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lunes, 22 de julio de 2019

Dobleces / Suenan cerca las golondrinas...

Israel Mendoza P.
@imendozape

Para este momento de la Cuarta Transformación, el papel de Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, está diezmado. El endurecimiento de la política migratoria, muy en contra de la ministra en retiro, la violación al Estado laico al poner en manos de evangélicos el arranque para el reparto de la Cartilla Moral —desde Palacio Nacional y no en Segob— y la insistente versión entre la cúpula del poder de su salida del Palacio de Cobián son algunos de los síntomas del desgaste acelerado de la funcionaria.

La secretaria de Gobernación fue de los primeros colaboradores del Presidente exhibidos en la “mañanera” tras el escándalo del departamento que posee en Houston con un valor aproximado a 11.1 millones de pesos y que, por un error, no se reportó de manera adecuada al hacer su declaración patrimonial. Le costó someterse al tamiz de la aclaración de madrugada ante los medios de información.

Con la Cuarta Transformación en Segob se tratan asuntos menores y en ocasiones suelen ser de trámite y carentes de relevancia. Los gobernadores, empresarios, organizaciones sociales y personajes públicos son recibidos en Palacio Naciona y hacen a un lado a la secretaria. Incluso, la relación con los partidos de oposición se encuentra en un vacío. En ese punto, han sido Ricardo Monreal coordinador de senadores de Morena y Mario Delgado en la Cámara Baja quienes han hecho los amarres con las fuerzas políticas opositoras desde el legislativo.

El jueves 17, Olga Sánchez brilló por dos asuntos el primero fue que la Eurocámara criticó a México por emplear a militares en la estrategia migratoria, la secretaria de Gobernación, respondió que son elementos de la Guardia Nacional, cuya conformación fue aprobada por todas las fuerzas políticas en el Congreso.

Más tarde, de nuevo corrió la versión de que la secretaria dejaba el despacho de Bucareli. El origen de esa fake news o “fuego amigo” provoca la sospecha de que salió de los mismos pasillos del gobierno de la 4-T.

El presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, dijo que durante la mañana —de ese día— le llegaron “rumores” sobre la renuncia de Olga Sánchez Cordero como titular de Gobernación y reconoció que en el Gobierno Federal hay muchas presiones.

Muñoz Ledo incluso le había deseado suerte a la ex ministra de la Suprema Corte, pero minutos después informó que ella misma le había llamado para informarle que continuaba en el cargo.

Aún así el lunes 15, el mismo Muñoz Ledo señaló que la secretaría de Gobernación ha “cambiado el rostro” del Instituto Nacional de Migración (INM), el cual está ejecutando “procedimientos carcelarios” hacia los migrantes centroamericanos que buscan llegar a Estados Unidos. Y es que el nombramiento de Francisco Garduño, como titular del INM cerró la cuña de que hay colaboradores en la estructura de Gobernación que responden directamente a las órdenes que vienen de Palacio o del grupo cercano de Alejandro Encinas.

A final de cuentas, Garduño quien hasta hace unas semanas era el encargado de los temas penitenciarios responde más a López Obrador que a Sánchez Cordero. Ante ese escenario, la secretaria tiene menos capacidad de acción sobre el equipo que la acompaña.

A final de cuentas, mientras López Obrador continúe con la centralización del poder, otras dependencias, incluida la Segob, serán artífices que reciban los golpes por los errores de su gobierno, de los que el mandatario busca salir argumentando no conocer los asuntos.

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