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lunes, 17 de septiembre de 2018

Enfoque Global / La primer gran batalla contra la corrupción de la Dra. Sandoval

José Luis Ortiz Santillán

Extirpar la corrupción no será fácil para en nuevo gobierno en México. La Dra. Irma Eréndira Sandoval tiene un enorme reto en su vida profesional y política, dar la “primer gran batalla a la corrupción en México”, para lo cual será necesario trascender más allá de los órganos internos interno de control (OIC) dentro de las instituciones del gobierno federal y rediseñar la Secretaría de la Función Pública (SFP), reorientar su trabajo y redefinir sus funciones; poner punto final a los grupos de poder dentro de las instituciones del gobierno y de la propia secretaría que encabezará desde el 1 de diciembre.

A diferencia del inicio de este sexenio con el que termina, el cual puso a la SFP en una situación de indefinición por su probable desaparición entonces y generó incertidumbre entre su personal; al iniciar este sexenio la Dra. Sandoval tiene absoluta claridad sobre el resto que ha asumido y los medios de que podrá disponer para extirpar la corrupción dentro del gobierno federal y en los Estados, eje principal de la campaña del presidente electo el 1 de julio pasado; usará la tecología para cambaturla, pero sobre todo su determinación y conducta intachable.

La corrupción ha sido un cáncer que se ha instalado en el país desde hace décadas y muchos hemos llegado a pensar que extirparla sólo es posible refundando todas las instituciones del Estado, como sucede despues de una guerera civil. La corrupción tiene diversas formas y va desde la malversación del erario público hasta el lavado de dinero, la cual ha permitido que muchos políticos surgidos de la nada amasen cuantiosas fortunas injustificables.

La corrupción ha permitido que mientras en el país los pobres superen los más de 55 millones, surjan nuevos ricos. La corrupción ha hecho posible que funcionarios públicos que llevaban una vida modesta en el pasado, viviendo en un barrio popular de la ciudad de México y usando el transporte público; después de asumir un cargo en el gobierno, pasen a vivir en San Ángel, a Santa Fe o algún nuevo Club de Golf; y no sólo tengan una lujosa camioneta cuatro por cuatro, sino una colección de autos deportivos; que dejen de jugar futbol para incursionar en el golf; y por supuesto, dejando sus viajes de vacaciones a Acapulco para ahora salir a Paris, Miami, Egipto, China o Nueva Zelanda.

Sin duda alguna, la corrupción es mala para todos y México no podrá prosperar mientras siga siendo un modo de vida. El crecimiento de la economía, la creación de empleo y el incremento de los ingresos de los hogares, el aumento de la demanda global producto de la prosperidad, jamás será posible viviendo bajo la sombra de la corrupción; pero para acabar con ella hace falta algo más que austeridad repúblicana y sí mucha determinación para lograralo.

La corrupción durante años ha hecho que los mexicanos perdamos la confianza en el ejército, en la policía, en las instituciones del Estado y en las instituciones que imparten la justicia en el país. Si bien es cierto que en las recientes elecciones el Instituto Nacional Electoral (INE) recuperó la confianza de los ciudadanos, también estuvo marcado por la duda y el recelo de la población, debido a los niveles de corrupción en México, la compra de votos, reparticón de despensas y otras formas de coptación del voto por los partidos.

Los esfuerzos por erradicar la corrupción en todo el mundo se han multiplicado sin éxito. A pesar de los esfuerzos contra la corrupción en todo el planea, la mayoría de los países han avanzado poco para neutralizarla; algunos casos como los de Dinamarca, Nueva Zelanda, Finlandia, Noruega o Suecia se suiguen estudiando para buscar los medios para hacerlo. En México se han venido haciendo esfuerzos para hacer del control interno institucional un instrumento que pueda neutralizar la corrupción desde 2006, pero sin éxito; México en 2017 ocapaba el lugar 135 en el ranking mundial de trasnparencia internacional, lejos de Uruguay que es menos corrupto en América Latina y se ubicada en la posción 23.

El control interno institucional se ha vuelto un procedimiento burocrático más, que se ha sumado a la carga de trabajo de las instituciones del gobierno federal y de los Estados; en el cual todos hacen el esfuerzo por cumplir con las indicaciones de la SFP, pero sin que sus programas de control interno o de control de riesgos sirvan realmente para mejorar el trabajo o reducir los riesgos de corrupción en las instituciones. Ello implica, rediseñar las tradiciones preguntas de los diagnósticos y repensar los programas, los cuales no pueden funcionar correctamente al margen de la planeación institucional o bajo su ausencia y compromiso de todos.

Ahora el nuevo gobierno entrante tiene la presión de la sociedad civil por sus promesas, estará sometido al escrutinio por los avances para ganarle la guerra a la corrupción. No será facial para la Dra. Sandoval enfrentar esta lucha sin echar mano, no sólo de la tecnología de punta, sino de los mejores hombres y mujeres de México, incorruptibles y puestos a prueba, de su lealtad y de su compromiso para asumir esta guerra, en una revolución ética y de principios; la cual tendrá en la oposición el descredito diario y el cuestionamiento a su trabajo.

No obstante, en esta lucha contra la corrupción y al inaugurar un nuevo gobierno en México, las organizaciones de la sociedad civil tiene la oportunidad de ganarse un espacio para influir en las políticas públicas. Un gobierno surgido del descontento popular tiene la responsabilidad de hacer de él, un gobierno participativo, un gobierno incluyente para que la sociedad civil, por vez primera, se sume al ejercicio del gobierno y a esta lucha contra la corrupción.

Para lo cual, habrá que desaparecer los obstáculos burocráticos del gobierno para ganar esta batalla; facilitar la trasparencia financiera y gobernar con la sociedad, con el objetivo de poner fin a la malversación de dinero público y frenar el lavado de dinero; hacer del gobierno electrónico el medio para que la sociedad conozca hacia dónde va el dinero del presupuesto del Estado y quienes reciben el dinero de los apoyos públicos y fideicomisos; poner en línea el presupuesto, a disposición de los ciudadanos, para que valoren su ejecución y destino trimestralmente.

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