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miércoles, 10 de octubre de 2018

Enfoque Global / Lograr neutralidad del carbono o resignarnos a la muerte del planeta


José Luis Ortiz Santillán

Este lunes por la mañana en Incheon, Corea del Sur, fueron presentadas las conclusiones del último informe del Grupo de Expertos Intergubernamentales sobre la Evolución del Clima de la ONU (GIEC), el cual recomienda que para evaluar el alcance del calentamiento global las naciones que suscribieron los Acuerdos de Paris deben hacer los esfuerzos necesarios para reducir las emisiones de los gases que provocan el efecto invernadero cuanto antes en un 45%, en relación a las emisiones de 2010 antes del 2030.

Sin la cooperación internacional para detener el cambio climático, el planeta parece avanzar hacia el exterminio de la vida en él. Según los científicos expertos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el planeta se sigue calentando y los Acuerdos de Paris de la Conferencia Internacional sobre Cambio Climático (COP21) han quedado superados; no obstante, si se trabaja en ellos, una buena parte del impacto del calentamiento en 1.5 grados para 2100 aún sería posible concretar; sin embargo, para ello, no hay más tiempo que perder.

Los científicos creen que un esfuerzo de todas las naciones podría permitir detener el calentamiento en un grado menos, lo cual haría que el destino del planeta ya no fuera tan estresante. Con un calentamiento de 1.5 grados a fines de este siglo, la vida en la tierra sería mucho menos complicada que si se deja aumentar 2 grados, lo cual provocaría la desaparición de decenas de miles de especies vivas aún hoy y una buena parte de los recursos que alimentan a los humanos.

El informe no deja dudas sobre la necesidad de multiplicar los esfuerzos para lograr este objetivo, mencionado reiteradamente los Acuerdos de París sobre el clima, suscritos en el marco de la COP21. El informe precisa que permitir que el calentamiento se eleve a 2 grados, provocaría la desaparición de muchas especies vivas hoy en el planeta y dificultaría la alimentación de millones de seres humanos.

Según los Acuerdos de Paris, es preciso que las naciones del mundo cumplan con sus compromisos de reducir sus emisiones de CO2 de aquí al 2100; debido a que los riesgos de sequía y escasez de agua irán aumentando en todo el planeta. Mientras que, en algunas regiones las fuertes lluvias se producirán con mayor frecuencia, en particular en el este de América del Norte y Asia, lo cual provocará que se produzcan inundaciones, perdidas de cultivos, de vidas humanas y del patrimonio de los hogares, provocando movimientos migratorios.

Los científicos han advertido que dejar que la temperatura aumente más de 1.5 grados, provocará cambios irreversibles en el medio ambiente, en los ecosistemas y en la vida humana. El nivel de las aguas en los océanos continuará aumentando; pero luego, y más lentamente, mostraría 10 centímetros menos a finales de siglo, en comparación con un planeta calcinado bajo 2 grados más de calor, según el informe GIEC; precisando que esos diez centímetros, representarán 10 millones de personas a salvo de los peligros relacionados con el calentamiento global y la desaparición de sus hogares bajo las aguas de los océanos, sobre todos en los países insulares, un respiro para que se organice la reubicación de asentamientos humanos, para restaurar las área costeras, levantar diques.

Sin embargo, el Informe señala que la flora y la fauna terrestres se verán afectadas por la degradación de su ecosistema debido al calentamiento global, pero las especies amenazadas deberían ser menos de la mitad que si se deja avanzar la temperatura por encima de los 2 grados. Los científicos precisan en el Informe, que los arrecifes de coral no estarán fuera de peligro si aumenta el calentamiento y podrían desaparecer entre el 70 y el 90% de ellos. Por el contrario, escaparían de la aniquilación si se reduce el aumento del calentamiento global.

Los científicos opinan que muchos de los recursos alimenticios estarían a salvo si se mantiene el calentamiento por debajo de los 1.5 grados. Aunque habría menos peces en los océanos para pescar, la pérdida de recursos alimenticios será la mitad, alrededor de 1.5 millones de toneladas por año, y los rendimientos en la agricultura serían menores, que si se deja superar los 2 grados al calentamiento de la atmosfera del planeta; pues aumentaría la población expuestas a la escasez de agua más rápido, provocando muerte y migraciones.

En este sentido, el no exceder el aumento del calentamiento en 1.5 grados permitiría mantener a salvo a la población del planeta y a innumerables recursos hasta hoy existentes, reduciendo las migraciones. Pero la ONU precisa que los esfuerzos para detener los avances del calentamiento aún hay que hacerlos. Por lo cual, “se espera que las emisiones de CO2 disminuyan en aproximadamente en un 45% para 2030, en comparación con el nivel existente en el 2010”, según el Informe de los expertos aprobado el sábado pasado por los representantes de los países de la COP.

Pero para ello es un imperativo poner a punto la reducción de las emisiones de CO2 entre 2045 y 2055, es decir, alcanzar la neutralidad de carbono, precisan los científicos. Algo que no es fácil, sobre todo si consideramos que uno de los más grandes contaminantes del planeta, los Estados Unidos, decidieron salir de los Acuerdos de Paris y avanzar en la destrucción de la tierra, por considerar que el calentamiento global son patrañas inventadas por China para ganarles mercados, según el presidente Donald Trump.

La ONU ha indicado que para avanzar hoy en esta lucha, se requiere que se implementen herramientas de transición rápidas y de largo alcance en el uso de energías renovables, producción agrícola, planeación urbana de ciudades, construcción de infraestructura e industria; precisando que proteger al planeta de su destrucción no es una misión imposible; pero es preciso que las emisiones de CO2 sean menores en 2050 en aproximadamente un 75 y 90% respecto a las existentes en 2010, para lo que se requieren nuevas tecnologías y convertir de 1 a 7 millones de Km2 de áreas de pastos y cultivos agrícolas, en fuentes de producción de energía; para lo cual se requieren más de 2.4 billones de dólares, un enorme costo para cambiar el modelo energético de la humanidad, más del 2.5% del PIB mundial.

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