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martes, 17 de julio de 2018

Enfoque Global / Más que promesas, comenzar a hacer historia

José Luis Ortiz Santillán

El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, tiene un arduo trabajo por hacer, cumplir sus promesas de campaña a los ciudadanos que lo eligieron y evitar su decepción. Están en marcha las reformas legislativas que podrán iniciar la transformación del país, las cuales podrán ser aprobadas por un Congreso donde contará con la mayoría en ambas cámaras para hacerlo; por lo que cumplir con sus propuestas y, sus propios sueños, para transformar a México y hacer historia no deberá ser un problema.

Todas las propuestas del presidente electo son importantes para iniciar los cambios políticos y económicos que requiere el país, pero no son todas. El presidente electo desea realizar una consulta popular vinculante para revocar el mandato presidencial, pero no debe dejar de lado la necesidad de realizar una segunda vuelta en las elecciones presidenciales y para gobernadores, a fin de evitar conflictos poselectorales y hacer que el candidato electo tenga legitimidad frente a los ciudadanos, al contar con la mayoría de los votos en su elección.

Por otra parte, la reforma electoral de López Portillo en los años setenta tenía por delante un país y la necesidad de sacar de la clandestinidad al Partido Comunista de México (PCM) y la izquierda que vivía en la clandestinidad. Bajo esa óptica surgieron los diputados y senadores plurinominales, para darles a las minorías un espacio; pero el mundo ha cambiado en las últimas 5 décadas y el sistema político mexicano requiere cambios, no sólo la reelección de legisladores y presidentes municipales, que le dio a la clase política la reforma electoral del presidente Enrique Peña Nieto.

Después de décadas de vivir bajo ese esquema electoral, los legisladores plurinominales, los de partido, que llegan al Congreso de acuerdo a su lugar en las listas y sin campaña electoral frente a los ciudadanos, sin que puedan sancionarlos con su voto, se han vuelto una enorme carga económica para el presupuesto; de aquí que su eliminación puede liberar recursos financieros que requieren los más de 55 millones de pobres del país y agilizar los trabajos en el Congreso, llevando a éste a los legisladores que ganan en la competencia electoral su derecho a representar a los ciudadanos y a sus Estados.

En Bolivia, el presidente Evo Morales les ha devuelta la dignidad a sus ciudadanos haciendo del derecho al agua, a la educación y a la salud, parte de los derechos humanos. Hoy es necesario actualizar la democracia en México y no sólo reformar el Artículo 3 constitucional para garantizar el derecho a la educación superior de manera gratuita para todos los mexicanos; para que como señaló el próximo mandatario del país, la educación no sea más un privilegio sino un derecho de todos los que hemos nacido en el territorio nacional.

En este tema es importante dejar claro algunas cosas. Primero que la “reforma educativa” aprobada al iniciar el sexenio actual, no fue tal; ésta fue realmente una reforma laborar destinada a deshacerse de algunos dirigentes incomodos para el sistema y poner orden en un sistema de educación incontrolable, donde muchos profesores jamás impartieron clases y desempeñaban funciones políticas, pagadas con el presupuesto del SNTE. Segundo, que el país requiere de una verdadera reforma educativa, para hacer que los perfiles de los futuros profesionales sean los que requiere el aparato productivo del país, la nueva tecnología y la actual revolución industrial en el mundo.

Sin duda alguna, reformar la política de sueldos y salarios en el país es un punto relevante para todos. Primero, hacer que los salarios mínimos dejen de ser un techo como hasta ahora y ajustar los salarios a los de Estados Unidos, lo cual fue una promesa de campaña; segundo, hacer que nadie gane más que el presidente de México, incluyendo a los magistrados de la Corte de Justicia de la nación, los cuales disfrutan de sueldos mensuales cercanos al medio millón de pesos; lo que debería incluir tratar de organizar los sueldos de todos los servidores públicos del país, pues al final sus sueldos provienen de los recursos de la nación.

Por otro lado, entre las promesas está reformar el Artículo 108 de la Constitución. Esa reforma podría ser una de las iniciativas para hacer historia en México, pues permitiría poner fin a la impunidad, al poder juzgue al presidente del país en funciones por delitos de corrupción y contra las libertades electorales, evitando que ejercer el mandato popular sea el medio para enriquecerse y hacer negocios personales; que ejercer el poder sea el medio para manipular el sistema electoral, para hacer de este un medio del pueblo, que le permita a los ciudadanos poner en los cargos de elección popular, a los mejores hombres y mujeres de México.

Pero en esta lógica de hacer historia, hay mucho más. Para iniciar los cambios y transformar el país, los ciudadanos quieren ver nuevas caras en las secretarías de Estado, no sólo como secretarios y subsecretarios, sino en los niveles de directores generales y adjuntos, en las direcciones de área; ver que realmente, con su voto a MORENA, han tomado el poder y se han incorporado a las trasformación de México; de lo contrario, si se mantiene la misma burocracia que el PRI heredó de los dos gobiernos del PAN, la frustración de los ciudadanos y la ira de multiplicará, pues el país requiere de ideas nuevas y de una nueva visión del que hacer.

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