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miércoles, 23 de enero de 2019

En las Nubes / La diferencia


Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Veamos la diferencia.

“El dinero no es la vida. Es tan sólo vanidad”.

«Los pobres nacieron para ser pobres, viven en la cultura de la pobreza, y por lo visto morirán pobres. Y la culpan para robar gasolina”.

“Hay una cosa segura, más segura que ninguna: los ricos hacen dinero y los pobres hacen… niños”.

Sobre ello abunda un autor ya conocido. Don Octavio García.
     
“En los dos últimos sexenios (PriAn) la pobreza extrema en México creció de manera insultante, mientras que los ricos, sintiéndose aristócratas, casi de la realeza, se alejaron de un pueblo sin cultura y sin roce social.
   
“En México, la televisión ha cumplido con su objetivo de hacer felices a los mexicanos haciéndoles creer que la pobreza es sólo un escalón que habrá de superarse para alcanzar un estado de bienestar.  Quimeras del joven que se encuentra un billete de la lotería que está premiado o de la chica que se casa con el patrón multimillonario y la saca de pobre.

Viven esperanzados en los milagros de la Rosa de Guadalupe, o de otros santos prestos a resolverles los problemas ipso facto.
             
La aporofobia o rechazo a los pobres es un fenómeno social que ha contribuido a marginalizar y a apartar a las personas con menos recursos y es cada vez más notoria.
     
Los pobres, con una educación deficiente, una explotación brutal y una marginación social se dejan llevar por los modelos televisivos de siempre.

“Los chicos pobres no deben soñar con casarse con las niñas ricas”, advertía Francis Scott Fitzgerald.
     
Vivimos una “sociedad del descenso”, según Oliver Nachtwey. La descivilización convierte al mundo en una sociedad de bárbaros en la que “la diferencia entre ricos y pobres es que los ricos tienen más dinero”.
     
Millones de mexicanos que vemos en el Metro, en los colectivos, en las calles, no van a ningún lado.

La ilusión de volverse burgués es muy rara; todos ellos, en lo más profundo de su psique están desmoralizados, automatizados.

Y cuando no es así, tienen estos caminos: el alcoholismo, la prostitución, el suicidio, el desequilibrio mental o el refugio en los cientos de sectas donde son aceptados y consolados.
     
Hoy, 50 mil ninis tendrán el poder de un arma y un salario que les aleje de los malos pensamientos; otros, recibirán una beca mientras demuestren que se superan en academias o como aprendices de algo; y una selección de mexicanos de la tercera, y hasta de la cuarta edad, recibirán una sobretasa de ayuda.
     
La igualdad en la pobreza, a la vuelta de la esquina.

craveloygalindo@gmail.com

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