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martes, 22 de enero de 2019

Comentando / ¿Por qué la insistencia de otorgar poder a los militares?

* "No estoy satisfecho” dice López Obrador a diputados por dictamen de la GN"

Luis Repper Jaramillo*
lrepperjaramillo@yahoo.com

Consummatum est. La Oficialía de Partes de Presidencia de la República… perdón… las Cámaras de Diputados y  Senadores, es decir el otrora Congreso de la Unión, obsequió a su Jefe, Andrés Manuel López Obrador, su deseo para 2019, la Guardia Nacional. No, no soldaditos de plomo, sino militares y marinos de carne y hueso, para cubrir sus espaldas y “cuidar” las calles del país, ya que asegura, las policías de los tres niveles de gobierno federal, estatal y municipal,  no cumplen o no saben hacer su función.

Demostrando el avasallamiento de tener mayoría cuasi absoluta en San Lázaro, Reforma 135 y decenas de Congresos locales, López Obrador se salió con la suya pues por mayoría calificada, se aprobó el Dictamen que crea la Guardia Nacional, tal y como lo soñó con la visión de militarizar al país.

Más claro, ni el agua. Peerooo… hubo algo que no le gustó al señor de la decisión camaral, por lo que adelantó (capricho) “pediré al Senado como Cámara revisora que dé FACULTADES a las Fuerzas Armadas para INTERVENIR en la  Seguridad Pública”. O sea, lo que no le dieron los diputados, quiere que el Senado corrija la plana y otorgue a castrenses autorización para estar en las calles.

Andrés, durante tu campaña (2018) juraste y perjuraste que “los soldados regresarían a los cuartes, porque esa no era su función”.  Flaca memoria o malidencia para cachar votos.

Bajo el peregrino argumento de “como la Policía Federal NO FUNCIONÓ en su obligación, insistirá ante la “Oficialía de Partes” de Palacio Nacional devuelvan al Ejército y a la Marina poder para desarrollar “labores” de vigilancia en vía pública.

Seguro con todas sus estrategias e instrumentos como balas de goma, toletes con corazón de acero, carros lanzachorros de agua ácida, drones, helicópteros, caballería cuadrúpeda y motorizada; tanquetas, tanques, binomios caninos, etc. para acallar, impedir, prohibir, deshacer, acometer manifestaciones populares en protesta por malas decisiones del Gobierno de México, en vez de resguardar  el territorio nacional en fronteras, aíre, litorales y más.

Para reconfirmar esta actitud, de manera textual en otra somnolienta mañanera Andrés Manuel dijo textual: (cito) “del Dictamen, aprobado por la Cámara de Diputados se eliminó un transitorio sobre la propuesta para la participación de las Fuerzas Armadas”. Como lo quiero, insistió, quedaría casi igual y es una reedición de la Policía Federal que ya sabemos  nunca funcionó” (fin de la cita).

Como es su costumbre y necedad, antes que la Cámara Alta devuelva el Dictamen, corregido, aumentado o igual, a su colegisladora, el tabasqueño advirtió “queremos respetuosamente que se reincorpore, es Constitucional… que durante un tiempo, y de manera transitoria en tanto conformamos la Guardia Nacional, pueda el Ejército ayudarnos y la Marina”.

Ese “queremos respetuosamente”  es la línea que ya tiró para que los senadores “claven” al texto original en que los militares desarrollen vigilancia, fuera de su ámbito castrense, en la vía pública, simplemente porque así lo quiere, ¿totalitarismo?

El Dictamen que modificaría el estatus de la seguridad nacional en manos de civiles, precisa que la GN tendrá mando civil (administrativo), pero castrense en su organización, operatividad y disciplina (de suyo, se ha constitucionalizado la militarización de la seguridad pública nacional).

El Artículo modificado que no gustó a AMLO es un transitorio que señala “en tanto la GN desarrolla su estructura, capacidades e implementación territorial, las Fuerzas Armadas permanentemente prestarán su colaboración para la seguridad nacional" Lo que quiere el tabasqueño es que NO SEA COLABORACION TEMPORAL, sino la presencia permanente de la milicia en las calles durante todo su sexenio… los verde olivo y albos haciendo “labor” de policías federales, estatales y municipales. ¡¡Nada más!!

Ante todo esto, ¿ya habrá pensado López Obrador el costo financiero que representará cumplir su capricho de militarizar el país?, seguro sí. Sería un gasto (no inversión) demasiado alto para buscar la paz a través de la guerra, en lugar de destinar recursos limpios a otras prioridades como educación, salud, desempleo, abatimiento de la pobreza y pobreza extrema, que según índices del INEGI, este sector ya rebasa los 54 millones de abandonados, olvidados, marginados. Hasta el momento el Gobierno de México no se ha pronunciado por ayudar o paliar el abandono en que se encuentran estos mexicanos.

Ha hablado de aumentar pensiones a adultos mayores, de dar “en especie” víveres a pobres del país, pero una referencia directa para reducir la pobreza extrema no se ha escuchado. No con esto se pretende decir que para acabar con tal vergüenza hay que darle dinero al humillado, no, sino que esa parte olvidada de la sociedad requiere una oportunidad de ser útil a su familia, no dar para mediáticamente quedar bien con la gente; por el contrario, López Obrador debe encausar los esfuerzos a alentar la creación de empleos, auto creatividad, con infraestructura que permita establecer talleres, oficios, servicios para que los marginados trabajen y aporten a su bienestar.

Por ello tiene que poner en la balanza los gastos de militarizar al país con la engañosa Guardia Nacional versus impulsar la auto ocupación de los más de 53 millones de pobres extremos para retribuir al Estado –vía impuesto blando, cuota de recuperación, etc.- parte de la inversión que se impulsó en ellos, con lo que López Obrador, adorador de lo mediático, de la presunción de logros, podría en verdad reducir  las estadísticas de pobreza y pobreza extrema, que tanto avergüenzan a México en el concierto internacional.

Aunque una vez más Andrés Manuel se saldrá con la suya cuando el Senado enmiende lo que a su Jefe interesa. Todo será miel sobre hojuelas para el tabasqueño, sin embargo, una férrea morenista, la Diputada Federal, Tatiana Clouthier, hija del panista Maquío, voto en contra del Dictamen al considerar que en el Artículo 21 constitucional se pretende integrar orgánicamente a la Guardia Nacional, que no debe ser parte –dijo- de la Carta Magna.

En desafío o simulación a su mesías, pero con gran verdad, la sinaloense sustentó su tesis en contra: “reconocer a una Junta de Jefes de Estado Mayor (no administrativos, sino operativos y armados) equivale a elevar a los militares a rango constitucional para toma de decisiones y por tanto podrían ejercer sus funciones sin cuestionamiento alguno” alertó.

Aún más, la legisladora primero panista, luego chaqueteó a Morena, planteó otro foco rojo: “la conformación de la Junta de Jefes de Estado Mayor Militar debe estar determinada por la Ley de la Guardia Nacional, pero hasta ahí, no dar más atribuciones pues sería lamentable que llegue a incluirse en la Constitución, porque después lo lamentaríamos”.

Esto, precisamente, es lo que quiere López Obrador, institucionalizar la militarización del país, pero encontró, al menos esta vez, un contrapeso en algunos diputados de su partido (Morena) que no quieren al  igual que millones de mexicanos que los militares reasuman el poder.

Fue el ex presidente, General Manuel Ávila Camacho, el último mandatario mexicano emanado de las fuerzas armadas, de 1940 a 1946 que gobernó en ese entonces a poco más de 26 millones de mexicanos. Hace ya 73 años que  tuvimos un militar al frente del país.

Para decirlo claro, tal decisión tomada en dos vías: Palacio Nacional y Congreso de la Unión, de dar facultades extralimitadas a los mandos castrenses es un atentado a la tranquilidad de la población, aunque suene a contra sentido, pero así es. ¿Por qué? pues autorizar una Junta de Jefes de Estado Mayor Militar es aniquilar un contrapeso a la milicia, quien tomaría decisiones unilaterales, pues buscan ceñirse a una disposición Constitucional, que sólo podría vetar –es su facultad- el Presidente de la República…

Peeerooo, si éste impulsa, por necedad, revancha, capricho o soberbia tal poder a las Fuerzas Armadas, el único contrapeso que podría tener ese sector, se convirtió en aliado, deshonrando su palabra de campaña de que “los soldados regresarán a los cuarteles, porque cuidar no es su función”… Medio año después violenta sus promesas y no es casual.

Puede haber un plan con maña para eternizarse y la excusa ya la tiene: inseguridad, corrupción e impunidad de todo lo civil.

Quiero equivocarme y reconocer que no es lo que parece… pero las señales están muy claras… Lo dijo muy puntual en una de tantas mañaneras y se tiene que leer tal cual “no estoy satisfecho de la aprobación del Dictamen sobre la Guardia Nacional. Pediré al Senado que devuelva (reincorpore)  a las Fuerzas Armadas su labor de “ayudar” a la seguridad pública”.

¿Por qué tanta insistencia?

En política lo que parece es. ¿Verdad, Don Jesús Reyes Heroles, Sénior?

* Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de Comunicadores por la Unidad (CxU).

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