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jueves, 14 de noviembre de 2019

Dobleces / Es legítima… pero infractora

Israel Mendoza Pérez
@imendozape

En el proceso de elección del nuevo presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) se quebrantaron esquemas, leyes e incluso se pasó por encima de la convocatoria. Además se le quitó al Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM —para bien de ambas instituciones— el monopolio de mantenerse como el apéndice político de la Comisión.

Aunque se limpió el proceso y se le intentó quitar el estigma de ilegítima a la llegada de Rosario Piedra Ibarra, a la presidencia de la CNDH gracias a la presión de los panistas en el Senado y de organismos no gubernamentales simpatizantes y activistas afines la causa de Piedra Ibarra. Lo ocurrido en la Cámara Alta le dio legitimidad cuestionada ante una tercera votación, aunque se llevó a cabo fuera de tiempo legal y la urgencia por cumplir con lo acordado en la cúpula del partido en el poder. Primera falta.

Sin embargo, su presidencia en la CNDH para el periodo 2019-2024 ella misma la trastocó y se convierte en una infractora de la ley de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos ya que el Artículo 9, en su fracción IV exige “no desempeñar, ni haber desempeñado cargo de dirección nacional o estatal, en algún partido político en el año anterior a su designación”. Situación incumplida por la aspirante por su militancia abierta en Morena y seguir en la misma tesitura los designios políticos y no la lucha de defensoría de derechos humanos. Segunda falta.

De la misma manera se pasó por encima de la convocatoria acordada por la Junta de Coordinación Política en el Senado pues la convocatoria establece que el aspirante sea preferentemente licenciado en Derechos, mientras que Piedra Ibarra es licenciada en Pedagogía y Maestra en Psicopedagogía. Tercera falta. Si bien tiene una experiencia y un legado probado en la promoción y defensa de los derechos humanos en el área de búsqueda de personas desaparecidas, las formas y el apoyo abierto del partido en el poder desde el Senado trae consigo una consigna clara por mantener y conseguir más espacios para evitar una oposición dura en un espacio clave como son los Derechos Humanos.

Ricardo Monreal se convirtió en el estratega de la llegada de Rosario Piedra. Aunque del cabildeo pasó a la confrontación. Su propuesta inicial fue recontar la polémica votación del jueves 7. En ese punto, algunos integrantes de su bancada iniciaron la rebelión por darle un voto honesto al proceso de selección de ombudsman.

Aún y con un jaloneo que desacredita el organismo defensor y a los propios senadores que le dieron prioridad a evitar un organismo acéfalo. Sin embargo, Rosario Piedra se convirtió en la figura criticada y mal vista. Lo ganado al pedirle que no rindiera protesta fue efímero, la lucha partidista se puso por encima del bien de las víctimas. Se dio un giro en la selección pero se rompió el orden de las instituciones y la credibilidad de Morena para los próximos años se pone en entredicho.

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