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lunes, 1 de julio de 2019

Metrópoli Central / Fortalezas y debilidades de la votación electrónica

Mtro. Fernando Díaz Naranjo
Analista político
@fdodiaznaranjo
diaznaranjo.fernando@gmail.com

Uno de los debates que ha cobrado fuerza en las últimas semanas ha sido la posible utilización de la votación electrónica en los procesos electorales en nuestro país, como un mecanismo que, entre otros aspectos, genere el abaratamiento de las elecciones.

En México ya hay varias experiencias en la utilización del voto electrónico.  Los casos más exitosos los encontramos en tres entidades federativas.

El estado de Coahuila se constituyó como punta de lanza en este camino al ser la primera entidad federativa en implementar, a finales del año 2002, urnas electrónicas para recibir la votación de sus ciudadanos.

En el estado de Jalisco en el año de 2009 se utilizaron urnas electrónicas para recibir la votación de forma vinculante en 3 municipios de dicha entidad.  En ese mismo año, en el otrora Distrito Federal fueron implementadas algunas urnas electrónicas para recibir la votación de la ciudadanía; asimismo, en 2012 el órgano electoral local instrumentó la votación por Internet para recibir la votación de los ciudadanos del Distrito Federal (hoy ciudad de México) residentes en el extranjero para la elección de Jefe de Gobierno.

Asimismo, varios organismos electorales tanto locales, así como el propio INE, han llevado a cabo desde estudios sobre la viabilidad de instrumentar la votación electrónica, hasta la realización de ejercicios no vinculantes llamados pruebas piloto.

Sin embargo, la instrumentación de la votación electrónica ha sumado voces y posicionamientos a favor, pero también en contra, por lo que en este ejercicio periodístico plasmamos, a nuestra consideración, las principales ventajas y desventajas de la instrumentación de dichos mecanismos electrónicos de votación.

Principales ventajas de la votación electrónica:
Se generaría un ahorro importante de recursos, toda vez que su implementación significaría dejar de imprimir millones de boletas electorales, Actas de escrutinio, hojas de trabajo, papelería auxiliar, entre otras, tanto para el proceso electoral federal como para las elecciones locales.
Las urnas electorales podrían ser utilizadas para varios procesos electorales.
Se emitiría una boleta virtual que, inclusive, podría contar con la fotografía de las y los candidatos.
La máquina electrónica para recibir la votación digital podría contar con mascarillas braille y diversos aditamentos tecnológicos para facilitar la votación a personas con alguna discapacidad.
El flujo de votación sería más fácil de operar y ágil.
Las urnas electrónicas podrían operar con baterías de larga duración independientes de la energía eléctrica.
Con la implementación de la urna electrónica podría prescindirse de un funcionario de casilla (escrutador).
La puesta en marcha de las urnas electrónicas significaría que podría dejar de implementarse el llamado Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), y en su lugar podría integrarse el mismo cómputo de las elecciones que se verifiquen; esto dejando a salvo los derechos de los actores políticos a impugnar lo que a su derecho consideren conveniente.
Los resultados electorales expuestos por la votación electrónica serían dados a conocer de manera mucho más oportuna, prácticamente en tiempo real una vez que hayan cerrado las casillas electorales.
No existirían errores en el escrutinio y cómputo de casilla, toda vez que las operaciones las emitiría la propia urna electrónica en segundos.
El proceso de integración del mecanismo de votación electrónica, incluyendo su fase de generación o de conformación de sus sistemas informáticos respectivos, pueden ser supervisados e inclusive auditados desde su etapa de planeación, durante el esquema de su desarrollo y, por supuesto, en la etapa operativa o de puesta en marcha de la aplicación de las urnas electrónicas en elecciones.
Las urnas electrónicas servirían no sólo para procesos electorales constitucionales sino también, para ejercicios de participación ciudadana que son realizados en muchas entidades federativas.

Principales desventajas de la votación electrónica:
La desconfianza de los actores políticos, es decir, de los partidos políticos y legisladores que persisten en dejar esquemas en donde puedan hacer prácticas desleales al sistema electoral y a nuestra democracia.
La posible falta de interés de los legisladores por adecuar el marco normativo correspondiente para permitir la votación electrónica.
La desconfianza de los partidos políticos, así como de las y los candidatos a los resultados electorales.
La posibilidad de intervenir en los sistemas informáticos que, en su caso, operen en las urnas electrónicas.

Ante el despliegue de esta breve información, me parece que, en una balanza, contamos con mayores posibilidades de éxito que de fracaso, pero independientemente de ello, dependerá del legislativo que adecúen la norma electoral para permitir, en definitiva, arribar a la instrumentación de la votación electrónica en México como ya existe en diversos países del mundo que lo instrumentan con éxito.  De llevarse a cabo, no sólo se ahorrarán recursos sino también iríamos de la mano con el avance tecnológico que la sociedad demanda.

¡Hasta la próxima!

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