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miércoles, 27 de noviembre de 2019

La Hidra Digital / Nota Roja

Margarita Jiménez Urraca
margaritajimenez20@gmail.com
@MargaJimenez4

La jornada informativa inicia antes del alba. Los medios digitales y los convencionales dan cuenta de ello. Con el primer café, la nota con la que abre el informativo: un asesinato, después, femenicidios, secuestros, asaltos, robos en microbuses, en la calle, en las carreteras, en casa habitación, en los restaurantes y hasta en la iglesia. Fotos y videos ciudadanos lo enfocan y precisan. Para entonces, el café amarga.

Durante la mañana, las redes sociales siguen informando acerca de choques, incendios, muertes, desapariciones o asesinatos de periodistas. Llega el horario de los los noticieros y diarios verpertinos, jornada en la que habrán ocurrido más crímenes y hechos de sangre. Quizá algún testimonio de la vida real dará fe. Los editoriales y los comentaristas se ocuparán del análisis, darán puntos de vista, fijarán posicionamientos y se conocerán los datos de los especialistas. Mientras, el transcurrir informativo continúa y los mexicanos anónimos siguen buscando organizarse para manifestarse y exigir que se enfrente a los criminales enérgicamente, que cese la violencia. Algunos vecinos ya lo hacen y se protegen entre ellos. La integración de las autodefensas, en este estado de cosas, no sorprende.

En la noche, en los últimos noticieros: un choque que deja varios muertos, desapariciones, casos nauseabundos de pederastía, las cifras inéditas de delitos. De cada diez notas, seis o siete son nota roja. Inevitable, testimonial, necesario. Es México 2019, el año más violento del que se tenga noticia, crónica de las jornadas de violencia e inseguridad que padece la sociedad mexicana.

Al final del día, la narrativa roja produce hartazgo. La mentira y la simulación están presentes con todo el peso del poder, para modificar los datos de los especialistas. Frente a la realidad no hay “mañanera” que valga. Sabemos que estamos solos y que la estrategia de “abrazos, no balazos” es una burla a las víctimas.

Los últimos sonidos antes de dormir: balazos y sirenas de  ambulancias. Tenemos miedo.

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