.

lunes, 31 de diciembre de 2018

Comentando / Canalla es sinónimo de mezquino, ¿qué corregiste Andrés?

* Excusatio non petita pecata manifesta

Luis Repper Jaramillo*
lrepperjaramillo@yahoo.com

¡¡Gracias!! Mil gracias por darme el privilegio de que lean esta entrega semanal, eso me motiva, impulsa y convence de que me dirijo a lectores inteligentes, importantes, buscadores del por qué de los hechos.

Mi estima. Durante 52 semanas de 2018 me permitieron entregarles mi opinión y ser aceptadas con el único fin de poner en sus manos mi visión de la historia. Su interés en enterarse aporta el plus que inspira escribir esta Columna Semanal con el único objetivo de cumplir la labor social que todo periodista tiene como ética profesional.

A esta indispensable tribuna mi reconocimiento, estima y compromiso de decir siempre la verdad, sustentada en investigación, compromiso y objetiva credibilidad, comprometida para un público exigente, analítico y convencido… ¡¡Gracias, colegas!! En 2019 seguiré respondiendo con el alto índice de preferencia que tiene este ciberespacio informativo y de opinión.

Lectores, amigos periodistas deseo que 2019, pese a tantas inconsistencias y equívocos gubernamentales, salgamos adelante con nuestro propio esfuerzo. De ellos, en verdad, no espero nada mejor. Abrazo y afecto a todos. Vamos al contenido de la Columna:

Dice el refrán popular: “excusatio non petita pecata manifesta”. En castellano, “explicación no pedida, acusación manifiesta”. Podría entenderse así la reacción de Andrés Manuel López Obrador, inquilino de Palacio Nacional, al lamentable “accidente” sufrido la tarde del 24 de diciembre del helicóptero en el que viajaba la gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso, su esposo y ex mandatario, Senador Rafael Moreno Valle; dos pilotos y el asistente personal del legislador, con  fatal desenlace de 5 personas calcinadas.

De inmediato y ante la respuesta popular en redes sociales, en opiniones en radio, televisión y prensa escrita de que el acontecimiento deja muchas dudas, que no fue incidental, sino un atentado, el gobierno amlista, antes de actuar como autoridad gubernamental, retomó su actitud contestataria, camorrera, partidista, intolerante, mostró que AMLO aún es candidato…  no Jefe de Estado.

Reaccionó, no actúo con capacidad, tolerancia, inteligencia y en rueda de prensa retomó su papel de eterno aspirante (18 años) presidencial, en el lugar en donde se asienta el Poder Ejecutivo.

Con la ira reflejada en el rostro, López Obrador arremetió contra sus críticos, afrentó a la ciudadanía que habló de que el “accidente” tiene tintes políticos; contra los medios de comunicación no afines a Morena, a quienes llamó “neofascistas mezquinos” al “sentirse”  atacado mesiánicamente.

Lamentable. Con ausencia total de tolerancia, capacidad de reacción, de trabajar bajo presión, de asesoría mediática (Aaay, Jesús, ¿qué haces?), de no coordinar lengua con cerebro, acusó antes de razonar que al desplomarse el aparato “se creó un ambiente de culpa partidista/gubernamental, de manera mezquina”.

Y a “explicación no pedida, culpabilidad manifiesta”, dijo que no acudió al funeral de Estado en la Ciudad de Puebla, para “no crear provocaciones”.

Esto me permite retomar un hecho histórico sucedido en Estados Unidos, “a Robert Kennedy le tocó recibir la noticia del asesinato de Martin Luther King, en un mitin en un barrio afroamericano, en plena campaña a la Presidencia de EE UU. Bob, no rehuyó. No se disculpó por miedo a la violencia. Se plantó con dignidad y habló de La Paz, de sanar a una nación dividida. Habló de construir un país justo en donde las coincidencias fueran el fundamento del futuro. La gente le aplaudió y lloró conmovida. Evitó la violencia y alejó el odio”.

¿Digno, verdad? En cambio qué sucedió el 24 y 25 de diciembre. De inmediato el gobierno federal se sintió agredido (mea culpa), su Jefe lejos de asumir la postura de líder de un país, se vistió de presidente de Morena y lejos de llamar a la concordia, al duelo, denostó a los inconformes calificándolos de fascistas y mezquinos.

“El que nada debe, nada teme”, habla otro refrán, y lejos de asumir postura similar a la de Bob Kennedy, timorato arguyó  que su ausencia en la ceremonia fúnebre fue “para evitar el griterío” de los poblanos. Falaz e irresponsable argumento. Per se, no acudir fue un mensaje de no tolerar críticas, reclamos, enfados, lo que sentó el precedente negativo de Presidente miedoso, de no respetar a sus adversarios políticos, pues fue incapaz de ver más allá de colores partidistas. ¿Y la figura presidencial?, ¿el liderazgo de un hombre de Estado? de esa persona con logró más de 30 millones de votos, ¿qué?
Su actitud fue irresponsable pues como Presidente prefirió echarle la culpa a otros (redes sociales, detractores, partidos de oposición, ciudadanos, a la prensa) de su indecisión y miedo.

Echó por delante a la Secretaria de Gobernación (mujer) Olga Sánchez Cordero, en su representación, cuando era necesario y oficial que el Ejecutivo Federal encabezara las exequias –no acudió porque los difuntos eran panistas- para que ella recibiera el rechazo popular y la rechifla de que fue objeto. Pésimo mensaje de que este sexenio será partidista, timorato ante la presión y falto de liderazgo a pesar de estar legitimado.

Rehuir a las críticas, al enfado popular, enconar a quien no piensa como él, es la ruta de lo que he insistido en estas entregas, el absolutismo y totalitarismo de un gobierno que busca la dictadura y no la conciliación, como fue su propuesta de campaña. Deshonor  a la palabra es el ADN de este gobierno, como fue el de su antecesor priista Enrique Peña Nieto.

Su experiencia de 18 años como candidato presidencial se ha arraigado como víctima. Victimizarse es su bandera, antes que asumir el rol de estadista, de líder de una nación,  actitud que lo coloca muy por debajo de lo que México y los mexicanos necesitamos.

Tras 88 años de sexenios (PRI y PAN) corruptos, impunes, ladrones, genocidas, desastrosos, etc. más de 30 millones de mexicanos creyeron que nuestra situación cambiaría, pero en menos de 4 meses (presidencia electa y constitucional) la desilusión es manifiesta, no sólo se percibe, se padece: carestía de la vida, inseguridad, engaños, desdecires, deshonor a la palabra, engaños, impunidades, mentiras y falta de oficio generalizado, nos deja en la incertidumbre, incredulidad y la amenaza de que en menos de 60 días se militarizarán las calles del país, bajo el peregrino argumento de que las policías civiles además de corruptas, infiltradas e incapaces “no pueden con el paquete”.

Entonces el gobierno morenista de Andrés Manuel López Obrador nos va a “cuidar” con el fusil, la bota, las tanquetas, las cachiporras, las balas de goma, los tanques lanzachorros de agua ácida, drones, helicópteros, caballería equina y motorizada, campos militares y criterios de “golpea, agrede y luego guirigua” Esa es la visión moderna de Seguridad Pública que plantea la 4ª Transformación, que se encamina más bien, a la Transformación de 4ª.

Bueno…  después de sus declaraciones agresivas, irracionales, intransigentes, desde la sede de la Presidencia de la República, como ha sido su costumbre y la del Sistema, Andrés Manuel recula, se desdice, se echa para atrás.

Con aparente humildad (de la que ha carecido siempre), ante los medios de comunicación “en la mañanera” López Obrador dijo que “no debió usar la palabra mezquinos”, sino canallas.

Recurriendo  al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, le describo el significado con el cual el Ejecutivo Federal trató de enjugar sus decires.

La etimología de la palabra canalla viene de la lengua italiana canaglia, cuya verdad castellanizada es,  individuo infame, malvado o mezquino.

Lejos de enmendar sus palabras el tabasqueño la regó más, pues a sus detractores les sumó  peyorativamente infames y malvados.

Su equipo de (des) asesores y de Comunicación Social no tiene idea de los contenidos, líneas discursivas, mensajes, intenciones en los spich de su Jefe. Si alguno de ellos tuviera un  poco de inteligencia, le hubiese dicho que canalla es sinónimo de mezquino, ¿entonces, en dónde corrigió su error?, en nada, se hundió más. ¡¡No me ayuden compadres!!

Lamentable, salimos de Guatemala para entrar a Guatepeor.

* Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de Comunicadores por la Unidad (CxU).

Publicar un comentario

 
Copyright © 2014 Libertas