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lunes, 7 de octubre de 2019

Concatenaciones / Seguridad capitalina: el tema recurrente

Fernando Irala

Diez meses después de iniciado el actual régimen capitalino, el tema de la seguridad sigue siendo un pendiente sin resolver.

Contra las cifras nacionales y la apreciación de la población de una creciente violencia e inseguridad, y de que el crimen organizado ha ido sentando sus reales en la ciudad de México, la jefa de Gobierno tiene otras cifras.

Claudia Sheinbaum debe percibir, sin embargo, que existe un problema, pues es en esta área donde ha ordenado relevos y reajustes.

Su primera medida fue simbólica: dispuso la desaparición del cuerpo de granaderos, una vieja demanda del movimiento estudiantil, que tomada medio siglo después, suena un tanto desfasada y, sí, más bien demagógica.

En junio pasado dio a conocer la reestructuración de la policía y el nombramiento de nuevos mandos. Uno de los que se incorporó entonces, por cierto, ha sido ahora nombrado, apenas cien días después, Secretario de Seguridad.

Entretanto, al florecimiento de ladrones, asaltantes y ejecutores de baja, mediana y alta ralea, se han sumado los vándalos que aparecen en cada manifestación, sin importar la causa o el género de ésta, para hacer destrozos y causar todos los daños que pueden.

Para enfrentarlos, por cierto, el 2 de octubre hizo su aparición un grupo que parecía compuesto de granaderos. Tenían el vestuario, el equipamiento, el porte y la conducta, incluso usaban sus autobuses. Pero no deben serlo, porque éstos desaparecieron como dijimos desde el año pasado. Tal vez sean sus fantasmas. Y de no serlo, ¿cómo se llamara ese nuevo cuerpo?

Enigmas y curiosidades aparte, lo cierto es que en el gobierno capitalino tienen un reto que determinará el futuro de todos, el del equipo gobernante y el de la ciudad que está en su poder, incluso el del país.

Si esta ciudad termina en manos de la delincuencia, como ya los están pueblos, ciudades y caminos de vastas zonas del territorio nacional, México se habrá perdido definitivamente.

Ojalá que no. Pero nos falta muy poco.

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