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miércoles, 20 de febrero de 2019

Enfoque Global / Trump y su guerra comercial contra todos

José Luis Ortiz Santillán

Antes de terminar su sexenio, el presidente Enrique Peña Nieto y su equipo, se esforzaron por cerrar un acuerdo comercial basado en aranceles conlos Estados Unidos, que deberá sustituir el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), poniendo fin a la creación de la zona de libre comercio creada en 1994, libre de araceles. Por suerte para México, el nuevo acuerdo comercial aún no ha sido ratificado por el Congreso de los Estados Unidos ni por el Senado de México.

Al TLCAN, México envía anualmente el 82% del total de sus exportaciones, en promedio anual. Gracias a su posición estratégica, México se ha convertido en el destino de la mayoría de las armaduras del mundo y de empresas multinacionales, las cuales desde nuestro país producen infinidad de manufacturas y ofrecen servicios que entran libres de impuestos al mercado estadounidense; precisamente esa fue hasta ahora la atracción principal de México para los inversionistas, además de la versatilidad de la fuerza de trabajo mexicana y sus recursos naturales.

El problema ahora parece complicarse para México. La administración del presidente Donald Trump, sigue insistiendo en que México le ha robado miles de empleos a los Estados Unidos y ha dicho que la importación de vehículos es un problema de seguridad nacional, lo cual podría dar pie, además de seguir insistiendo en construir su muro fronterizo en el sur de su país, a edificar una enorme muralla de aranceles alrededor del país.

Ya no solo se trata de México o de China, ahora el Presidente Trump ve al resto del mundo como un peligro para el desarrollo de su país. La Casa Blanca parece decidida a abrir un nuevo frente en su guerra comercial, el presidente tiene en sus manos un informe sobre la industria del automóvil, el cual fue entregado por el Departamento de Comercio el domingo pasado; en ese informe se debe hablar sobre cómo la importación de automóviles europeos y asiáticos, representa una amenaza de seguridad nacional para los Estados Unidos, siguiendo lo señalado en el artículo 232 de la Ley de Comercio de ese país.

El presidente Trump está convencido que las importaciones actuales de vehículos están debilitando la industria estadounidense. Luego de recibir ese informe sobre la industria automotriz, el presidente Trump tiene 90 días para decidir si impone o no nuevas tarifas arancelarias, las cuales podrían llegar hasta un 25%; por lo que, sus antiguos aliados, Europa y Japón, deberán sentarse a negociar con los estadounidenses, enterrando al libre comercio que las tres partes han defendido en los últimos años.

El presidente Trump, en mayo pasado, en una reunión con los representantes de la industria automotriz estadounidense, habló de imponer aranceles del 20% para vehículos extranjeros y normas más estrictas sobre emisiones de contaminantes; incluso, con diametral claridad señaló que si los europeos no eliminaban sus aranceles, los Estados Unidos aplicarían aranceles del 20% en todos los autos que ingresaran. Recordemos que hoy los automóviles estadounidenses pagan un impuesto del 10% en Europa, mientras que los automóviles europeos pagan sólo el 2.5%.

No todo es negativo para México. Si los Estados Unidos llevan su guerra comercial a Europa y a Japón, imponiendo impuestos del 25% a las importaciones de sus automóviles, muchas empresas van a decidir incrementar su producción de automóviles en México para sustituir la reducción de importaciones procedentes de los Estados Unidos o llegarán más armadoras a México, las que respetando las reglas de origen, podrán burlar las nuevas barreras arancelarias que se dispone a imponer la administración Trump.

Un estudio del Instituto Alemán de Investigación Económica, señala que si se aplican aranceles del 25% a los automóviles extranjeros, las importaciones alemanas de automóviles en los Estados Unidos podrían reducirse a la mitad. El costo para el sector en Alemania se estimaría en 7 mil millones de euros, contra 8 mil millones en Japón y 3 mil millones en Corea del Sur. De tal forma que al final, la guerra comercial de los Estados Unidos, podría desencadenar sanciones europeas sobre productos estadounidenses, aumentando precios para el consumidor estadounidense en un mercado donde el 14% de los autos provienen de México.

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