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martes, 10 de julio de 2018

Para México, un gobierno de profesionales que apuesten por la unidad

Fernando Hernández Marquina
@fhmarquina

México vivió una jornada ejemplar el pasado primero de julio. Tal y como lo compartí en muchas de mis columnas anteriores, los ciudadanos teníamos una responsabilidad con nuestro país y, afortunadamente, se cumplió con ella superando las expectativas. Me llenó de emoción ver las casillas repletas de ciudadanos que atendieron su cita con la democracia, y a todos los representantes de las casillas instaladas, nuestros vecinos, familiares y amigos, todos atentos, cuidando nuestro sufragio.

El resultado, para muchos esperado y para otros impactante, nos deja ver el descontento social frente a la presente administración y en particular con un partido político. Coincido con muchos de los puntos de crítica de la ciudadanía, sin embargo, hay dos temas que, me parece, están siendo ignorados en los nuevos debates ciudadanos, y me gustaría profundizar sobre ambos en este texto.

El primero es la gran polarización que vive nuestra sociedad. Lamentablemente, el candidato electo realizó, durante mas de 15 años, una campaña de división entre distintos sectores sociales, generando encono e inconformidad al alentar ideas de separación de clases. No obstante, tan pronto terminó la elección, salió frente a la ciudadanía y los medios a pedir unidad nacional y el respaldo a su proyecto de nación, tratando de borrar de un plumazo toda la división que generó en campaña.

Quien para estas horas ya será oficialmente presidente electo, contará con una mayoría en las cámaras, gubernaturas y congresos locales, por lo que será pequeña la resistencia para encontrar consenso y respaldo hacia sus propuestas de modificación de leyes, aunque sí existirá la necesidad de negociar sus políticas con otros partidos para lograr la mayoría en caso de querer modificar la Constitución.

Deseo de corazón, y por el bien de México, que el presidente electo sea congruente y cumpla todo lo ofrecido a los más de treinta millones de mexicanos que votaron por él y los más de 90 millones de mexicanos que también gobernará. Debe entender que la polarización que antes fue palanca para empujar sus ambiciones hoy puede ser la misma que frene el avance de su proyecto, por lo que el llamado a la unidad de TODOS los mexicanos debe ser sincero e incluyente.

El segundo tema que quiero comentar es la importancia de defender la labor de los servidores públicos. Los ciudadanos critican y denigran esta labor, muchas veces desconociendo por completo lo delicado de las funciones y los sacrificios que conlleva. Por ejemplo, pocos conocen el desgaste, dedicación o grado de responsabilidad que implica una sola decisión de las muchas que se tienen que tomar día a día en una oficina gubernamental, el tiempo que se le dedica al diseño, implementación y evaluación de una política pública o, en su defecto, al cuidado que se debe de tener en un proceso administrativo. Todo lo anterior es de suma importancia porque impacta en el proyecto de nación que se traza con el único objetivo de lograr un mejor país para todos los mexicanos.

Por supuesto, no son sólo los ciudadanos quienes dañan la imagen de esta labor. Es por demás sabido que hay servidores públicos que, con sus actos, afectan la imagen de un servicio público que, en su mayoría, está entregado al trabajo por México. También hay muchos funcionarios que, por razones ajenas a lo profesional, a veces por intereses personales o políticos, se dedican a hablar mal de la administración para la que trabajan y hasta de sus compañeros, sembrando dudas e incertidumbre entre los amigos o familiares que los escuchan, ya que, sin lugar a dudas, cada servidor público es referente directo del quehacer administrativo gubernamental. Hay muchos ejemplos sobre esto: funcionarios que tienen un trabajo gracias a una reforma constitucional, pero se encargan de hablar mal de la propia reforma; funcionarios que por no estar de acuerdo con un punto de vista automáticamente desacreditan la labor de algún compañero; personas que crecen profesionalmente en una administración y, al finalizar ésta, se dedican a echar tierra sobre sus compañeros para buscar acomodo en el siguiente gobierno…

Lo que les puede compartir con mucho orgullo es que conozco a muchos, muchísimos servidores públicos impecables, trabajadores, dispuestos a sacrificar una tarde en familia, que no les importa trabajar más de 15 horas diarias, postergar sus vacaciones, que están dispuestos a trabajar sábados y domingos, todo por el hecho de cumplir con su deber; a personas que -por un sueldo que en la iniciativa privada se pagaría al doble o al triple- cumplen cabalmente sus funciones con el único objetivo de dejar un mejor México del que encontraron. A todos ellos les digo que tienen mi mayor reconocimiento.

Cada seis años, los servidores públicos viven con la incertidumbre de la transición. Superadas las elecciones, lo que viene es el inicio del cambio de administración, pero lo más triste es que muchos servidores se enfrentarán con la desacreditación social a su trabajo, la gran mayoría de las veces por culpa de personas o acciones completamente ajenas a ellos. Insisto que esto debe cambiar. Los servidores públicos deben sentir mucho orgullo por haber sido parte de una administración, de un equipo de trabajo y de un proyecto de nación; deben tener la frente muy en alto y contarles a sus hijos lo increíble de la labor que realizan o realizaron. Tengo la certeza de que toda administración requiere de conformar equipos con personas con gran experiencia en el sector, inteligentes, talentosos y dedicados. Esperemos que este gobierno también comparta esta idea.

A los ciudadanos, los invito a realizar un Debate Puntual para reconocer el quehacer público, a no criticar sin conocer a fondo del tema, a no hablar mal de algo que se desconoce, y a no creer todo lo que leen y escuchan en foros y en las redes sociales. Todos somos una pequeña parte de este gran rompecabezas que se llama sociedad, y juntos, unidos y con respeto podemos lograr más que dividiendo y polarizando. Ojalá quienes encabecen esta nueva administración y nuevo modelo de gobierno entiendan la importancia que representa este reto, y ayuden a que el enorme trabajo que realiza la estructura federal, compuesta de poco mas de dos millones de empleados en todo el país, sea de nuevo motivo de orgullo para los mexicanos.

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