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lunes, 14 de octubre de 2019

En las Nubes / No les creas

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Vivimos “La gran estafa del calentamiento global”, distractor de un crimen intergeneracional provocado por los grandes capitales, insensibles.

Mientras, lo digo fuerte: estoy con Greta Thunberg y sus cientos de miles de seguidores. Con su lucha contra el calentamiento global del cual, ni ella, ni yo, ni nadie, tiene la culpa.

Son muchas las mentiras que se dicen sobre el calentamiento global. Y nos las explica un experto que ha estudiado la materia.

Démosle paso:

Octavio Raziel las llama también La gran estafa.
 
Las voces críticas han sido financiadas y manipuladas tan fuertemente que se han vuelto invencibles. La alarma del calentamiento global ha sobrepasado los límites de la razón.
     
Subsidios para “apoyar” estudios o movimientos contra el calentamiento global han sobrepasado de los 170 millones de dólares a los 4,000 millones, con argumentos frágiles y fácilmente refutables.
     
 El calentamiento o enfriamiento de la tierra es cíclico, factor que han aprovechado los medios de comunicación para mentir sobre el CO2 y el deshielo de los polos.

Quienes han intentado refutar estas falacias han sido amenazados de muerte. “Si te metes en contra del calentamiento global es como si negaras el Holocausto” les han dicho a algunos especialistas.
     
Todo es consecuencia de la actividad solar, nuestra fuente de vida y muerte.

El clima está controlado por las nubes; las nubes están controladas por los rayos cósmicos; y los rayos cósmicos están controlados por el sol. Así de sencillo.

El supuesto fundamento de que el aumento del CO2 es causa del cambio climático es totalmente falso.
     
El seguimiento de las temperaturas terrestres y el de las manchas solares coinciden totalmente. Ejemplos son los cambios de 1940 y 1975 en épocas recientes. Antes, en el holoceno masivo (hace 8000 años) fue drástico; también tuvimos un cálido medieval y una pequeña edad del hielo en el siglo XIV.
     
Todo comenzó con la gran huelga del carbón en Gran Bretaña y que semiparalizó a la industria británica. Margaret Teacher aprovechó el momento para satanizar el uso de materias fósiles (carbón y petróleo) para promover la energía nuclear y la eólica.

A la lucha se unieron (con la desaparición de la URSS) los verdes marxistas, los anticapitalistas y los antiglobacionistas contra los científicos que decían que el CO2 no tenía nada que ver con el calentamiento global.
     
Cada vez que se desprende un trozo de hielo en la Antártica la iniciativa privada les paga a los medios para que mientan y digan que los polos están a punto de desaparecer.

Esos trozos, dicen los científicos, son como las hojas en el otoño.

Otra mentira es que los mosquitos que transmiten la malaria no soportan el frío, pero cíclicamente se le observa más al norte. En el Ártico, hay registros de más de 13 millones de afectados de malaria y una mortandad comprobada de 60 mil personas desde antes del C.G.
     
Ahora viene lo no tan bueno.

El ascenso de 1.5° C. es parte del proceso de un subir y bajar de la temperatura.

Estamos en la punta de la temporada caliente del planeta (no por culpa de los humanos, es cíclico) y se avizora para dentro de unos 50 años, una nueva era glacial (pero sin mamuts).

Hoy nos enfrentamos a una pérdida masiva de la diversidad, tanto de animales como plantas y de culturas humanas en los países del mundo subdesarrollado.

Casi 8,000 millones crean y tiran basura en cantidades ingentes (Curva de Kuznets).

Nos consolamos con producir artículos biodegradables que también inundarán el planeta en poco tiempo.
     
A los capitanes de meseros  les sugerí que preguntaran a los comensales si querían popotes; ya lo hacen, y me da gusto. Un granito de arena. Hace unos días, fui a un McDonald a comprar un par de paquetes. Cuando la chiquilla que me atendió me preguntó: ¿Popotes? Le contesté: De ninguna manera. Su carita de alegría y su dedo pulgar en alto me hizo mi día.

craveloygalindo@gmail.com

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