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martes, 16 de octubre de 2018

Cañazos / Infraestructura aeroportuaria

Arturo Bárcena Bazán

Primera Parte 

En los próximos quinde días habrá de decidirse qué se hará con el Nuevo Aeropuerto Internacional  de la Ciudad de México, si continúa su construcción bajo reglas de la iniciativa privada o si se cancela la obra, así como si se construyen dos pistas en el aeropuerto militar de Santa Lucía, en el Estado de Hidalgo, si se invierten miles de millones de pesos (se habla en principio de cinco mil millones) para adecuar a las necesidades actuales al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y del aeropuerto Internacional de Toluca, Estado de México o si se invierte en infraestructura en el sistema metropolitano de aviación, integrada además de los anteriores por el aeropuerto internacional de Puebla o por el de Xochitepec, Morelos, que ha demostrado más de una veza que no está capacitado para recibir los grandes aviones comerciales, lo que ha motivado que en más de una ocasión los vuelos que ahí se proyectaron quedaran suspendidos.

El Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México es la joya de la corona del actual gobierno del Presiente Peña Nieto. Cancelar la obra podría significar pérdidas millonarias, pérdidas de empleo, freno al desarrollo de esa zona del Estado de México o también dar mayor seguridad a los futuros usuarios de ese aeropuerto que podrían estar en peligro si es cierto, como afirman los representantes del Presidente Electo, Andrés Manuel López Obrador, se está construyendo sobre terreno fangoso de lago Nabor Carrillo. Afirmación que la semana pasada desmintió el actual presidente municipal de Texcoco.

Gerardo Ruiz Esparza, actual secretario de Comunicaciones y Transporte, informó el pasado jueves 19 de abril  que un grupo de expertos de la SCT se reunió Andrés Manuel López Obrador desde los primeros meses de 2017. A estas reuniones acudieron expertos internacionales y de esas reuniones sa concluyó que la propuesta de tener un aeropuerto en la Base Militar de Santa Lucía era inviable. A estos encuentros asistió la designada como próxima secretaria de Energía, Rocío Nahle. También estuvieron representantes de la Asociación  de Transporte Aéreo Internacional  de la Organización de Aviación  Civil Internacional (OASI), También ingenieros de la Universidad Autónoma de Chapingo, directivos de varias aerolíneas nacionales e internacionales, así como autoridades del municipio de Texcoco. Sólo faltaron a estas reuniones representantes de la sociedad civil que viven alrededor de la magna obra. NI en cuenta se les tomó, no había necesidad pensaron los asistentes a esas reuniones. Y son precisamente esos ciudadanos excluidos los que ahora se manifiestan en contra de la construcción del NAICM.

Se dice que será en 538 municipios del país, en la actualidad son 2,457 en donde se lleve a cabo la consulta popular para saber si están de acuerdo o no con la construcción del NAICM. No obstant3e que en los dos últimos dos meses los medios de comunicación nacionales, impresos y electrónicos, han tenido como tema principal la construcción del NAICM estoy seguro que muchos, si no es que la mayoría, de quienes habitan en esos 538 municipios, carecen de información adecuada sobre lo que significa la próxima consulta popular. Vamos, muchos de ellos ni siquiera conocen del monto de la obra, se habla de alrededor de 180  mil millones de pesos. Algunos de los que serán consultados ni siquiera tienen idea de lo que es esta cantidad, de la que podrían perderse cerca de 100 mil millones de pesos si no se continúa con la obra.

Estamos a escasos  quince días de la consulta popular y es la hora en que no sabemos ni siquiera las preguntas que se harán en ella.

¿Se les habrá informado a los presuntos consultados los beneficios que traerá para el estudiantado, para los habitantes, para el medio ambiente la desaparición del actual aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, donde se ha dicho se construirán universidades, tecnológicos, canchas deportivas, alameda, etc.?

Continuará.

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