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lunes, 3 de febrero de 2020

Concatenaciones / Que no haya ocurrencias contra el coronavirus

Fernando Irala

Hace tres décadas, cuando el ya fallecido doctor Jesús Kumate era secretario de Salud, un grupo de periodistas tuvimos oportunidad de interrogarlo “en corto” sobre el brote de cólera en Perú, la alarma causada en el continente, y la inminente llegada a México del virus.

El doctor Kumate respondió con gran serenidad y conocimiento de causa que las autoridades de salud se preparaban para enfrentar el contagio, pero que a él no le causaba ningún desasosiego, por lo que nos explicó: la tasa de mortalidad del cólera, es decir, la proporción de enfermos que mueren tras padecer la enfermedad, se ubicaba entre dos y tres por ciento, en tanto que las infecciones gastrointestinales en algunas regiones del país arrojaban una tasa de fallecimientos superior al cuatro por ciento.

De manera que la epidemia anunciada y el pánico generado eran una gran oportunidad para generar hábitos de higiene en la población, forzar a los gobiernos de todos los órdenes a acercar agua potable incluso a comunidades muy pobres y alejadas, y abatir no solamente los eventuales brotes del legendario mal, sino muchas otras infecciones sin tanto renombre pero incluso más letales.

Así ocurrió, y ese es el tipo de reacción que deben producir estas amenazas virales; prevención, extremar medidas higiénicas y seguir los consejos médicos. Pero no entrar en pánico la población, y no asustar con el petate del muerto las autoridades.

Como sucedió en la epidemia de la gripe primero calificada como porcina y luego aviar de hace una década. Al entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal se le ocurrió, por ejemplo, la peregrina idea de ordenar que los restaurantes cerraran, y luego que abrieran pero no sentaran clientes en mesas contiguas. En cambio, no se atrevió a suspender el metro u otras formas de transporte público, donde la cercanía y el contacto corporal son mucho mayores y mucho más riesgosos.

Ojalá haya responsabilidad y coherencia en la estrategia para controlar la actual pandemia, y no se vayan a imponer las ocurrencias y los absurdos.

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