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lunes, 29 de octubre de 2018

Cañazos / Los migrantes centroamericanos

Arturo Bárcena Bazán

Primera Parte

Los movimientos migratorios han existido desde el surgimiento de la Humanidad. Tal vez el primero haya sido el encabezado por Mosés, que huía de Egipto y que con sus hombres cruzó el Mar Rojo, en donde se ahogaron los miembros del Ejército que los perseguía.

 En la Edad Media hubo varios movimientos migratorios, en especial en Europa.

Con el descubrimiento de América, la corriente migratoria se inició de España hacia América y posteriormente franceses e ingleses hicieron lo propio hacia Estados  Unidos, Canadá y Las Antillas. Lo mismo sucedió con la migración hacia África y en Asia lo más significativo fueron los movimientos migratorios entre Mongolia y China, entre las Coreas y  Vietam del Norte con Vietnam del Sur.

La Primera y Segunda Guerra Mundial trajeron consigo migración entre los países aliados y los países que perdieron esas Guerras Mundiales.

En México la primera marcha migratoria ocurrió cuando los aztecas partieron de Aztlán en busca del águila, el nopal y la serpiente donde fundarían la Gran Tenochtitlan.

Fue en 1939 cuando el general Lázaro Cárdenas, entonces Presidente de la República, dio asilo a niños españoles que fueron conocidos como los “Niños de Morelia”. Incluso, allá por 1984, Paco Ignacio Taibo I, produjo para Canal 13, que dirigía Raúl Martínez Ostos, un cortometraje en que contaba la vida de estos niños, cómo crecieron en Morelia y cuál fue su desarrollo en nuestro país, a grado tal que algunos se convirtieron en prósperos empresarios e intelectuales.

En la década de 1940, bajo la Presidencia del general Manuel Ávila Camacho, con motivo de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos vieron partir a miles de estadunidenses, jóvenes en el servicio militar, adultos, hacia el frente de batalla, principalmente en los mares de Japón y en el centro de Europa. Esta falta de mano de obra local propició que Estados Unidos abriera sus fronteras a los mexicanos que quisieran ir a trabajar a los campos de ese país, y al mismo tiempo se inicio el envió de droga, principalmente amapola y mariguana, hacia el país del Norte, con la complacencia de las autoridades estadunidenses. Sus soldados, sobre todo, la necesitaban en los campos de batalla. Por cierto, hasta la fecha hay migrantes, llamados en aquel tiempo braceros, que aún reclaman sus indemnizaciones por los años que trabajaron en Estados Unidos y que es obligación de México entregárselas.

Posteriormente a finales de la década de 1950 y la de 1960 nuestro país recibió a cientos de exiliados cubanos y en 1973, con el asesinato de Salvador Allende, Presidente de Chile, a manos de Augusto Pinochet, México recibió a cientos de chilenos que huían de la dictadura pinochetista, entre ellos a la esposa e hija del Mandatario asesinado. Era la época de Luis Echeverría Álvarez, como Presidente de México.

La primera corriente migratoria de Centroamérica hacia México ocurrió entre 1978 y 1982, gobernaba el país el licenciado José López Portillo. Fueron miles de dirigentes políticos, líderes políticos y estudiantes principalmente los que cruzaron el río Suchiate, huyendo de la dictadura del General Romeo Lucas García.  Con apoyo económico del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiaos (ACNUR) y del gobierno federal los migrantes guatemaltecos fueron ubicados y contratados para tareas agrícolas en los estados de Chiapas, Campeche, Tabasco y el naciente estado de Quintana Roo.

En la última década los movimientos migratorios de gente que huye de su país se han acrecentado entre África,  Medio Oriente y Europa, que provocaron miles de ahogados en el Mar Mediterráneo y que algunos países, como Francia, Italia, Alemania, cerraran sus fronteras a la ola de inmigrantes.

En este año México ha afrontado tres olas de migrantes.  La primera procedentes de Haiti en abril pasado, muchos haitianos se quedaron a vivir en Baja  California, principalmente en Tijuana a la espera de poder cruzar hacia Estados Unidos. Cientos de centroamericanos se unieron a los haitianos.

 La segunda ocurrió a partir del 13 de este mes cuando miles de refugiados, cifras conservadoras hablan de 3,630, principalmente procedentes de Honduras iniciaron su marcha para llegar a los Estados Unidos, pasando, lógicamente por México Ello motivó que algunos, Segob habla de 1,743 solicitarán refugio legal en en  nuestro país y otros cientos entraron ilegalmente a bordo de lanchas, cruzando el río Suchiate, algunos de estos enfrentan juicio de deportación a Honduras.

Algunos de estos 3,630 hondureños  han decidido irse quedando en algunas de las ciudades o pueblos mexicanos por los que van pasando y oros han tomado la decisión de retornar s su país de origen y es que habrán de recorrer de Tapachula a la frontera con Estados Unidos, por el Estado de Tamaulipas, alrededor 2,500 kilómetros pasando por los estados de Chiapas, Oaxaca, Puebla, Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Querétaro, San Luis Potosí, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Su entrada al país del norte se espera traten de hacerlo por Laredo o Piedras Negras, hacerlo por Reynosa o Matamoros significa un gran peligro por la posesión que tienen bandas del narcotráfico en esa zona. La decisión la tomarán a su llegada a la Ciudad de México, la cual se tiene previsto ocurra alrededor del 15 de noviembre.

Al día de hoy ya han recorrido más o menos 90 kilómetros, pasando por Ciudad Hidalgo, Tapachula, Huixtla, Mapastepec En Huixtla alrededor de  150 migrantes hondureños tomaron la decisión de regresar a Honduras y para ello han pedido el apoyo de los gobiernos de México y Honduras, lo ue provocó que el embajador de Honduras en México viajara a Chiapas. Días antes, 110  hondureños habían hecho la misma petición a su paso por la ciudad de Tapachula.

La tercera mar ha migratoria se ha iniciado esta semana y  parte de Honduras, pero a ella se han sumado salvadoreños, guatemaltecos e incluso ciudadanos de otros países, de América, el Caribe y de otros continentes, se afirma.

Continuará.

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