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lunes, 8 de octubre de 2018

Cañazos / Dos fórmulas panistas

Arturo Bárcena Bazán

El pasado lunes primero de octubre se cumplieron 29 años del trágico accidente ocurrido a la altura del kilómetro  158 de la carretera federal  Culiacán-Mazatlán, en que   el automóvil Rambler que conducía al sinaloense Manuel  de Jesús Clouthier del Rincón y a Javier Calvo se estrellaba contra un camión Torton, pereciendo los dos ocupantes del automóvil.

Le bastaron a “Maquío” sólo cinco años para convertirse en la tercia de los  últimos grandes líderes del panismo nacional.  Fue el 16 de noviembre de 1984, en Mérida, Yucatán, cuando Clouthier anunciaba su incorporación al PAN, en un mitin encabezado por Carlos Castillo Peraza quien aspiraba a la alcaldía de Mérida.

Precisamente Castillo Peraza y Clouthier, los dos finados, y Diego “EL Jefe” Diego Fernández de Cevallos , son la tercia de líderes panistas a que me referí en el párrafo anterior. Después de ellos vinieron varios Bravo Mena, Calderón Hinojosa, Espino Barrientos, Martínez, ahora moreno y próximo director del IMSS,  César Nava, Madero, Anaya, Zepeda, Torres Cofiño y ninguno ha podido ostentar el liderazgo que tuvieron en su momento Clouthier, Castillo Peraza o Fernández de Ceballos. Los zapatos de estos tres les quedaron demasiado grandes.

Más ahora, en que en las próximas semanas el PAN habrá de decidir quién será su próximo presidente nacional, si  es del grupo de los llamados “doctrinarios” encabezado por Manuel Gómez Morín Martínez del Río, nieto de uno de los fundadores del PAN en 1939, Manuel Gómez Morín o  el grupo “pragmático liberal”, con la fórmula Marko Cortés-Héctor Larios,  que sería el continuismo de los analistas.

El Partido Acción Nacional está resquebrajado, alejado de sus principios fundacionales. El grupo de gobernadores panistas un día está con Rafael Moreno Valle, a los pocos días se declaran partidarios de Héctor Larios, al siguiente día apoyan a Marko Cortés y uno que otro se muestra partidario  del nieto del fundador del partido. Dentro de este grupo de presuntos indecisos el que sigue tejiendo sumamente fino, siendo el poder tras el trono, es el ex gobernador de Morelos y miembro eterno del CEN panista, Marco Antonio Adame  Castillo, quien tendrá, seguramente, gran influencia para la designación del próximo presidente nacional del blanquiazul. Adame Castillo es un hombre que habla poco, pero cuando lo hace es enfático y productivo.

El michoacano Marko Cortés habla de “un proyecto en que quepamos todos  los que queremos lo mejor para Acción Nacional”, será para el partido o será para él y su grupo, tal y como lo hizo Ricardo Anaya en que primero fue él, después él y finalmente él. El resultado: la división y resquebrajamiento del PAN.

El otro aspirante al liderazgo nacional panista, Manuel Gómez Morín, ha afirmado que “la elección panista cuenta con dados cargados para favorecer a Marko Cortés, quien al igual que lo hizo Ricardo Anaya, está utilizando la estructura interna del para recabar apoyos para su persona”. El Partido pasa a un segundo término. Gómez Morín cuenta con el apoyo incondicional del ex gobernador de Baja California y aspirante en algún momento a la presidencia del PAN, Ernesto Ruffo Appel y de José Luis Espinosa Piña.

Total, no se ve cómo el PAN vuelva a tener el arraigo que tuvo en décadas pasadas y seguramente en las elecciones para gobernador del año próximo en varias entidades del país, su destino seré irremediablemente la derrota.

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