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miércoles, 18 de julio de 2018

Alcaldes y Gobernadores / Incertidumbre de emergencia

Gustavo Rentería*

Entre las 50 acciones propuestas del Plan Nacional de Austeridad, la descentralización del gobierno federal, y la eliminación de las delegaciones federales, se vive una incertidumbre de emergencia.

La burocracia está acostumbrada a morderse las uñas cada tres años, con el cambio de las autoridades municipales y legislativas; y cada seis, con la renovación de los gobernadores y titular del Ejecutivo Federal. Ahora se muerden los dedos. Llevan días sin conciliar el sueño, sufren de malestares estomacales y están viviendo los peores días de su carrera como “grillos”.

Y es que nadie sabe, a ciencia cierta, qué será de decenas de miles de trabajadores al servicio del Estado.

Hagamos un rápido repaso, con algunos ejemplos, subrayando la transformación que se viene, y las incógnitas.

-En algunas entidades tienen hasta 20 delegaciones federales, con buenos sueldos, camionetas, gastos de representación, asistentes, oficinas propias o rentadas. Eso se acabará: ahora tendrá AMLO 32 coordinadores estatales -embajadores morenos, que serán contrapeso del gobernador priísta, panista y del mismo Movimiento de Regeneración Nacional- como Jorge Taddei en Sonora (ahí gobierna Claudia Pavlovich del PRI), y como José Ramón Gómez Leal en Tamaulipas (ahí gobierna el panista Francia García Cabeza de Vaca).

Rabindranath Salazar en Morelos (ahí gobernará el goleador guinda Cuauhtémoc Blanco); Nancy Díaz en Oaxaca (donde gobierna Alejandro Murat) y la maestra Delfina Gómez Álvarez en el Estado de México (que comanda el tricolor Alfredo del Mazo). Esta última relación será de pronóstico reservado.

¿Esos súper-delegados de verdad podrán atender los asuntos de la electricidad, seguridad, salud, programas sociales, inteligencia contra los cárteles de la droga, problemática fronteriza, atención al campo y un listado amplio del catálogo nacional? Ojalá y sí, porque gastamos mucho en elefantes blancos, pero hacemos votos para que los coordinadores no mueran en el intento y no se peleen con los mandatarios estatales.

-Ya nadie ganará más que el Presidente; no habrá autos nuevos para los funcionarios; sólo tendrán secretario particular los titulares de secretarias; adiós a los bonos viáticos y seguro de gastos médicos mayores; bye a los viajes al extranjero, guaruras y decenas de asistentes; nunca más jets privados, fuero y contratación a familiares.

¿Entonces, si ya cambió la jugada, y va en serio el combate al abuso y al “cochupo” adiós al servicio público? Muchos políticos platican con sus grupos y sus familias, que esto se acabó y que deben pensar en bajarse del barco.

La misma membresía de la Conago, ya habla de reducirse los salarios, viajar en aviones comerciales, y decirle adiós a los restaurantes y hoteles de lujo en Polanco dos veces a la semana. De entrada el derrotado Miguel Ángel Yunes, gobernador de Veracruz, tendrá que olvidarse del “Arturos” de la calle Emilio Castelar, donde se reunía con el siniestro de Carlos Romero Deschamps.

La SEP que dirigirá Esteban Moctezuma Barragán se mudará a Puebla. Ahí el ex secretario de Gobernación en el sexenio de Ernesto Zedillo, compartirá créditos con la futura gobernadora Martha Erika Alonso.

La Secretaía del Trabajo, que controlará la joven Luisa María Alcalde, se trasladará a Guanajuato. ¿Cómo se llevarán el gobernador Diego Sinhué y la poderosa ministra?

La SCT se irá a San Luis Potosí. El ingeniero Javier Jiménez Espriú es un político profesional, que seguramente convivirá de manera respetuosa con el gobernador Juan Manuel Carreras.

La Secretaría de Salud que presidirá el doctor Jorge Alcocer Varela se irá a Guerrero; sin duda ayudará al gris desempeño gubernamental del gobernador Héctor Astudillo.

El nuevo titular de la Secretaría de Turismo, Miguel Torruco Marqués, se trasladará a Quintana Roo. Se espera una buena relación con el aliancista Carlos Joaquín. Donde saldrán chispas será en Chihuahua, donde Javier Corral no se lleva con nadie y ahí tendrá que “apechugar” la presencia de un poderoso lopezobradorista.

Aunque serán del mismo partido, se antoja complicada la relación de Manuel Bartlet Díaz y el próximo gobernador Rutilio Escandón, en Chiapas.

Claro, debemos pensar en los trabajadores y sus familias, pero el proyecto de mover las grandes dependencias federales a otras entidades es un tema de justicia social, de repartición económica, y de promover el desarrollo parejo.

Generará construcción de vivienda, atraerá inversión y será pues, un nuevo escenario nacional en lo político y en lo económico. Ya veremos el plan y proceso de reubicación.

* Periodista, editor y radiodifusor.

www.GustavoRenteria.mx
@GustavoRenteria

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