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lunes, 2 de julio de 2018

Enfoque Global / Elecciones 2018: La hora México

José Luis Ortiz Santillán

"Nosotras las viejitas democráticas
ni huesos conseguimos para el caldo
pero como escuchamos Radio Carve
nosotras le tenemos miedo al cambio.

Esa pensión que nos brinda el gobierno
no alcanza en realidad para un carajo
...
Si el comunismo nos quita la tierra
será la que se junta en los zapatos
pero como escuchamos Radio Carve
nosotras le tenemos miedo al cambio".

BENEDETTI, MARIO

Luego de las elecciones presidenciales en México, el presidente electo ha tratado en sus discursos de hacer frente a la incertidumbre. El presidente electo del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y de la “Coalición Juntos Haremos Historia”, Andrés Manuel López Obrador, con más del 53.4% de los votos, ha superado largamente a sus dos más serios competidores, al candidato del PAN, Ricardo Anaya, que ha logrado alrededor del 22.5% de los votos y al candidato del PRI, José Antonio Meade, que sólo ha podido obtener cerca del 15.95% de las preferencias de los electores; con ello, el candidato de MORENA habría obtenido la mayoría de los votos y, si se hubieran unido PRI y PAN, solo habrían podido aspirar al 38.45% de la votación, 14.95% menos.

Se trata de una victoria aplastante e incontestable del candidato de MORENA. Así, se pone fin a décadas del control del gobierno por el PRI y el PAN, los cuales enfrentan una crisis que los llevará a redibujarse para sobrevivir a los cambios y al repudio de los electores; se trata de una crisis general de la clase política nacional, de los partidos tradicionales, los cuales se encuentran controlados por las cúpulas de los dirigentes y se han separado de su militancia, que se ha adherido a MORENA o ha preferido irse a casa.

Se trata de una votación histórica en México y de un hecho inédito en la vida política nacional. Por primera vez, después de Lázaro Cárdenas, quien fundó al PRI, un candidato nacionalista, Andrés Manuel López Obrador, disidente de ese partido, que ha sido calificado de “izquierdista” ha llegado al poder a sus 64 años este domingo. En realidad se trata de un hombre antisistema, de un anti-establishment, que ha jurado poner fin a la corrupción y gobernar para el pueblo, que ha jurado no traicionar a quienes han confiado en él.

Pero pese a que López Obrador ha tratado de dar certeza y salirle al paso a los comentarios tendenciosos que lo comparan con Hugo Chávez o Nicolás Maduro, acusándolo que llevará al país al desfiladero como Venezuela ahora, los comentarios en su contra parecen no terminar. Algunos analistas de TELEVISA, declarados neoliberales abiertamente, lo han acusado de no hacer referencia al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en sus primeros discursos, obviando que la continuidad del Tratado depende solamente de la voluntad política del presidente estadounidense Donald Trump y no de México, quien al felicitarlo le expresó que está ansioso por trabajar con él.

El presidente electo tiene claro que no se trata sólo de ganar el poder, sino saber qué hacer al siguiente día. Por esa razón, al iniciar su campaña a la presidencia presentó su gabinete y sabe que hay millones de hombres y mujeres preparados, y con experiencia, que desean contribuir a la transformación del país, listos para asumir los retos del la refundación de las instituciones públicas del país; haciendo a un lado a los inexpertos y a las ocurrencias.

Recordemos que el presidente electo de México desde que inició su campaña dio a conocer a su gabinete, algo inédito en el país. Precisamente, en su discurso para festejar su triunfo en el Zócalo, señaló que pese a que oficialmente asumirá el cargo el 1 de diciembre, desde este 2 de julio iniciará a trabajar con su equipo en la transición, nombrado a las personas que atenderán cada uno de los temas más relevantes en materia de política exterior e interna, así como económica; entre ellos la negociación del TLCAN.

Por ahora, lo más relevante es cumplir sus promesas de campaña, una campaña por todo el país que ha abarcado varios años. Entre esas promesas, sacar a México de la espiral de la violencia en que ha caído gracias al narcotráfico y el crimen organizado, pero sobre todo, poner fin a la corrupción, en su opinión, culpable del empobrecimiento de más de 55 millones de mexicanos; por ello, sus primeras medidas al asumir la presidencia serán duplicar el salario mínimo, las pensiones, otorgar becas a casi 3 millones de jóvenes, vender la flota de aviones y helicópteros utilizados por funcionarios del gobierno federal.

Precisamente, esas propuestas han sido objeto de criticas, debido al cuestionamiento sobre la fuente de los recursos para financiar el gasto. No obstante, en México existe un derroche de recursos en el gobierno federal, no solo se trata de aviones y helicópteros, sino de camionetas y autos, de guardaespaldas de funcionarios, esposas e hijos, todo lo cual suma millones de pesos derrochados anualmente, además de la corrupción que tiene diferentes formas.

Sin embargo, cambiar a México y desterrar la corrupción requerirá más de un mandato presidencial. No hay que olvidar la lucha contra el crimen organizado iniciada por el presidente Vicente Fox en el 2001, la cual continuó el presidente Felipe Calderón y, hasta hoy, no ha podido erradicarse. La lucha contra la corrupción y la pobreza requerirán de años de esfuerzo y voluntad política para extirparla del país.

Pero el presidente electo y su movimiento no estarán solos en ese empeño, la coalición “Juntos Haremos Historia”, ha obtenido una victoria aplastante en todos los frentes, por lo que tendrá mayoría en el Congreso para impulsar las reformas necesarias para iniciar la transformación de México; de tal modo que el PRI y el PAN, tendrán que acostumbrarse a la cohabitación en la minoría.

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