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martes, 17 de julio de 2018

Metrópoli Central / Hacia la votación electrónica

Mtro. Fernando Díaz Naranjo
Analista político
@fdodiaznaranjo
diaznaranjo.fernando@gmail.com

Una vez que concluya el proceso electoral existen muchos temas que el Legislativo en su oportunidad, deberá analizar con todo detenimiento. Uno de esos rubros lo es sin duda, la simplificación de diversos procedimientos que se han vuelto muy tortuosos lo que necesitará cambios en la normatividad electoral.  Me explico.

La forma en que se llevan a cabo las elecciones en nuestro país resulta, por demás, costosa y compleja.  Si pensamos tan sólo en el número de boletas que se imprimen podremos darnos cuenta de las toneladas de papel que esto significa.  Por ejemplo, en la Ciudad de México, fue necesario imprimir, por cada ciudadano, boletas para la elección federal de presidente de la República, otra para la elección de senadores y otra para la elección de diputados federales.  Pero como hubo elecciones locales concurrentes, a cada elector, le fueron entregadas, además, boletas para la elección de Jefe de Gobierno, de alcaldes y de diputados locales al Congreso de nuestra Ciudad Capital.  Esto significa que cada ciudadano contó con seis boletas electorales el día de la jornada electoral.

En la capital del país, de acuerdo con datos públicos del INE, hay más de 7 millones 600 mil ciudadanos inscritos en la lista nominal, lo que significa que, con un cálculo aproximado, debieron imprimirse casi 46 millones de boletas electorales.  Y no hagamos números en el resto del país en donde, además de la elección federal, en 30 de las 32 entidades federativas hubo elecciones locales.

Es tiempo que, en la agenda tanto de los legisladores como de los organismos electorales, el tema de la votación electrónica se haga realidad y sea punta de lanza en la modernización de procesos y, más aún, en un ahorro de recursos en un mediano plazo.

De entrada, hay que decir que, en diversos estados de la República de donde destacan Coahuila, Jalisco y la Ciudad de México la urna electrónica ha sido utilizada inclusive de forma vinculante en las elecciones constitucionales.  Además, en otras entidades federativas se han hecho ejercicios piloto para su eventual utilización.

A nivel mundial varios países han utilizado el voto electrónico como Estonia, La India, Brasil y Venezuela en la totalidad de su territorio y otros países como Argentina, Canadá, Estados Unidos, Francia o Perú, por mencionar algunos, lo han implementado en algunas regiones.

Entre las principales aportaciones que traería consigo la utilización de urnas o tabletas electrónicas, entre otras, encontramos las siguientes:

Se generaría un ahorro muy importante de papel, ya que las mismas sustituirían la utilización de boletas tradicionales.
El flujo de votación sería más fácil y ágil.
Al igual que las boletas tradicionales, la boleta electrónica podría contar con una mascarilla braille para la atención del voto de este importante segmento de la población.
Se podría implementar la fotografía de las y los candidatos en las pantallas electrónicas.
Las urnas electrónicas podrían operar con baterías de larga duración independientes de la energía eléctrica, al igual que lo hacen las computadoras portátiles.
Podría analizarse la posibilidad de que no sean tantos funcionarios de casilla los que operen la urna electrónica.
Las urnas electrónicas podrían ser utilizadas no sólo para los procesos electorales tanto federales como locales, sino también para ejercicios de participación ciudadana y de educación cívica en instituciones escolares.

Pero independientemente de lo señalado anteriormente, una de las grandes aportaciones que tendría la implementación de las urnas electrónicas, lo constituiría la innecesario la utilización de los Programas de Resultados Preliminares, ya que las urnas electrónicas llevarían a cabo, en cuestión de segundos, prácticamente el cómputo de la elección.  Esto terminaría con el tortuoso trabajo de los funcionarios de casilla que se ha vuelto tan complejo sobre todo por las fórmulas y combinaciones de posibilidades que se dan con motivo de coaliciones o candidaturas comunes (según la legislación electoral) y candidaturas independientes.

Por supuesto, la ruta que llegue a determinarse deberá contar con la participación de instituciones académicas, organismos de la sociedad y la práctica de las auditorías que se estimen necesarias, así como transparentando cada uno de los acuerdos y avances que en la materia se establezcan.

También, la agenda legislativa deberá considerar la votación por internet de la que hablaremos en otra oportunidad.  ¡¡¡Nos leemos una semana!!!

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