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sábado, 11 de mayo de 2019

Enfoque Global / Compleja lucha del presidente contra la corrupción

José Luis Ortiz Santillán

México no será igual después del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Para bien o para mal, con el éxito o fracaso de las políticas económicas y sociales implementadas por el presidente, sin importar el entramado que logre montar quien dirige el país desde Palacio Nacional en el sexenio, para evitar que sea desmantelado, los ciudadanos habrán aprendido tanto sobre su derecho a gobernar y a exigir el respecto a sus derechos, que quien llegue a la presidencia en el próximo sexenio deberá superar al mandatario actual de México en su ejercicio de gobernar junto al pueblo.

Apenas lleva en Palacio Nacional cuatro meses y medio, pero su presencia diaria cada mañana, para dar cuenta a los ciudadanos de su ejercicio de gobernar, pareciera mucho más que el tiempo transcurrido. Nunca presidente alguno tuvo la osadía de dar la cara a los ciudadanos diariamente; por el contrario, los errores en sus gobiernos los llevaban a desaparecer de la escena y a desatar rumores de enfermedades, de operaciones y asuntos médicos. Ahora no es el caso, los ciudadanos parecen estar más preocupados por la salud del presidente que él mismo.

Pero no es el único caso; no es sólo él quien trabaja 16 horas diarias como lo ha señalado en esta semana. La secretaria de la Función Pública, la Dra. Irma Eréndira Sandoval Ballesteros, la baluarte e insignia de la política contra la corrupción del presidente también ha tenido que dejar horas de sueño y esparcimiento, para dedicarlas al ejercicio de gobernar junto al presidente, así como Santiago Nieto en el área de Inteligencia Financiera de Hacienda. No es para menos, cumplir con las promesas del presidente, de desterrar la corrupción de la vida pública no es tarea facial y requiere muchas horas de su vida personal.

El presidente y su gabinete deben enfrentar a diario muchos problemas ancestrales, prácticas del ejercicio de gobernar arraigadas. Como si se tratara de una corte de palacio en la edad media, muchos funcionarios públicos, en aras de conservar sus puestos y evitar cometer errores que los empujen a perder el equilibrio y sus puestos, se comportan como arlequines y dejan pasar las cosas que el presidente ha prohibido en sus políticas o no han priorizado su atención.

En esta semana el presidente ha sido claro. Hoy es posible que algunos funcionarios públicos intenten simular que hacen el trabajo encomendado y estén haciendo todo lo contrario, el trabajo de siempre, el que han hecho toda la vida. Es probable que algunos altos funcionarios estén haciendo negocios con las adjudicaciones directas de las compras del Estado o con contrataciones de servicios; quizá estén usando aún los autos de las instituciones, gasolina, chofer, celulares, dinero público para pagar horas extras a los choferes subordinados aún a ellos, gastos de representación para pagar sus cuentas en restaurantes o lo que puedan consumir en sus oficinas, etcétera, etcétera; pero al final, el sano ejercicio de gobernar de cara al pueblo de cada mañana, terminará por poner en evidencia la simulación de esos funcionarios y serán separados, tarde o temprano.

Hay aún duda sobre la determinación del presidente para hacer cumplir sus promesas de campaña, para enfrentar la corrupción y a los corruptos, por que, como en el circo romano, los ciudadanos aún esperan ver rodas las cabezas de algunos de ellos. Hoy el Estado de Hidalgo ha trascendido las fronteras y está en la mira de todos los ciudadanos, después que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público (SHCP), dirigida por Santiago Nieto, congelara las 224 cuentas de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), por presuntas irregularidades y posible lavado de dinero.

Quienes no conocen lo que ha crecido dentro de la UAEH no tienen idea de lo que son capaces de hacer. En 2002 ingresé como investigador a esa universidad y en 2004 gané una Beca del Programa de Mejoramiento del Profesorado (PROMEP) de la Secretaría de Educación Pública (SEP) por 280 mil pesos, la cual se esfumó bajo el argumento de que había sido contratado con la beca incorporada a mi salario de 15 mil pesos. Este caso lo conocieron quienes hoy dirigen la universidad de viva voz, sin que hubieran hecho algo para buscar una solución; me pregunto ¿Cuántos investigadores habrán sido objeto de un despojo similar en estos años?

Este próximo 16 de mayo, finalmente las autoridades de la UAEH y de la UIF se verán las caras. Una vez expuestos los problemas relacionados con las 224 cuentas de la UAEH, algunas en el extranjero, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, a través de la SHCP, está obligado a transparentar el proceso que se siga al respecto frete a los ciudadanos; pero también, la SEP está obligada a auditar y garantizar que los recursos entregados a profesores e investigadores en las universidades hayan llegado a ellos. Como lo ha expuesto en otros artículos, la corrupción tiene diferentes formas de manifestarse; a este gobierno le corresponde identificarlas y cavar con ellas, para tener la credibilidad de los ciudadanos, sin importar quien deba caer y la altura de su caída.

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