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lunes, 25 de febrero de 2019

Concatenaciones / La inesperada guardia

Fernando Irala

Mientras en el Senado se logró la que se antojaba imposible unanimidad alrededor de un tema tan polémico como la conformación de la Guardia Nacional, el proyecto de ley aún deberá retornar con los diputados y obtener ahí el voto de dos terceras partes.

Por un lado, ese paso es técnicamente muy sencillo, pues con la suma de un grupo de diputados que han abandonado el PRD, Morena tiene ahora los votos necesarios.

Por otra parte, la diferencia radical entre el texto que salió de San Lázaro y el que ahora vuelve ahí hace abrigar la duda de si el refrendo será tan simple.

Ya el coordinador de los diputados morenistas amenazó en un primer momento con deshacer lo que él vio como un entuerto.

Pero la reacción del Presidente de la República, quien primero se había manifestado descontento por la eliminación de un artículo transitorio en el proyecto votado por los diputados, también de manera sorpresiva fue de congratulación por lo acordado en el Senado.

Eso puede atemperar el ánimo del líder de la bancada de Morena en San Lázaro, y apartarlo de la idea de una resistencia sin sentido, pues de no avalarse lo cambiado, el asunto quedaría congelado por lo menos hasta el siguiente periodo de sesiones, a fin de año. Y si se acordara entonces, su instrumentación real se pospondría por lo menos al año siguiente.

Aun sin obstaculizarse, a la Guardia Nacional le queda todavía un largo camino.

Primero debe rolar el proyecto por los congresos estatales, y obtener el aval de por lo menos diecisiete de ellos, y luego el Congreso de la Unión debe discutir y aprobar diversas leyes, entre ellas la específica de la Guardia Nacional.

En los detalles está el diablo, dice el dicho cristiano. Y falta obtener, si no el consenso, por lo menos el sentir mayoritario en todos los detalles que implica la legislación pendiente. En esos en donde puede aparecerse el diablo.

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