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viernes, 7 de septiembre de 2018

Con Valor y Con Verdad / Transición tersa y pacífica

Gustavo Rentería*

Los catastrofistas fracasaron: ni el dólar cuesta 50 pesos, ni nos convertimos en la Venezuela del norte, ni hubo muertos, y ni nadie se fue a vivir a Miami.

Sí, fracasaron todos aquellos que les da grima al ver al “naco”, “viejo”, “tonto”, “comunista”, “porro” y “dictador” de López Obrador.

Efectivamente durante estos casi 20 años de campaña, utilizó adjetivos, motes y palabras domingueras: chachalaca, palero, matraqueo, mafioso, pirrurris, siniestro, pelele, rufián, represor, pillo, maleant, hampón, ladrón, canallín, señoritingo, salinista, simulador, traficante de influencias, entre otras muchas.

Esos conceptos fueron chile piquín en la herida para los que no votaron por él, pero eran gasolina para esos 30 millones de mexicanos que dijeron ya basta al abuso del poder, la frivolidad, y el saqueo.

Pero la campaña ya quedó atrás. El próximo 1 de diciembre rendirá protesta y, como sucede en las democracias de todo el mundo, unos estarán felices y otros enojados.

Por lo pronto vemos  -también contra todos los pronósticos- que se está llevando a cabo una transición tersa, pacífica y ordenada. Ya hubo una serie de encuentros entre el Presidente Peña Nieto y el Presidente Electo, Andrés Manuel López Obrador, y en prácticamente en todas las secretarías de estado, los titulares han recibido a sus virtuales sucesores.

Hace unas horas, Luis Videgaray Caso y el próximo canciller, Marcelo Ebrard Casaubón, hicieron una revisión del funcionamiento de la dependencia y de nuestras representaciones diplomáticas en todo el mundo.

Fue ya la segunda reunión, en el piso 22 del edificio Tlaltelolco, sobre avenida Juárez, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

No fue una reunión más. Videgaray fue y es el hombre más cercano al titular del Ejecutivo Federal saliente y el ex jefe de Gobierno, es un gran aliado del tabasqueño, y ambos se sienten traicionados por el ahora senador de la República, Miguel Ángel Mancera. Fue pues, una reunión histórica de los vicepresidentes.

Así las cosas: unos con urticaria porque preside los trabajos del Senado de la República, el muy brillante Martí Batres Guadarrama, y otros, felices porque va en serio el asunto de la austeridad y la cuarta transformación de la vida pública del país. Ese fue el mensaje expresado en las urnas.

* Periodista, editor y radiodifusor.

@GustavoRenteria
www.GustavoRenteria.mx

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