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miércoles, 13 de marzo de 2019

Los siguientes 100 días, “la hora de la verdad”

Demetrio Sodi de la Tijera

Los primeros 100 días del presidente López Obrador han sido extraordinarios, no para el país, pero si para él; su popularidad, apoyo y sobre todo confianza en su gobierno no tienen precedente. Hace muchos años no vivíamos un humor nacional tan optimista sobre el futuro como el que vive actualmente la gran mayoría de la población.

En estos 100 días, a pesar de que no ha habido buenos resultados ni en la economía ni en seguridad, al presidente todo le ha salido bien. Aun decisiones tan controvertidas y equivocadas como la cancelación del aeropuerto de Texcoco, los problemas de escasez por el operativo contra el huachicol o la eliminación de apoyos a guarderías y casas de protección a mujeres víctimas de violencia no han afectado su imagen y el apoyo de más del 75% de la población.

En estos 100 días López Obrador ha dado respuesta a sus principales compromisos de campaña y ha puesto en marcha los programas sociales y las inversiones que son la base de su gobierno para reactivar la economía y lograr su compromiso de crecer al 4% anual. Logró también con algunos jaloneos la aprobación de la guardia nacional que puede representar una nueva estrategia para combatir la delincuencia.

En estos 100 días López Obrador ha seguido recorriendo el país buscando el apoyo popular, han sido también 100 días de acusaciones y descalificaciones al gobierno y los empresarios por todo lo realizado en los últimos 30 años. Estas acusaciones y descalificaciones le han dado gran credibilidad entre la mayoría de la población a costa del prestigio y confianza de los inversionistas y ciertos grupos sociales.

El optimismo que tiene la mayoría de la población no coincide con la forma en que ven a nuestro país los principales bancos y agencias financieras para quienes el país puede caer en una recesión o en un crecimiento económico menor, así como en una pérdida del grado de inversión. Ese optimismo entre la población no es tampoco congruente con el aumento de los índices de delincuencia en los primeros 100 días del gobierno.

En estos 100 días las perspectivas económicas se han deteriorado, hay señales negativas para el futuro por la reducción en las expectativas de crecimiento, la retracción de la inversión privada, la disminución en la recaudación fiscal, el crecimiento menor de la demanda y el consumo, la reducción de la producción petrolera e industrial y el turismo, entre otros.

La estrategia central del gobierno para impulsar el crecimiento económico y reducir la pobreza está en el combate a la corrupción y en la austeridad, pero hay serias dudas de que estos recursos, en caso de conseguirse, sean suficientes para financiar los programas sociales y las inversiones necesarias para reactivar la economía y reducir la delincuencia.

En los próximos 100 días las promesas, descalificaciones, las conferencias de prensa y giras de estos primeros 100 días no serán suficientes para mantener la confianza y el optimismo, al presidente López Obrador le llegó la hora de la verdad, solo buenos resultados tanto económicos como en seguridad harán que se mantenga su popularidad y su credibilidad o que estas empiecen a derrumbarse tan rápido como han crecido.

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