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martes, 4 de septiembre de 2018

Legislar con objetividad

Fernando Hernández Marquina

Con la instalación de la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión, se reconfiguró la política de las bancadas, derivado del hartazgo antisistema que provocó la construcción de un nuevo poder absoluto conformado por los partidos Morena, del Trabajo y Encuentro Social, que cuentan con la mayor cantidad de curules y escaños en ambas cámaras. Los partidos que postularon al Presidente Electo expusieron su recién adquirido músculo y demostraron que difícilmente habrá contrapesos, si bien posteriormente matizaron esa postura en sus discursos y aseguraron que legislarán de manera individual, soberana, justa, sin aplicar la famosa “aplanadora”, buscando el bien de los mexicanos.

Dicha promesa suma una nueva responsabilidad de grandes dimensiones a las que, por ley, adquirieron los diputados y senadores de Morena, PES y PT al rendir protesta de sus cargos.  El primer día de sesiones estuvo marcado por las arengas tan comunes desde su lugar en la oposición, aunque esta vez desde la comodidad otorgada por el hecho de ser mayoría. Lo que todavía hoy es júbilo y festejos para el partido que gobernará el país a partir del 1º de diciembre y sus aliados, podría convertirse en un dolor de cabeza si no cumplieran con los muchos compromisos y responsabilidades que, como grupo político, adquirieron de la mano de su candidato cuando éste fue electo.

Son muchas las expectativas: combatir la inseguridad, la pobreza, erradicar la corrupción, gobernar con austeridad. El Presidente Electo y su entonces equipo de campaña orientaron cada propuesta hacia la ciudadanía, para brindar un sentido de equidad y justicia en los votantes; en otras palabras, para que se sintieran representados en sus intereses y relación con los tres niveles de gobierno.

Si bien el planteamiento para dichas decisiones parte de necesidades reales y muy específicas de la población, existe recelo hacia los alcances del próximo gobierno para atenderlas de manera puntual, de cumplir cada compromiso y cada promesa, y lograr en tan poco tiempo los resultados que esperan los ciudadanos.

Con el control del PEF y un Congreso que, pese a las aseveraciones de imparcialidad y soberanía, ya se puede sospechar a modo del Presidente Electo, los pretextos que se pudieran esgrimir para no entregar los resultados deseados se antojan flojos e increíbles. Hoy, en esa ´Hora Cero´ que anunció Porfirio Muñoz Ledo, tienen todas las herramientas para comenzar, sí, una transformación de acuerdo con sus creencias y su ideología política; faltaría ver qué tan benéfica sería para la Nación.

¿Qué viene desde el Congreso para los próximos años? ¿Legisladores soberanos o en acompañamiento del gobierno? ¿Leyes fundamentadas para atacar los problemas del país o legislación light para dar resultados efectistas que mantengan a los ciudadanos tranquilos?

Lo dijo el propio Muñoz Ledo: la tarea que les aguarda es inmensa. Esperemos que los nuevos legisladores conformen un Congreso a la altura de nuestras necesidades, soberano, crítico e independiente, más allá de promesas vacías. A nosotros, como ciudadanos, nos corresponde ser un factor de contrapeso y participar con un Debate Puntual que nos acerque a las respuestas que nos lleven a ser un mejor país cada día.

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