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lunes, 29 de octubre de 2018

Metrópoli Central / La política hoy

Mtro. Fernando Díaz Naranjo
Analista político
@fdodiaznaranjo
diaznaranjo.fernando@gmail.com

La política es, en esencia, la confluencia de fuerzas y voluntades en la búsqueda del bien común de la población. Desde Aristóteles hasta Giovanni Sartori, el análisis de la política, sus funciones, ramificaciones y resultados han sido objeto de estudio, dando como resultado que quienes se dedicaban a la política eran personas honorables, capaces y eruditos en determinadas especialidades.

Hoy en día estamos muy lejos tanto del concepto como de quienes llevan a cabo lo que conocemos como “política”.

De entrada, la política está íntimamente asociada a diversos preceptos que no son favorables.  La población en general, considera a la política, en el mejor de los casos, como lo que determinadas personas realizan en favor sólo de unos cuantos, pero para otros, tiene fuertes vínculos con la gente deshonesta, traidora, abusiva y mentirosa, etc.

La política es hoy binomio de intereses y corrupción, al menos, así lo ve una gran cantidad de mexicanos.  Por supuesto que esta forma de pensar de mucha gente no es más que el reflejo que lo que ve, oye, constata y relaciona en nuestro acontecer.

Con esto quiero decir que la política ha perdido su esencia original.  Ejemplos son muchos, apunto sólo algunos.

• A diferencia de otros años, la mayoría de la población tenía una alta fidelidad por alguno o algunos partidos políticos, hoy las y los ciudadanos votan en función no de un partido o colores, sino por quien le ofrece las mejores promesas o “ilusiones” de bienestar.

• Lo mismo sucede con los que integran un partido político.  Antes, militar en un partido se daba por la afinidad de una ideología o por las propuestas planteadas.  Hoy la militancia se ha vuelto como un vehículo de acceso al poder, lo de menos es la ideología.  Esto por supuesto lo han fomentado las mismas instituciones políticas, para muestra ahí tenemos las diversas alianzas políticas que, en forma de coaliciones buscan lograr un triunfo electoral sin importar si son partidos de izquierda o de derecha o, inclusive, si sobre determinados temas o la forma de operar diversas políticas públicas son diametralmente opuestas.

• Ya no hay un respeto a la voluntad popular.  Una cosa es cómo votó la gente y otra la forma es cómo se va integrando el Congreso.  Así tenemos que legisladores de diversas fuerzas políticas por “diversos intereses” cambian de bando o de fuerza política generando diversos problemas de sub representación y sobre representación.  Esto genera un grave problema que se traduce en que de nada sirve el voto ciudadano, al final los “intereses superiores” desvirtúan el sufragio de millones de mexicanos.  Esto debe de cambiar, ya que, si seguimos así, un día de estos los mexicanos votaremos por un presidente de la República por determinadas siglas y en una de esas cambia de partido político o hasta se vuelve independiente, dejando colgados al partido o partidos que lo impulsaron para legar a la presidencia.

• Han sido evidentes diversos casos que insinúan corrupción lo que merma en la gente su confianza y esperanza.

• Otro aspecto y muy importante, es el nivel de algunos legisladores que más que defender los intereses de quienes votaron por ellos, ocupan los primeros sitios en los memes que son el colorido cotidiano de las redes sociales.

Estos aspectos y otros tantos más han hecho hoy de la política un concepto y una realidad muy contraria a la de aquellos pensadores que la consideraban como el quehacer cotidiano del hombre en la búsqueda de nuestro bienestar.



Sin embargo, me parece que los únicos que pueden cambiar esta concepción son justamente los políticos con sus acciones.  Tienen la oportunidad y les deseamos mucha suerte.

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