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viernes, 31 de enero de 2020

Enfoque Global / México atrapado por las quimeras del crecimiento de los Estados Unidos

José Luis Ortiz Santillán

Después de la caída del Producto Interno Bruto en México en un 1% en 2019, todas las esperanzas sobre la reactivación del crecimiento económico se han fincado en la economía de los Estados Unidos. La reforma financiera y los estímulos económicos proporcionados por ésta alentó el crecimiento de la economía estadounidense en 2018 y 2019; sin embargo, la guerra comercial del presidente Donald Trump contra China y su aversión al libre comercio ha reducido las posibilidades de crecimiento de su economía, la cual se ha desacelerado en 2.3% en 2019.

Es lamentable que el gobierno de México, por inercia del gobierno anterior o por convicción económica, haya fincado todas sus esperanzas en el buen desempeño de la economía estadounidense en 2020, alentado por la firma del presidente Trump del nuevo Acuerdo Comercial con Aranceles, “TMEC”, que sustituirá al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que había prometido el presidente estadounidense en su campaña desaparecer por ser un mal acuerdo para su país; sin embargo, ahora tendrá que vivir bajo la zozobra y la bota del presidente Trump, quien usará la imposición de aranceles si no se acatan sus políticas o si México deja de hacer su trabajo en la frontera sur.

Lo cierto es que el crecimiento en 2019 se desaceleró en los Estados Unidos en comparación con 2018 en un 2.9%. No obstante, hay que reconocer que se mantuvo sólido después de una década de crecimiento, de acuerdo a los datos de la Oficina de Análisis Económico (Bureau of Economic Analysis –BEA-), publicados este jueves. Esto, en buena medida, la absurda guerra comercial con China ha hecho que la inversión privada y las exportaciones se desplomaran; mientras que, el gasto público continuó aumentando a costa de un amento déficit presupuestal; al igual que el consumo de los hogares, que continúa apoyando la economía, a pesar de la desaceleración de fin de año.

Una primera conclusión de la revisión de los datos publicados este jueves por la BEA, es que la economía estadounidense ha resistido. El Producto Interno Bruto aumentó un en 2.3% en 2019, menos que en el 2.9% de 2018 y menor al 3% prometido por Donald Trump, pero el desempeño de la economía estadounidense es sólido, luego de una década de crecimientos mediocres y temores de recesión, guerra comercial, tensiones geopolíticas y desaceleración de la economía mundial, inyectada por la política comercial del presidente Trump.

Los economistas que ven de cerca el desempeño de la economía de los Estados Unidos, advirtieron que el crecimiento de 2.1% del último trimestre de 2019, había sido impulsado por menores importaciones e inversiones, más que por la reducción del consumo de los hogares; el cual, si bien se redujo en 1.8% en el último trimestre, registró un aumento del 2.6% en 2019; para convertirse en el motor del crecimiento, al aportar el 68% del PIB; lo cual fue confirmado por la Reserva Federal, quien en su informe señaló este miércoles que el consumo estaba aumentando a un ritmo moderado.

Pero la lectura de los analistas es que, la guerra comercial del presidente Donald Trump ha afectado la inversión privada, la cual se desplomó a sólo 1.8%, frente a más de un 5% en 2018; mientras que el comercio exterior se estancó, producto de las exportaciones penalizadas por la crisis del Boeing 737 Max y las importaciones apenas fueron de 1%, gracias a las barreras arancelarias impuestas por el presidente Trump a China y otros países.

Pero en buena medida el consumo de los hogares estuvo sostenido por el gasto público, el cual continuó aumentando en 2019 para llegar al 2.3%, dirigido en buena medida a la defensa, cuya partida creció en un 4.9%. Todo ello, impulsó la creación de empleos. Sin embargo, las malas decisiones del presidente Trump y la intensificación de la guerra comercial podría hacer que, en 2020, la economía de su país sólo crezca en 2, de acuerdo con las últimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional.

A México le sería más útil hoy diversificar sus exportaciones y reducir su dependencia del mercado de los Estados Unidos, ahora atado a un acuerdo comercial con aranceles y siempre a disposición de los caprichos del presidente Trump, dispuesto a imponer aranceles las exportaciones mexicanas, si no se acatan sus designios. Sigo viendo el TMEC más como una herencia del gobierno anterior que como parte de una estrategia de desarrollo del gobierno actual.

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