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lunes, 12 de agosto de 2019

Debate Puntual / Una nueva etapa para el PRI


Fernando Hernández Marquina
@fhmarquina

El día de ayer, el Partido Revolucionario Institucional eligió al nuevo presidente de su Comité Ejecutivo Nacional. Fue una elección que atrajo los reflectores por ser la primera después de la debacle sufrida por el priismo en el 2018, y todos los aspirantes se esforzaron por mantenerse en el vox populi ya fuera entre acusaciones, señalamientos o las escuetas propuestas por darle una bocanada de aire al partido.

En el camino surgieron distintas incógnitas: algunos acusaron elecciones a modo; se señaló a Alejandro Moreno de contar con el respaldo de Palacio Nacional y de encabezar una trama para desaparecer al PRI (y, con ello, dinamitar la de por sí pulverizada oposición); todo, acompañado de salidas de personajes emblemáticos de los que, por años, fueron sus bastiones políticos.

A partir de hoy, Alejandro Moreno tiene que trabajar con lo que queda de una de las maquinarias políticas y de movilización social más importantes de la historia política de nuestra nación. En sus manos está, desde ya, la posibilidad de conformar una verdadera y necesaria oposición, que al día de hoy no existe y es primordial para el crecimiento del país, de la sociedad y de nuestra democracia.
El PRI tiene frente a sí una tarea titánica: renovarse o MORIR. Para muchos, la presidencia de Alito no es sino la “crónica de una muerte anunciada”. Es una creencia que se extendió después del desastre electoral que vivió el partido el año pasado, y que se vio alimentada por el desprestigio que sufrió la marca política más antigua del país, repudiada y desacreditada por la sociedad.
A mi parecer, las acciones del CEN deberán concentrarse en los siguientes puntos:

1. Recuperar la confianza de la militancia;
2. Construir una oposición sólida y congruente;
3. Reconstruir los comités estatales;
4. Considerar a los nuevos cuadros de jóvenes como un nuevo eje de política;
5. Tomar las riendas del partido, dejando en claro las nuevas reglas, los puntos que abandera; evitar la proliferación de tribus y pequeños cacicazgos dentro de la estructura. Habrá que unir y reunir al PRI;
6. La suma de todas las anteriores debe conformar una plataforma para encontrar un eje común y recuperar la confianza de la ciudadanía.

El PRI necesita poner una vez más los pies sobre la tierra. Más allá de una nueva presidencia, comienza una etapa de reconstrucción. Tendrá que ganar batallas, conquistar espacios, para posteriormente poder tener representación y contrapeso en la arena política nacional. Será algo que deberá llevarse paso a paso, no será fácil, e implicará todo un proceso de reflexión para tomar las decisiones más adecuadas y congruentes para el partido y para México.

A Alejandro, por el bien de la pluralidad política, la democracia y la República, le deseo una gestión exitosa; espero que reviva lo que queda del partido y lo reposicione como una fuerza política constructiva, responsable, activa y enfocada en el bienestar de los mexicanos. Le dejo esta frase que alguna vez escuché y me parece cierta y adecuada para la nueva etapa que vivirá el partido: “El priismo ha tenido grandes dirigentes campechanos”. Hoy empieza una nueva etapa para el PRI, y una gran oportunidad para Alito.

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