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lunes, 2 de julio de 2018

Metrópoli Central / El reconocimiento público de Anaya y Meade

Mtro. Fernando Díaz Naranjo
Analista político
@fdodiaznaranjo

Finalmente llegó la elección más grande de la historia de nuestro país en la que se renovó el Ejecutivo federal, así como la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados y a nivel local, hubo elecciones locales de manera concurrente en 30 de las 32 entidades federativas.

Más de 18 mil cargos en disputa en una contienda electoral que, preliminarmente, se presume alrededor del 70% de participación ciudadana en las más de 157 mil casillas que se instalaron a lo largo y ancho del país para recibir la votación tanto federal como local de los ciudadanos que participaron activamente en esta histórica elección.

Es de reconocer la labor de aproximadamente 1 millón 400 mil electores que hicieron una gran labor en una jornada electoral que, en algunos casos, se extendió hasta las primeras horas de la madrugada del lunes.

Entre las muchas lecturas que nos deja esta elección, quiero referirme a la elección presidencial.

El primer dato que conocimos todos los ciudadanos fue el que se difundió en diversos medios de comunicación de la medición de la prestigiada empresa Consulta Mitosfky.  Estos resultados arrojaron que López Obrador obtendría un máximo de votación alrededor del 49% por un 43% como mínimo; Ricardo Anaya obtendría un 27% como máximo y un 22% como mínimo; José Antonio Meade tendría un máximo de 27% por un mínimo de 23%, y Jaime Rodríguez “El Bronco” obtendría un 5% como máximo y un 3% como mínimo.

Estos datos condujeron a dos sucesos inesperados.  Primero, el reconocimiento muy profesional, a temprana hora, de José Antonio Meade señalando que aceptaba que los datos no le favorecían y que felicitaba a López Obrador deseándole mucha suerte.  Meade destaco la solidez de la economía y agradeció a su familia y equipo de trabajo que lo haya acompañado en esa encomienda.  Loable sin duda la posición de Meade, buen candidato, pero para mala fortuna de él con la peor marca.

Por su parte Ricardo Anaya también hizo lo propio, reconoció el triunfo de López obrador, agradeció la confianza de la gente que votó por él y de los partidos que con el “Frente” encararon esta elección presidencial.  Asimismo, hizo énfasis en la guerra sucia emprendida, a su decir, por el Gobierno Federal para buscar desacreditar su candidatura con el uso de instituciones del Estado mexicano.

Es de hacer notar que este par de pronunciamientos llegaron inclusive antes de la aparición del consejero presidente del INE, Lorenzo Córdoba Vianelo, lo que habla de la estatura de ambos competidores electorales.

La enseñanza que hasta el momento nos deja preliminarmente al menos la elección presidencial, es una importante madurez política de los actores políticos que participaron en la contienda electoral, a la que se sumaron otras prominentes figuras políticas tanto nacionales como internacionales que felicitaron a López Obrador por su triunfo en las urnas.

Por supuesto que este proceso electoral, el tercero en que participa López Obrador, deberá de dejarle varias lecciones, entre las que destaco que al final, gracias justamente a las instituciones democráticas del Estado mexicano, es posible arribar a resultados como el obtenido por él que no son más que el reflejo de la voluntad mayoritaria de los electores.

Ahora, López Obrador tendrá la gran encomienda, la de cumplir con todas y cada una de las promesas, proyectos y planteamientos realizados a lo largo de su campaña, conformar un gabinete profesional.

Asimismo, se vislumbra que Morena obtendría importantes posiciones tanto en la Cámara de Senadores como en la de Diputados, lo que le podría permitir caminar hacia más firmemente con sus proyectos.  Le deseamos mucha suerte, México necesita un cambio, lo reclama y lo exige.

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