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jueves, 25 de octubre de 2018

Cañazos / Infraestructura aeroportuaria

Arturo Bárcena Bazán

Quinta y última parte

José María Rioboó es un constructor de reconocido prestigio, es quien goza de las confianzas del Presiente Electo Andrés Manuel López Obrador y será él, precisamente, quien seguramente se haría cago de la construcción y ampliación del aeropuerto de la base aérea de Santa Lucía o de la ampliación o actualización del la terminal aérea de la Ciudad de México, en caso de que la consulta p0puar de la próxima semana determine la cancelación de las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de México. Para llevar a cabo esas construcciones Rioboó tendrá que recurrir a especialistas de impacto ambiental, de uso del suelo,  de desarrollo social de la zona y creo que habrá de recurrir a los mismos que lo hicieron en relación con la aprobación de la magna obra iniciada en Texcoco. La pregunta que surge ¿ se les pagará a esos asesores con lo que se les indemnizaría en caso de la suspensión del NAIM?  ¿Esto es lo que tiene contemplado ya AMLO?

Son 538 municipios donde habrá consulta popular y son 89 millones de votantes que deberán tener garantías de poder participar. Todo esto ¿ya está contemplado por la empresa o empresas que  participaran en la instalación de urnas, en la recolección de votos y en el veredicto final sobre el resultado de la encuesta? Porque es un trabajo titánicos, que hasta el propio INE consideró difícil de poder realizar,  como en su momento lo expresó el consejero Ciro Murayama. El INE consideraba que deberían invertirse 17.5 millones de pesos para tener una consulta popular de altura, correcta, eficiente. La consulta de la próxima semana costará según se ha afirmado oficialmente la suma de 1.5 millones de pesos, reunidos por los mismos morenistas. La diferencia en pesos es de 16 millones de pesos. ¿Cuál será la diferencia entre la eficiencia y certeza de la consulta del INE y la promovida por Morena?
Fueron 300 empresas mexicanas más unas cien extranjeras las que se interesaron en firmar contratos por 190 mil millones de pesos para la construcción del NAIM, que  según se ha indicado lleva un adelanto del 30% en la construcción y ha generado  160 mil empleos. Atenderá a alrededor de 70 millones de pasajeros en su primera fase de operación (antes de 2022), generará más inversiones en México y el cancelar la magna obra representaría una señal equivocada para los inversionistas extranjeros, principalmente, según lo considera Fernando López Macari, presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas. Por lo contrario, el terminar el NAIM dará confianza a los inversionistas, dará más auge al sector y en especial al país, considera el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, por ello es difícil de creer que las próximas autoridades encabezadas por Jiménez Espriú, aún sigan dando bandazos sobre dónde debe operar e nuevo aeropuerto internacional de México, porque el de Texcoco con su potencial de inversiones ayudaría a que AMLO cumpliera con mayor tranquilidad sus compromisos  que en materia social ha prometido durante su campaña y en estos dos últimos meses durante su gira de agradecimiento y que alcanzan varios miles de millones de pesos mensuales.

En momento la Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero) afirmó que el NAIM es una obra necesaria y no una ocurrencia política  sin lujos y  este es un proyecto viable, rentable, que genera su propía fuente de pago.

Lo que sí es cierto y así lo han afirmado tanto el Presidente Electo AMLO como su futuro secretario de Comunicaciones y Transportes, Jiménez Espriú e incluso algunos funcionarios del actual gobierno federal y Cámaras Empresariales y de Comercio  es que de continuar las obras del NAIM se harán en forma mas austera o como dijo Jiménez Espriú “a volar lujos y oropel del NAIM, se buscarán ahorros como los que ha planteado el ingeniero Carlos Slim, que contemplan un ahorro de hasta mil millones de dólares o sea el 10% del costo total la obra, usando insumos nacionales.

Por qué no pensar en que en los alrededores del aeropuerto se instalaran las Secretarías de Estado que se tiene proyectado trasladar a estados del interior del país, que carecen de infraestructura de vivienda, educativa, vial, médica O sólo  a las Secretarias que tienen intima relación con la comercialización de productos mexicanos, tanto para la circulación nacional como de envío al extranjero, así como de importación. Se podría crear un Centro de Convenciones o un Centro de Comercio Nacional en el que estuvieran representados todos los estados de la República, con artesanía, productos regionales así como la presencia de empresarios que tendrían ahí sus oficinas para negociar importaciones y exportaciones.. Con un aeropuerto de fácil acceso para los futuros compradores o negociadores. Ahí estaría la Feria del Calzado, la Exposición Nacional Mueblera, la Exposición Automotriz,  la Exposición del Café, la de computación y muchas más.

El  próximo lunes 29 sabremos qué pasó y cuál será el futuro inversor de México.

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