a la Hacienda Pública.

El INE respondió con la ratificación de Edmundo Jacobo Molina como secretario ejecutivo de ese instituto. De los once consejeros, ocho votaron a favor, tres en contra (Pamela San Martín, Adriana Favela y José Roberto Ruiz Saldaña).  El motivo para adelantar la ratificación de Jacobo es obvio: su período terminaría este próximo 10 de abril; pero, resulta que el 4 de abril tomarán posesión cuatro nuevos consejeros. Con todo y las piruetas de procedimiento que hagan buscando “taparle el ojo al macho” diciendo que se va a despartidizar la designación de los nuevos consejeros, la verdad es que, si no cuatro, al menos tres de esos nuevos consejeros serán afines a Morena. La rebatiña por las consejerías en el INE es inevitable entre partidos políticos en vista de la forma en que fue diseñado el procedimiento de designación. Si llegan, como se augura gente cercana a morena, la continuación de Jacobo en el cargo estaría en riesgo.

Irma Eréndira Sandoval, Secretaria de la Función Pública, salió al quite y publicó: “’No es de demócratas’ señor @lorenzocordovav ’Sea valiente’ escuche bien al único consejero electoral del @INEMexico que hoy nos representa a todos los mexicanos. Mi reconocimiento a @JoseRoberto77 por su valor y dignidad”. Esto, en relación con el voto que emitió José Roberto Ruiz Saldaña en contra de la repetición de Edmundo Jacobo en la secretaría ejecutiva.

Este tuit de Irma Eréndira Sandoval es revelador de la mentalidad populista: la sinécdoque “pars pro toto”, o sea, el artilugio de que una parte puede suplantar al todo. Los morenistas son una facción (aunque sea la mayoritaria); pero quieren presentase como los representantes del pueblo en su conjunto; las minorías no importan. De esta postura deriva la frase de la señora Sandoval: José Roberto Ruiz Saldaña “hoy nos representa a todos los mexicanos (sic).” Por deducción lógica, los demás consejeros representan al no-pueblo. El propósito es irse apropiando del órgano electoral que tanto trabajo nos costó construir a lo largo de varias décadas.

Se puede decir, sin exageración, que la historia de la transición a la democracia en México corre, en buena medida, al parejo de la historia y consolidación del Instituto Federal Electoral (hoy INE). La lucha contra el fraude electoral, la supremacía de un solo partido y el control del PRI-gobierno sobre las elecciones. Fue difícil quitarle al gobierno el control sobre los procesos electorales; la creación del IFE, en 1991, fue un primer e importante paso, pero el presidente de ese instituto siguió siendo, durante varios años, el Secretario de Gobernación o una persona nombrada por el poder público. El primer presidente ciudadano del IFE fue José Woldenberg, en 1996, año en el que se llevó a cabo la reforma electoral más profunda desde la Reforma Política de 1977 ideada e instrumentada por Jesús Reyes Heroles.

Fuimos pasando del verticalismo autoritario a la horizontalidad democrática ¿Qué significaba esto? Pues que antes una persona (el presidente de la República) mandaba y los demás obedecían; en cambio, gracias a la transición a la democracia, los estilos políticos cambiaron: para tomar decisiones se debían construir acuerdos entre las varias corrientes presentes en la escena pública.

Pasar de la autocracia a la democracia significó pasar de la política de la imposición a la política de la negociación. El diálogo y el compromiso fueron los instrumentos privilegiados. Esa nueva forma de hacer política permeó lo mismo en los órganos de representación popular que en los órganos autónomos como el IFE (INE).

El ataque que hoy sufre el INE apunta al corazón mismo de nuestra democracia porque va dirigido contra el árbitro de la contienda entre los partidos por el voto ciudadano. El Consejo General del INE juega un papel fundamental en la vida política del país porque es allí donde se ha estabilizado la pluralidad democrática.

Sabemos que el populismo desprecia a la democracia representativa y le da más peso a la democracia directa, es decir, la democracia que vincula al caudillo con su base social. Dice Nadia Urbinati: “La expresión autoritaria del populismo se observa simbólicamente en la representación, y esta representación echa mano de las elecciones y los medios de comunicación como divisas para mantener la aceptación pública siempre de su lado. Lo que importa es el alineamiento entre las voluntades del gobernante y los gobernados.” (Me the People, Harvard, 2019, p. 135). Al hacer esto se vuelve al verticalismo y a la desaparición de la pluralidad. Se privilegia la confrontación sobre la negociación.

Por eso es importante para AMLO apoderarse del INE; para acabar con la democracia y perpetuarse en el poder.

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