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viernes, 20 de julio de 2018

Con Valor y Con Verdad / Ojalá me equivoque

Gustavo Rentería*

Benito Pablo Juárez García, aquel indígena zapoteco que nació en San Pablo Guelatao, hijo de trabajadores del campo, que quedó huérfano por partida doble cuando tenía 3 años, que trabajó como peón y fue pastor de ovejas, es un conocido ejemplo de constancia, perseverancia y éxito.

De niño discriminado, sin saber hablar ni escribir en castellano, se licenció como abogado primero, y llegó a ser presidente de México en varias ocasiones.

Nadie que se dedique al servicio público debería vencerse, después de conocer su historia. Claro, en el siglo 21, con redes sociales, con una forma de gobierno distinta, con una población enorme y más preparada, no cabe la similitud política, pero siempre es justo acordarnos del Benemérito de las Américas (por cierto, ahora en su CXLVI aniversario luctuoso) y de su frase célebre: “entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno, es la paz”.

Ahora bien, centenas de ciudadanos mexicanos, con la ola lopezobradorista, impulsados por el voto del encabronamiento, el sufragio anti-sistémico y la revancha contra el “PRIANRD”, se convertirán en breve, en diputados locales o federales, regidores, alcaldes o senadores.

Nadie reclama su legitimidad, ni escatima su esfuerzo, para ganarse a pulso su puesto. Nadie tampoco, duda de que cumplieron al ciento por ciento los requisitos que la ley impone para participar. Es decir triunfaron a la buena y ahora, a legislar o a gobernar.

Pero de verdad ¿todos tienen la capacidad, están preparados, tienen los conocimientos, tienen las credenciales académicas, saben a lo que se enfrentarán?

A mí, varios conocidos me han confesado ya con constancia de mayoría en mano, que nunca se imaginaron que lograrían su objetivo.

Los veo con ganas, los siento honestos, pero muchos están muy, pero muy verdes.

Ojalá me equivoque y me tapen la boca con acciones,  y que en esta cuarta transformación nacional -como la ha denominado el tabasqueño- centenas de nuevos “benitos juárez” en cada ranchería, pueblo y municipio,  cumplan sus promesas de campaña.  México así lo exige, y ese fue el mandato expresado el domingo 1 de julio en las urnas.

* Periodista, editor y radiodifusor.

@GustavoRenteria
www.GustavoRenteria.mx

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