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lunes, 1 de octubre de 2018

Cañazos / Hace 50 años cambió México

Arturo Bárcena Bazán

El movimiento estudiantil iniciado en julio de 1968 me sorprendió en los dos frentes: en ese año era miembro de la Facultad de Derecho de la UNAM y cumplía mi cuarto año como cooperativista del diario Excélsior –en el duré 30 años hasta que me pensione- que dirigía don Julio Scherer García  desde el primero de septiembre, es decir, tomó posesión 31 días antes de la matanza de Tlaltelolco, día en que lo vi recorrer las instalaciones de Excélsior meseándose los cabellos, todavía negros, diciendo textualmente:”no puede ser lo que está pasando, no puede ser. Tenemos una gran responsabilidad para dar la información”.

Durante los hechos de Tlaltelolco, Oscar González, reportero gráfico del periódico, había sido lesionado en la espalda por la bayoneta de un soldado en Santiago Tlaltelolco. Emilio Viale cubría los acontecimientos. Días antes, semanas, meses antes, los reporteros Jaime Reyes Estrada y Víctor Payán cubrían las asambleas estudiantiles dentro de la Universidad. Ellos encabezaron la manifestación  con el rector Javier Barros Sierra. Eran respetados por los estudiantes, recuerdo que en esas manifestación al pasar frente al edificio de Excélsior, en Reforma 18, se unieron a los gritos estudiantiles de “Prensa Vendida”  y eso que el diario era el más respetado por su objetividad en la información de lo que ocurría. La mano de don Julio estaba firme en la información veraz.

Ese 1968 fue un año en que, recuerdo, hubo tres grandes movimientos estudiantiles y de la sociedad, comenzando por la Primavera de Praga, que se inicia el 5 de enero de 1968, movimiento que buscaba darle al socialismo “un rostro humano”. Le siguió El Mayo Francés, movimiento estudiantil de protesta por la falta de apoyo a las escuelas públicas, que derivó en exigencias de igualdad en la distribución de la riqueza y mayor empleo para los jóvenes; obreros e intelectuales se sumaron a las protestas estudiantiles, igual que como ocurrió en México, donde los estudiantes de todos los niveles y de todas las escuelas de Educación Superior, UNAM, IPN, Chapingo, contaron con el apoyo del rector de la UNAM, directores, catedráticos, obreros, intelectuales, familias, para protestar contra la violencia y falta de garantías atribuidas al gobierno federal, que encabezaba Gustavo Díaz Ordaz, el Ejército, cuyo titular era el general Marcelino García Barragán, con el jefe del Estado Mayor Presidencial, general Luis Gutiérrez Oropeza; Fernando Gutiérrez Barrios, titular de la Dirección Federal de Seguridad, del regente Alfonso Corona del Rosal y del secretario de Gobernación Luis Echeverría Álvarez.

Finalmente, el presidente Gustavo Díaz Ordaz, en su Informe del Primero de septiembre de 1969, se hizo único responsable de los hechos de un año antes y  Luis Echeverría resultó absuelto del juicio que se le siguió. Los demás involucrados, ya mencionados, no tuvieron ningún tipo de procesos, sí algunos señalamientos sobre su responsabilidad.

El 29 de agosto y el primero de septiembre de 1968 fueron días claves sobre lo que sucedería el 2 de octubre en Plaza de las Tres Culturas. A las cuatro de la mañana del 29 de agosto, en las inmediaciones de los edificios de las torres de Tlatelolco, 60 sujetos encapuchados dispararon con ametralladoras en contra del edificio de la Vocacional 7 del IPN y de la Prevocacional 4. Veinte tanques y 13 camiones con efectivos militares se plantaron frente al edificio politécnico e impidieron que los habitantes de la Unidad Tlaltelolco llevaran a cabo una manifestación en apoyo al movimiento estudiantil.

En su Informe del primero de septiembre de 1968 el Presidente Gustavo Díaz Ordaz, dijo textualmente:”Hemos sido tolerantes hasta excesos criticados, pero todo tiene un límite, no podemos permitir ya que se siga quebrantando irremisiblemente el orden jurídico”. Fue el informe en que anunciaba que estaba contemplada la participación activa, represiva, por parte de las fuerzas castrenses, tal como sucedió 31 días después.

Tomas de unidades politécnicas, destrozos a edificios estudiantiles, como fue el de la puerta de la Prepa 1 de la UNAM, toma de Ciudad Universitaria, represiones contra manifestantes, aprehensión de intelectuales y dirigentes estudiantiles,  izamiento de la bandera de huelga en el asta de el Zócalo,diálogos  frustrados entre las partes, la proximidad de los Juegos Olímpicos, todo ello contribuyó a la represión del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas de Santiago Tlaltelolco.

Todos estos hechos han sido recordados, narrados, por participantes activos en el movimiento estudiantil y analizados y comentados por destacados analistas políticos. Hay varios libros sobre los hechos ocurridos en esos tres  meses –julio, agosto, septiembre y primeros días de octubre- escritos por importantes intelectuales. Hay que leerlos para entender aún más lo que sucedió en aquel fatídico año de 1968, en que  despertó la sociedad mexicana, hechos que fueron las raíces de la libertad que existe actualmente para protestar contra lo que la sociedad considera actos nefastos o irregulares de los gobiernos en sus tres niveles. Fue el despertar del México adormecido por más de 50 años, desde la fundación del PRI, en 1929.

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