.

lunes, 26 de agosto de 2019

Enfoque Global / Cumbre del G7, entre la irracionalidad de Trump y la lógica de Macron

José Luis Ortiz Santillán

El sábado pasado, al inaugurar la Cumbre del Grupo de los 7 (G7) en Biarritz, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, señalaba que “Nuestro mundo está en un punto de inflexión”; de quiebre sin duda, y prometía hacer todo lo posible para avanzar en los diversos temas de la agenda de la Cumbre, convencido de que sería muy difícil alcanzar el éxito de la misma.

Es incuestionable, que el mundo capitalista está en búsqueda de nuevos equilibrios y el prresidente francés lo sabe. Quizá más que eso, la economía de mercado está en un momento de quiebre, está buscando un nuevo rumbo, un nuevo sendero de crecimiento y desarrollo que no ha encontrado; está atrapada en un laberinto y busca un ajuste entre las nuevas relaciones de producción surgidas de la globalización, del desarrollo tecnológico, y el desarrollo actual de las fuerzas productivas, trabadas por las anticuadas relaciones de producción que no se corresponden más con el vertiginoso desarrollo logrado actualmente.

En mundo capitalista parece perdido y sin rumbo hoy. En 2008, la crisis de los “Subprime’s”, de los créditos basura, puso al modelo neoliberal de desarrollo del capitalismo en jaque y la crisis de la deuda soberana le dio la estocada final; desde entonces, el crecimiento está atascado en los límites de la mediocridad; a pesar de los estímulos monetarios que han llevado a las tasas de interés cerca de cero puntos, las economías no reaccionan, los crecimientos no sólo son raquíticos, sino efímeros e incapaces de crear nuevos empleos, como ha sucedido en Alemania; lo cual demuestra que las relaciones de producción están trabando el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad, las que requieren ser cambiadas para volver a crecer.

Pero la globalización, etapa actual del proceso de internacionalización de las economías nacionales, exige coordinar esfuerzos y políticas para avanzar. Lamentablemente no todos comprenden el desarrollo actual del capitalismo; el presidente Trump se empeña en fomentar una guerra comercial con China y llevarla hasta las últimas consecuencias; intentando detener la lógica del desarrollo del capitalismo, frenando el desarrollo de la globalización, caracterizada por el multilateralismo, el regionalismo comercial y el surgimiento de los bloques comerciales, a través del libre comercio.

El presidente francés, Emmanuel Macron, el sábado pasado apostaba porque de la cumbre del G7 surgieran acuerdos que impulsaran el progreso real en temas como la lucha contra el calentamiento global, el crecimiento, las desigualdades y el mejoramiento de las condiciones para el comercio mundial; prometía impulsar el crecimiento y el empleo para hacer frente al fantasma de la recesión, proponiendo a sus colegas ser innovadores, utilizar estímulos fiscales para promover las inversiones futuras y poner fin a las tensiones comerciales, precisando que eran perjudiciales para todos.

El domingo, la Cumbre del G7 estaba perturbada por la decisión del presidente Trump de imponer aranceles a las importaciones de vinos franceses, en represalia por exigir pagar tributación bajo el impuesto Gafa por en Francia (gravar a partir de 2011 el 3% de la facturación de todas las empresas con ventas digitales globales de más de 750 millones de euros), empujando a los europeos a cerrar filas y advertir que pagarían con la misma monda por cada acción estadounidense contra los productos europeos.

A la vez, la preocupación la imposición estadounidense de nuevos aranceles a productos importados de China por un valor de 550 mil millones de dólares y los incendios en la Amazonía, se sumaba a los problemas de los líderes de los países ricos en la Cumbre; al respecto Francia fijó su posición y señaló que no ratificará el Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y el MERCOSUR si Brasil no se compromete a apagar los incendios forestales e invertir para la reforestación; a lo que el presidente de la Comisión Europea, Donald Tusk, precisaba que sería difícil un proceso armonioso de ratificación por parte de los países europeos, cuando el gobierno brasileño permite la destrucción de los pulmones verdes de la Tierra.

Muchos temas estaban sobre la mesa de la Cumbre del G7. Los proyectos marítimos para reducir la velocidad del transporte para luchar contra las emisiones de gases de efecto invernadero, los textiles, el calentamiento global y los incendios en la Amazonas, los conflictos comerciales; todos hacían pensar en el fracaso de la Cumbre. Sin embargo, al concluir los presidentes Macron y Trump, anunciaban que habían encontrado una solución para poner fin a las tensiones comerciales.

Al final de la Cumbre, los esfuerzos diplomáticos de los franceses lograron resultados positivos. Los miembros del G7 acordaban una ayuda urgente para la Amazonía de 20 millones de euros, acordaron hacer lo necesario para un acercamiento entre los Estados Unidos e Irán sobre el tema nuclear, propiciando que el presidente Trump valorara de positiva la cumbre y propusiera celebrar la próxima en su hotel de Miami; luego de poner fin a sus querellas contra el impuesto Gafa y lamentar su decisión de imponer nuevos impuestos a las exportaciones chinas a su país. En definitiva, parece que los Estados Unidos tienen un presidente desinformado o alguien que se siente sólo en su territorio y otro racional cunado se encuentra en Europa.

Publicar un comentario

 
Copyright © 2014 Libertas