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viernes, 16 de agosto de 2019

Enfoque Global / De las amenazas de Trump al fantasma de la recesión

José Luis Ortiz Santillán

Más de un analista sigue cuestionando las políticas del presidente de México y su impacto en el crecimiento económico; sin embargo, solo un necio o un ciego puede pasar por alto lo adverso del contexto económico global para impulsar el crecimiento de la economía nacional. No sólo se trata de la guerra comercial de los Estados Unido contra China, tampoco la incertidumbre que generan los conflictos políticos actuales en el mundo, los cuales han hecho que los inversionistas chinos emprendan su retirada de Europa o que el presidente de Turquía decida intervenir el banco central de su país; la realidad es que se está perdiendo la coordinación de las políticas económicas entre países desarrollados y en desarrollo.

La economía mundial tiembla bajo la amenaza de una recesión global. Factores políticos y económicos están haciendo colapsar el anémico crecimiento que la economía mundial había logrado después de la crisis de los “subprime” en 2008 y la crisis de la deuda soberana de 2010. La coordinación global de las políticas económicas entre las naciones, indispensable para enfrentar la interrelación de las economías provocada por la globalización, parece haber colapsado con la llegada del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y de otros mandatarios de derecha en el Reino Unido, Europa; Asia y América Latina.

Hoy los mercados financieros globales están viviendo un momento de terror bajo la sombra de una potencial recesión. China que ha sido el motor del crecimiento económico en los últimos 20 años y Alemania que ha constituido el corazón de la economía europea, están enfrentando problemas para crecer, de acuerdo a los datos publicados sobre el segundo trimestre del año. Pero no se trata de errores en la conducción de las políticas de cada país, sino de la falta de coordinación en su aplicación, sobre todo con la llegada del presidente Trump a la Casa Blanca y su animadversión al libre comercio.

Si bien los países desarrollados dentro del Grupo de los 7 (G7) y Grupo de los 20 (G20), después de la crisis y hasta la actualidad intentaron coordinar sus políticas para enfrentar la crisis de 2008, excluyendo al resto del mundo, hoy están enfrentados a una nueva visión del mundo por los Estados Unidos, obstruyendo el camino del crecimiento económico a intentar volver al proteccionismo comercial y poner fin al libre comercio; política que defendió durante décadas.

El presidente Trump fue claro en su primera campaña hacia la presidencia de su país. El presidente Donald Trump señaló que pondría fin a los abusos de México y China en el comercio con su país, que terminaría con el TLCAN y sacaría a su país del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (Trans-Pacific Partnership -TPP); al margen de la oposición, el presidente cumplió con sus promesas y en su nueva campaña por la reelección quiere ir más lejos, sin importarle los efectos de sus decisiones sobre los consumidores estadounidenses y la economía global.

El presidente Donald Trump ahora, continúa con su guerra comercial contra China y presiona a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Públicamente le ha pedido a la OMC que se reforme para no favorecer más a los países en desarrollo como China o México y ha amenazado con sacar a su país de la Organización, tal como lo hizo de los Acuerdos de Paris sobre el clima; señalando: “nos iremos si es necesario… sabemos que nos han estado confundiendo durante años y eso no volverá a suceder”, dijo una vez más el multimillonario republicano.

De este modo, está claro que la política de negociación del presidente estadounidense es el chantaje y no otro mecanismo que permita optar por la mejor opción a las partes. Aunque no es la primera vez que el presidente Trump amenaza con abandonar a la OMC, la cual calificó de obsoleta en su primera campaña presidencial, él ha insistido en que la Organización multilateral es muy mala y que, si no se reforma para ponerla a disposición de su país, se irá; lo cual podría hacer para proyectarse entre sus electores, metiendo más leña a la hoguera de la recesión mundial.

La guerra comercial del presidente Trump tiene en la mira a dos países, incuestionablemente, México y China. Si bien el gobierno de México se siente a salvo con el acuerdo comercial negociado que sustituirá al TLCAN, lo cierto es que el nuevo acuerdo con aranceles puso fin al libre comercio y los Estados Unidos podrán imponer o subir aranceles cuando así lo desee; mientras que con China la guerra es más intensa.

El presidente Trump acusa a la OMC, respecto a México y China, de abusar de su estatus de país en desarrollo para proteger algunos sectores y adquirir ventajas en la exportación de sus productos; por lo que el presidente discrepa el estatus de países desarrollados y en desarrollo, por permitir a algunos miembros de la OMC de acceder a ventajas que para él son injustas.

Qué le espera a una economía mundial en el contexto de la globalización, donde las políticas implementadas en un país tienen externalidades para otros, donde la coordinación de las mismas es fundamental para impulsar el crecimiento y desarrollo global del planeta, cuando un país se resiste a avanzar y entender que el proteccionismo comercial del viejo sistema capitalista es anticuado, bajo las nuevas condiciones de desarrollo de la economía de mercado. Sin duda, no es sólo el presidente Trump y sus políticas las que están obstruyendo el crecimiento y empujando al planeta a la recesión, pero él está en la raíz de los problemas actuales de la economía mundial.

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